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Bienestar Social

Vuelven los problemas laborales a la Residencia de Mayores de Formentera

Las trabajadoras denuncian la crónica carencia de personal y el nuevo horario laboral, que complica cubrir bajas y sustituciones

Exterior de la Residencia de Mayores de Formentera

Exterior de la Residencia de Mayores de Formentera / CIF

Pilar Martínez

Pilar Martínez

Formentera

Varias trabajadoras de la Residencia de Mayores es Brolls, en Sant Francesc, han vuelto a denunciar los problemas que provoca el crónico déficit de personal en la institución unido al cambio de horario laboral «impuesto» por la dirección del centro sociosanitario a principios de año, que no solo no es del agrado de las auxiliares, sino que complica hasta hacer imposibles cambios de turnos, apoyos o sustituciones de última hora, según denuncian.

A día de hoy, la plantilla está formada por 14 auxiliares sociosanitarias, de las cuales cuatro están de baja y otras cuatro de vacaciones, por lo que «por las mañanas deberíamos ser tres, pero la mayoría de los días somos dos», denuncian. El problema se acentúa por las noches, cuando, en ocasiones, en lugar de las dos trabajadoras que deben cubrir el servicio se queda solo una a cargo de los 17 ancianos que residen en la instalación en la actualidad.

Esta falta de personal pudo tener serias consecuencias a finales de la semana pasada, cuando una de las residentes salió por una de las puertas de emergencia del inmueble sin ser detectada y fue localizada deambulando por un camino que lleva a s’Estany Pudent, según avanzó Radio Illa. La mujer permaneció más de dos horas perdida, según fuentes cercanas al caso.

Las trabajadoras han intentado mostrar a los responsables del centro su preocupación por las deficiencias en el servicio que se presta, pero afirman que ni la consellera de Bienestar Social ni el conseller de Recursos Humanos ni la directora de la Residencia, Amada Marcos, «cogen el teléfono, no quieren escuchar».

El sindicato UGT coincide en señalar esa falta de diálogo: «Cuando las trabajadoras aceptaron el cambio de horario porque no les quedó otro remedio, se acordó que en septiembre se revisaría en una reunión si había sido positivo o no, pero ni se ha celebrado la reunión ni responden a las llamadas para convocarla», critican. «La residencia es un desastre y todo por tocar un horario que funcionaba perfectamente», denuncian.

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