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Congreso de los Diputados

La reforma para que Formentera tenga voz propia en el Senado llega a su votación decisiva en el Congreso

Desde hace más de 20 años, la pitiusa del sur ambiciona conseguir su propia circunscripción para el Senado. Esta reivindicación histórica, que supondría tener un representante en la Cámara Alta al margen del de Ibiza, podría recibir un espaldarazo decisivo durante el pleno del Congreso que se celebra este jueves

Vista aérea de Formentera. | GERARDO FERRERO

Vista aérea de Formentera. | GERARDO FERRERO

Pilar Martínez

Pilar Martínez

Formentera

Hace tiempo que en Formentera no se disfruta de un ambiente institucional y político apacible y calmado. Después del terremoto que supuso la desintegración del primer equipo de gobierno de Sa Unió y tras disfrutar de tan solo unos meses de aparente tranquilidad, la pitiusa del sur se enfrenta este jueves a otra tesitura de trascendencia histórica y nacional cuyo resultado positivo para la isla parecía garantizado hace meses pero que, a última hora y debido a ciertos vaivenes políticos difíciles de comprender, mantiene en vilo a ciudadanos y formaciones políticas por igual: la aprobación o el rechazo en el Congreso de los Diputados de una modificación del artículo 69.3 de la Constitución Española que permitiría que Formentera tenga su propio representante en el Senado.

La votación clave para decidir si Formentera da el paso más importante de su larga reivindicación institucional figura en el orden del día del pleno de la Cámara Baja que comienza el jueves 26 de marzo a las 9 de la mañana. Se tramitará en lectura única, es decir, en un solo debate y votación, tras ser admitida una petición al respecto del PSOE y Sumar Més con un doble objetivo: agilizar el trámite y desbaratar el argumento con el que el PP justificó su abstención en la votación del pasado 10 de febrero en el Congreso, cuando se decidía si se tomaba en consideración de la iniciativa.

Los populares manifestaron en ese momento (y así lo han repetido en varias ocasiones desde entonces), su «desconfianza» ante la posibilidad de que las fuerzas de la izquierda intentaran aprovecharan la apertura de la reforma constitucional para introducir enmiendas que llevarían a cambios ajenos al texto inicial.

Giro de guion

Este giro de guion dejó perplejos a propios y ajenos, ya que la proposición de reforma de la Constitución fue presentada ante las Cortes por el Parlament balear, donde había sido aprobada previamente por unanimidad, con los votos del PP incluidos. También se abstuvieron los diputados del PP durante la votación del 18 de marzo que aprobó el trámite por lectura única, provocando aún más incertidumbre y nerviosismo.

Curiosamente, llegado el momento de presentar enmiendas ante la Mesa del Congreso, los populares tan solo presentaron una que poco tiene que ver con el fondo de la cuestión: piden que en la Carta Magna figure el topónimo castellanizado Ibiza en lugar del propuesto en la redacción original de la iniciativa: Eivissa.

El órgano de gobierno de la Cámara admitió esa enmienda «técnica» para su debate este jueves, ya que el respaldo de los populares resulta determinante para conseguir la mayoría reforzada necesaria en este tipo de procedimientos. Hace falta una mayoría de tres quintos del Congreso, (210 diputados), que solo se alcanzará si el PP vota sí.

Por contra, la Mesa, compuesta por una mayoría progresista de izquierdas, rechazó 11 enmiendas del PNV y una más de UPN que nada tenían que ver con la posibilidad de que Formentera tenga su propio representante en el Senado.

Sí se aceptaron las tres enmiendas de supresión presentadas por la formación ultraderechista Vox para eliminar todo el articulado de la reforma, lo que dejaría a la pitiusa del sur sin senador.

Apoyo a la reivindicación

El desasosiego ante el resultado de la votación de este jueves se ha incrementado estos últimos días en la pitiusa del sur y diferentes formaciones políticas y entidades sociales y empresariales han manifestado su apoyo a la reivindicación de la isla.

Así, el presidente del Consell Insular, Óscar Portas, que asistirá al debate en el Congreso, emitió este miércoles un comunicado en el que apelaba a «la madurez y el sentido institucional de todos los partidos», al tiempo que consideraba que la votación decidirá «si Formentera merece ser escuchada con voz propia o si se continúa dejándola en un segundo plano», una circunstancia ante la cual, según Portas, «no cabe la abstención».

Por su parte, desde el PSOE de la pitiusa del sur aseguraron que se está «ante una oportunidad histórica para corregir una anomalía democrática que Formentera arrastra desde hace demasiado tiempo». Esta reforma «no responde a intereses partidistas ni a cálculos coyunturales, sino a un principio básico de igualdad y representación justa», consideraron, apremiando al PP a «no volver a esconderse en la ambigüedad, la abstención o las excusas de última hora».

Gent per Formentera coincidió con los socialistas al afirmar que «ya no hay lugar a la ambigüedad» y al calificar de «reivindicación legítima y justa» la existencia de un senador propio al margen del de Ibiza .

El diputado por Formentera en el Parlament , Llorenç Córdoba, mostró su confianza en el voto a favor por parte del PP, aunque consideró problemática la cuestión del cambio del topónimo Ibiza por Eivissa.

El apoyo a la reforma también ha llegado desde el tejido empresarial y social. La patronal Pimef y la Plataforma de Afectados por el Deslinde de Costas expresaron el miércoles públicamente su respaldo a la iniciativa y pidieron a todos los grupos del Congreso que faciliten su aprobación.

Ambas entidades consideran que dotar a Formentera de senador propio encaja con el papel del Senado como cámara de representación territorial y permitiría equiparar a la isla con otros territorios de población similar que ya cuentan con voz propia en la Cámara Alta.

Recorrido largo

Este jueves todos los ojos estarán puestos sobre los diputados del PP en el Congreso, a pesar de que el vicepresidente del Govern balear, Antoni Costa, aseguró recientemente que la reforma cuenta con el apoyo «total y absoluto» del PP y que, si no se altera el espíritu de la ley, votará a favor.

Si el Congreso alcanza esa mayoría reforzada, la reforma seguirá su camino en el Senado, donde también necesitará tres quintos de los votos. Y si finalmente la aprueban ambas Cámaras, todavía cabría la posibilidad de un referéndum si lo solicita, dentro de los 15 días siguientes, una décima parte de diputados o senadores.

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