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Luis: "Pago 1.600 euros al mes por vivir en una especie gallinero en Formentera"

Las infraviviendas y los abusos en la vivienda proliferan en Formentera, tal y como ocurre en su vecina Ibiza

Los precios de la vivienda en Formentera están disparados

Los precios de la vivienda en Formentera están disparados / Gerardo Ferrero

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Pilar Martínez

Pilar Martínez

Formentera

Luis, nombre ficticio, vive en Formentera desde hace unos 20 años y tiene dos hijas pequeñas. Trabaja en la hostelería durante temporada, como muchos otros, y también como tantos tiene serias dificultades para disponer de vivienda a un precio digno.

Lo único que encontró Luis para vivir con las pequeñas en esta isla fue una infravivienda: un gallinero sin apenas reforma por el que paga 1.600 euros al mes "en mano" al propietario. Es decir, no existe rastro de esta transacción.

Las condiciones del gallinero a precio de suite de lujo

La casa de Luis tiene un par de paredes de albañilería, pero el resto es un añadido de madera para hacerla más grande, con un techo de chapa y tela asfáltica que ni aísla del frío o el calor ni impide filtraciones cuando llueve. Por no mencionar las invasiones de todo tipo de insectos y animales.

Tiene 'suerte' y disponen de dos dormitorios diminutos, una cocina y un baño, pero sus vecinos, inquilinos todos del mismo propietario, duermen en colchones tirados en el suelo en una construcción de bloques de hormigón sin ventanas que era un gallinero hasta hace muy poco y que no cumple con las normas exigibles para obtener una cédula de habitabilidad, obligatoria en Baleares desde que entró en vigor la Ley de Vivienda de 2018. "Ahora creo que hay unas cinco o seis personas viviendo ahí, pero en verano se juntan muchas más", asegura.

El dueño de esta especie de pequeña colonia de infraviviendas es un hombre de Formentera que se saca una buena tajada alquilando a precio de oro unos habitáculos donde solamente deberían dormir los animales. Porque ni siquiera tienen luz y agua de forma constante: cada día se quedan sin electricidad varias horas, ya que "el dueño de la casa tiene ocho infraviviendas alquiladas pero tiene contratado el suministro eléctrico seguramente solo para la suya, así que cuando se sobrepasaba el consumo, se va la luz y con ella, el agua corriente", añade Luis.

El desahucio

Luis, que en invierno no trabaja, ha dejado de pagar esos 1.600 euros al mes por su gallinero en noviembre como "medida de presión" por las condiciones en las que se encuentra esa 'vivienda', por lo que el propietario ha iniciado el proceso de desahucio, que se hará efectivo el próximo 11 de marzo.

Luis ya está buscando otro lugar donde mudarse para poder seguir trabajando en Formentera y que sus hijas no tengan que abandonar su colegio y su entorno social. Pero encuentra más de lo mismo: diminutas construcciones precarias e insalubres, chabolas levantadas al cobijo de pinares o tras vallados para disimular su existencia porque son ilegales y con alquileres que no bajan de los 1.000 euros al mes.

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