Allanamiento
'Selfies’, risas y gambas en la terraza de una casa de Formentera asaltada por una docena de jóvenes
Disfrutaron la madrugada de este miércoles de los alimentos y las bebidas que un vecino de es Caló tenía en su terraza. Las cámaras de seguridad recogieron la ‘torrada’.

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Sergio G. Cañizares

En un mundo globalizado, tomado a la fuerza por las redes sociales (el paraíso del Gran Hermano de George Orwell), pegarse una fiesta en casa ajena delante de una cámara de seguridad es lo más parecido a un suicidio digital. Ese vídeo, que se hace viral en cuanto pone un bit en las redes sociales, desenmascarará a los malotes y mostrará al mundo sus fechorías. Sin vuelta atrás.
Es lo que le ha pasado a la docena de jóvenes que se colaron la madrugada del miércoles en la terraza anexa a la vivienda de Toni Mayans, en es Caló de Formentera. Todos ellos migrantes recién llegados de una travesía marítima desde las costas se supone que de Argelia.
Poco después de tocar tierra, tuvieron la genial idea de allanar la zona donde este vecino lo tiene todo preparado para disfrutar de buenas y suculentas torradas. Hasta el punto de que, hasta la madrugada de autos, tenía bien surtida la nevera.
Cuatro cajas de gambas, cervezas, tónicas, latas de anchoas y otros aperitivos se metieron entre pecho y espalda estos jóvenes. En un ambiente distendido, jovial y también se supone que alegre por haber llegado sanos y salvos tras una travesía que, lamentablemente, se cobra cientos y puede que miles de vidas de personas que lo único que buscan es una vida mejor; huyen de la pobreza e incluso de la guerra, en su inmensa mayoría.

Poco más de una hora de ‘selfies’, risas y gambas
Mayans lo sabe bien porque, alma generosa, prestó ayuda, comida, ropa e incluso techo a un grupo de subsaharianos que hace «uno o dos años, ya no me acuerdo», llegaron a esta misma terraza buscando calor humano. Y este vecino se lo ofreció de buen grado. Lo de este miércoles no tuvo nada que ver.
En los vídeos de la cámara de seguridad a los que ha accedido Diario de Ibiza se puede ver cómo el grupo de migrantes, de entre 20 y 25 años de edad, no más, llegan a la terraza y se hacen con ella sin remilgos. Se quitan las chaquetas, incluso alguno los zapatos, dejan sus mochilas y otras pertenencias en cualquier sitio y se disponen a descansar. Eso una parte del grupo, porque la otra se dedica a escudriñar cualquier rincón de la estancia en busca de comida y bebida.
Las imágenes se inician poco después de las cuatro de la madrugada, como se indica en el margen superior de todas las imágenes grabadas, y el grupo abandona el lugar poco más de una hora después. Su primer paseo por tierras formenterenses les llevará después a casa de un vecino de Mayans, Mariano de nombre. Después de romper el cristal de una ventana, robaron ropa de caza y calzado, al parecer unas botas. Y se encaran con el dueño. Según publicó ayer Ràdio Illa, emisora pública de la isla, cuatro de estos jóvenes, de nacionalidad argelina, ya han sido detenidos acusados de un delito de robo con fuerza.

Poco más de una hora de ‘selfies’, risas y gambas
Volviendo a los vídeos (se puede ver uno resumido en diariodeibiza.es), se ve cómo los jóvenes se hacen una barbaridad de selfies mostrando su felicidad, pero sobre todo posando con una especie de bufanda en la que hay algo escrito en árabe. Ríen, hablan entre ellos y chequean sus móviles; es un ambiente distendido. Felicidad. Los encargados de buscar comida encuentran cuatro cajas de gambas y latas. Encienden un hornillo e incluso encienden un potente fuego en una chimenea de obra; todo listo para las gambas. Y corren las latas de refrescos y los botellines de cerveza.
En varias secuencias se puede ver a uno de los jóvenes comprobando que las ventanas de la vivienda principal, donde Mayans duerme, están cerradas. Una de ellas, la de mayor tamaño, da a su despacho y la pequeña, a un pequeño cuarto de baño. El dueño explica que esa es su vivienda y que la cámara está situada en la parte superior de la puerta de entrada a la terraza. En ella, tres mesas, una de ellas de cristal, otra de madera (parece un palé de obra) y una tercera, donde comerán todos, también de madera y de gran tamaño.
A la izquierda, la cocina (de la que saltan gran cantidad de chispas que golpean una bombona de butano) y la nevera. Punto de reunión. Mientras uno atiza el fuego con una especie de plato de plástico, el resto se prepara para comer. Otros, por el contrario, se hacen con el cobertor de uno de los sofás y se tumban.
Varios se reúnen en la entrada de la terraza y parecen discutir algo; alguno aprovecha para pedir un cigarrillo. Todo acabará en el suelo claro. La última imagen ofrece el espacio vacío... hasta que de uno de los lados de la vivienda sale un joven. Se ha dejado la chaqueta. Sale corriendo. Son las 5.15 horas. Se acabó la fiesta.
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