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Fotografía

Aprender a perder el tiempo de la mano de Pamela Spitz en Formentera

La polifacética artista presenta un nuevo proyecto con 70 imágenes distribuidas por 17 lugares cotidianos convertidos en salas de exposición

Montaje que muestra algunas de la imágenes que se expondrán y el cartel que anuncia la exposición. | PAMELA SPITZ

Montaje que muestra algunas de la imágenes que se expondrán y el cartel que anuncia la exposición. | PAMELA SPITZ

Pilar Martínez

Pilar Martínez

Formentera

La fotógrafa Pamela Spitz es una de esas pocas personas cuya energía vital, inteligencia y creatividad es capaz de convertir en arte algo tan tedioso como guardar turno en una hilera de personas que esperan para comprar, mandar un paquete o recibir cualquier tipo de servicio. En una de esas colas, la que se forma cada día en la única oficina de Correos de Formentera para ser exactos, se le ocurrió un nuevo proyecto que verá la luz el próximo 15 de diciembre y que lleva por título ‘Perdiendo el tiempo’.

Una de las fotografías que forman parte de la muestra.

Una de las fotografías que forman parte de la muestra.

Se trata de una exposición de 70 fotografías antiguas conseguidas gracias a sus innumerables contactos en la isla, imágenes hasta ahora privadas, muchas de ellas reconstruidas y rescatadas del deterioro terminal por sus manos expertas, que reflejan un pasado reciente añorado por muchos.

Pero lo que diferencia a esta muestra del resto no es tanto las fotografías sino la forma de exhibirlas: en lugar de las frías paredes de una sala de exposiciones, Spitz las ha repartido por 17 espacios públicos de la isla, íntimamente relacionados con el pasado que en ellas se narra, aunque el hilo conductor no sea evidente a primera vista para muchos de los observadores.

"Renacimiento de la nostalgia"

La belleza de esta exposición «está basada en la emoción, el renacimiento de la fotografía y con ella, de la persona, de la nostalgia», explica la fotógrafa entusiasmada con las historias personales que este proyecto ha desempolvado y devuelto a la luz. «La calidad de la foto no importa», añade.

Justo el lugar que originó la idea, la oficina de Correos de Sant Francesc, no participa en la exposición por un tema de permisos, pero Spitz ha encontrado el emplazamiento perfecto para sustituirla: una descendiente de la familia que regentaba el servicio postal de la isla en los años 80 desde su emplazamiento en lo que ahora es la plaza de la Constitución, es la propietaria de la Papelería Can Xicu, en la misma localidad, así que será allí donde se muestren las fotos relacionadas con este tema.

«Cada fotografía propone un trabajo de investigación que acaba mostrando los lazos de unos barrios con otros, de lugares y de personas que están unidas de una manera u otra», describe la artista.

Para aquellos que encuentren más complicado seguir estas conexiones, Spitz ha encontrado una solución: el próximo martes 16 de diciembre, un día después de la inauguración de la muestra, la fotógrafa y Andreu Ferrer recorrerán los espacios cotidianos donde están distribuidas las imágenes en una visita guiada que seguro desvela más de un secreto. La cita es a las 10 de la mañana en el Bar Centro, en Sant Francesc.

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