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Memoria histórica

Tres víctimas del franquismo en Formentera vuelven a casa 84 años después

Los restos de los tres presos fallecidos en la colonia penitenciaria de es Campament identificados en mayo regresan a la tierra que los vio nacer para recibir sepultura entre los suyos

Pilar Martínez

Pilar Martínez

Formentera

Aunque cada vez es menos frecuente, todavía se pueden ver en algunas casas, colgando de las paredes o posadas sobre una mesa que les sirve de pedestal, fotografías o dibujos en blanco y negro de los antepasados familiares. Son imágenes parcas, sin florituras, austeras hasta en la sonrisa del retratado, pero que narran una historia que forma parte de la herencia genealógica.

En el hogar de Juan Manuel García Gordillo, en Santa Marta (Badajoz), el retrato de su abuelo Manuel Gordillo Vega más que contar cosas suscitaba, hasta hace muy poco, preguntas sin respuesta: ¿Cuándo había muerto? ¿Cómo? ¿Dónde estaban sus restos?

«En mi casa no se hablaba del abuelo», cuenta Juan Manuel al fotoperiodista Javi Parejo. «Pero mi madre, cada vez que salía en la televisión un policía esposando a un delincuente, nos hacía apagarla, y no entendíamos por qué hasta que me enteré de que esas imágenes le ponían mal cuerpo porque a los nueve años había presenciado cómo la Guardia Civil sacaba a mi abuelo esposado de casa», recuerda este cantero de 67 años.

En el entorno familiar nadie soltaba prenda, pero preguntando aquí y allá, Juan Manuel y su fiel amigo Manolo descubrieron que «se lo habían llevado preso a las islas porque era republicano». Durante años creyó que se trataba de las islas Canarias, un destino que veía demasiado lejano para poder hacer nada al respecto. Pero se dedicó a consultar archivos, prisiones, ministerios y ayuntamientos hasta acabar descubriendo que su antecesor, tras un año y medio en la cárcel de Badajoz, había sido trasladado a es Campament, la terrible colonia penitenciaria de la Savina, en Formentera.

Todavía tardó unos años en llegar hasta la pitiusa del sur, adonde se desplazó con la única intención de conocer la tierra donde reposaba su abuelo, consciente de la dificultad de dar con sus restos.

Trabajos de exhumación

Por suerte, en las cinco horas que permaneció en la isla, fue a topar con el historiador Artur Parrón y con el periodista Carmelo Convalia, quienes, junto al también historiador Antoni Ferrer Abárzuza, le mantuvieron al tanto de los trabajos de exhumación en el cementerio nuevo de Sant Francesc de Formentera.

En diciembre de 2023, los arqueólogos y antropólogos de la UTE formada por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y Atics S.L., finalizaron las tareas de la segunda fase de exhumación, enmarcada en el IV Plan de Fosas del Govern balear (2023-2024). La campaña dio como resultado la recuperación de 23 cuerpos que podrían pertenecer a víctimas del penal. Tras realizar pruebas genéticas de las familias cuyos miembros habían perecido durante su encierro, en mayo del presente año se anunció la identidad de tres de los fallecidos: Antonio Sánchez Capilla, Francisco Delgado Machío y Manuel Gordillo Vega.

Para poner punto y final a la agonía que han sufrido durante décadas estas gentes por no saber dónde ni cómo habían acabado sus vidas sus familiares, la semana pasada se les hizo entrega de sus restos mortales y algunas de sus humildes pertenencias.

Antonio, Francisco y Manuel dejaron de ser un número, un archivo, un proyecto antropológico, para volver a ser el padre, el marido, el abuelo o el vecino de aquellos que nunca dejaron de extrañarlos.

«A un entierro se va con tristeza, pero en este caso, vamos a ir con la alegría de poder tenerlos a los dos ya juntos», explica Juan Manuel el día antes de proceder a enterrar a su abuelo en el cementerio de Santa Marta junto a su esposa, «la abuela Carmen», una mujer luchadora que no quiso que le pusieran en su tumba «ni lápida ni flores» hasta que no encontraran a su marido.

Robo de aceite

Manuel Gordillo nació en Badajoz en 1885, era jornalero y la razón oficial para su condena a 31 años y un día fue robar aceite de un molino. «El aceite era suyo, porque tenía olivos y lo hacía allí para luego trasladarlo a su casa poco a poco», asegura su nieto. «Se lo llevaron porque era rojo y había soliviantado a la gente de derecha», considera. De hecho, en 1942, se reconoció el error y se le redujo la pena a 12 años, pero ya era demasiado tarde: Manuel, que llegó a es Campament en marzo de 1941 con 56 años, apenas aguantó siete meses la miseria de la cruel colonia penal y falleció el mes de octubre de ese mismo año.

«En el informe médico intentaban tapar la verdad utilizando términos difíciles de entender, como la caquexia, pero la realidad es que murió de hambre, como tantos otros, además de tener también tuberculosis pulmonar», lamenta su nieto en la entrevista.

El martes 11 de noviembre de 2025, casi coincidiendo con el 50 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco, responsable directo del dolor de tantas familias, Manuel volvió a su tierra para descansar para siempre junto a su esposa Carmen, cerca de los suyos, que por fin pueden dejar de hacerse preguntas y empiezan a sentir cierta tranquilidad.

No fue el único entierro de ese día. Unos kilómetros más allá, en Almendralejo, familiares y amigos se congregaban en el cementerio de la localidad para recibir a Francisco Delgado, que volvía a casa después de 89 años. Su bisnieta María leyó una conmovedora carta con algunos justos reproches, pero llena, sobre todo, de agradecimientos a las personas e instituciones que habían hecho posible ese viaje de regreso.

Verdad, justicia y reparación

«Con su entierro, rodeado de familiares y amigos, junto a su hijo Ramón; cerca de sus hijas Lola y Antonia y de su esposa María, podrá descansar en paz, él y todos los miembros de nuestra familia», manifestó. Para esta mujer, el retorno de Francisco conlleva «la verdad, justicia y reparación» que llevaban años reclamando.

El bisabuelo de María nació en Badajoz el 8 de noviembre de 1890 y era jornalero en Hornachos. Durante la República fue guardia municipal del pueblo y ese fue su gran crimen. Llegó a Formentera en 1941 acusado de adhesión a la rebelión y murió ese mismo año a los 50 años, seguramente de hambre y las enfermedades asociadas. «Le robaron su vida, el poder disfrutar con su familia, ver crecer a sus tres hijos», se lamentaba su bisnieta en su discurso. La esposa de Francisco, también llamada María, no quiso ser enterrada en un nicho, quería estar en la tierra, «porque sentía que quería estar donde siempre pensó que estaría él», compartió su descendiente.

El día que les comunicaron que debían hacerse las pruebas de ADN para corroborar la identidad de los restos localizados en Formentera, la familia entera lloró «de felicidad, de pena o una mezcla de ambas cosas».

Zarza-Capilla

A unas dos horas por carretera, en Zarza-Capilla, los restos del tercer identificado, Antonio Sánchez Capilla, nacido en Badajoz en 1891, fueron entregados a su hija Antonia por una delegación del Govern balear en un acto íntimo y familiar. Antonio era obrero, afiliado al PSOE y a la UGT. Estuvo encarcelado en Castuera y en Almendralejo y, tras ser condenado por rebelión militar, fue enviado a es Campament en 1941, donde murió ese mismo año.

Extraños tiempos, cuando recibir los restos de tus familiares en una caja tras 84 años de búsqueda es motivo de felicidad.

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