La cantante, compositora y, sobre todo, artistaza, llega a Formentera este sábado 26 para ofrecer un concierto acompañada del guitarrista Raúl Rodríguez | Martirio Cantante
Martirio: «No canto nada que no me crea»
Con una vitalidad insultante pasada, presente y futura, que hace que te replantees tu fútil vida entera, María Isabel de la Cinta Quiñones (Huelva, 1954) prácticamente se auto entrevista presumiendo, con orgullo, de su libertad.

La cantante Martirio / Jesús Ugalde

Martirio significa dolor y sufrimiento, pero usted tiene una vena cómica y satírica muy marcada, sobre todo en sus primeras canciones, como ‘Sevillanas de los bloques’ o ‘Las mil calorías’, por poner un par de ejemplos. ¿Por qué eligió ese nombre artístico?
Yo veía muchas películas de romanos y cristianos cuando era pequeña, y me llamaba mucho la atención que la gente diera la vida por la fe. Cuando empecé a mezclar la copla con el rock y otros géneros, tenía tanta fe en lo que hacía, que me pareció un buen nombre. Además es muy lorquiano, muy andaluz, muy como soy yo, de comerme mucho la cabeza. Me pareció que iba muy bien conmigo, porque tengo esas dos venas: mucho sentido del humor pero también mucho sentido teatral y del drama .
¿Nunca se ha arrepentido de su elección?
Nunca, jamás, me encanta llamarme así.
Hablando de las letras de sus canciones, ¿son más importantes que la melodía?
Yo desde luego no canto nada que no me crea; todo lo que canto, sea mío o sea una versión de alguien, tiene que ir en consonancia con mi pensamiento, con mi reivindicación, con mi forma de ver el amor o con mi visión de la liberación de la mujer. Si no, no lo canto. Sobre todo me fijo en la letra, aunque la música también tiene que aportar algo, por supuesto. La letra es fundamental, igual que lo es la poesía y la literatura.
Entonces estará encantada con la música que se escucha mayoritariamente en la actualidad...
Hay música para todo: para divertirse, para reflexionar, para curar, para acompañarte... Yo confío en la juventud y creo que hay mucha gente joven preparada haciendo cosas muy buenas, pero lo que más escucho por ahí es un tipo de música que a mí no me hace mucha gracia, la verdad. Todo parece muy igual y las letras no están muy estudiadas, se están contando cosas que no tienen nada que ver con la liberación de la mujer que tantos años de trabajo nos ha llevado. Me da un poco de sentimiento escuchar letras fuera de la poesía, del mensaje. Las letras se quedan y hay que tener mucho cuidado con lo que se canta. Por supuesto que tiene que haber canciones sin mensaje, solo para divertirse, para bailar y liberar, pero lo que no puede ser es la uniformidad que se promociona y se escucha en todos los sitios ahora. Lo bueno es que no creo que esto dure mucho, es música efímera.
Usted fue pionera en su decisión de crear un personaje singular a través de su vestuario. ¿Qué habría sido de Martirio si hubiera nacido unos años después y tuviera que triunfar en la industria hoy en día, donde la imagen cuenta casi más que la propia música?
No lo sé, la verdad, porque ha cambiado tantísimo todo... Siempre he estado pendiente de la imagen, he llevado mi propia escenografía puesta, aunque, al igual que con la música, he recurrido a gente que sabía mucho más que yo, como Elena Benarroch o Pedro del Hierro. Para mí es fundamental ir vestida de una forma que me crea el vestido, que lo sienta.
Siempre acompañada por sus gafas oscuras y su peineta.
La peineta es una antena parabólica que hemos ido transformando en mil cosas según los sitios a donde iba pero también siguiendo influencias del cómic o la tradición. Y con las gafas me di cuenta de la grandísima oportunidad que tenía de ser un personaje anónimo: tenía mi personaje creado para ser yo misma en el escenario, pero también podía ser Maribel cuando me bajaba y recuperar mi intimidad.
Háblenos un poco del espectáculo que podremos disfrutar este sábado en Formentera.
Es un recorrido por mi trayectoria con los arreglos de Raúl Rodríguez, que es como un seguro de vida para mí, porque no solo es un musicazo, sino que comprende perfectamente mis canciones y es dúctil, es capaz de llevarse una copla a blues, es capaz de tocar un tango por bulerías... Y precisamente en este espectáculo habrá de todo: tango, bolero y copla con un tinte flamenco. Por su puesto habrá canciones de Chavela (Vargas), canciones que me han acompañado y que Raúl ha arreglado para la guitarra. Es un recorrido muy emocionante donde hay risas, donde hay lágrimas, profundidad y divertimento.
De la interminable lista de artistas con los que ha colaborado y trabajado, como Kiko Veneno, Raimundo Amador, Jerry González, Maria del Mar Bonet, Compay Segundo, Alberto Cortez, Pedro Guerra y Chano Domínguez, por citar solo a unos pocos, ¿por qué le dedicó un disco homenaje a Chavela Vargas?
El disco se llama ‘De un mundo raro’ y se publicó en 2013. Nosotros, Raúl y yo, la queríamos mucho. Para mí ha sido un referente total de como se puede llegar al alma de la gente cantando, como se puede saborear un verso, como se puede tener tanta dignidad, tanta vocación y tanta libertad. Era una mujer magnífica, incomparable.
Raúl Rodríguez es guitarrista, antropólogo cultural, productor, compositor y unas cuantas cosas más, pero además, es su hijo. ¿Cómo se lleva eso de trabajar codo a codo con la familia?
Trabajar con él es maravilloso porque casi siempre estamos de acuerdo pero, si no, discutimos hasta la última coma. Al final llegamos a un acuerdo porque tenemos una relación muy bonita a todos los niveles: nos descubrimos, nos encontramos, nos enseñamos cosas mutuamente. Cuando puedo estar con él, tocar con él, siento una emoción indescriptible que traspasa el escenario.
¿Podría elegir un solo tema, un disco o una actuación en directo de entre toda su trayectoria como su preferido?
No podría. Yo siempre he cantado lo que he querido, nunca me he regido por razones comerciales, y todo lo que he cantado lo he elegido con mucho mimo, entonces le tengo mucho cariño a todo: desde las sevillanas a canciones mucho más profundas que he recuperado del cancionero latinoamericano, o coplas que he cantado toda mi vida. Una artista es su repertorio y yo siempre he tenido mucho cuidado al elegirlo, entonces siento el mismo cariño por todas las canciones, nunca he hecho nada obligada ni por discográficas ni por caminos comerciales.
¡Qué suerte poder haber hecho eso!
¡No! ¡Eso se paga! Esa libertad, que es de lo que yo más presumo en estos 40 años de carrera que llevo haciendo lo que quiero, esa libertad se paga, aunque es un precio económico nada más, todo lo demás es una gloria.
¿Qué hay previsto para el futuro? ¿Tenemos Martirio para rato?
Estoy preparando un trabajo sobre los tangos, llevándoles a mi terreno. Desde Carlos Gardel a Astor Piazzolla, con un trío de bandoleón, violín y piano que va a ser nuevo para mí. También quiero montar una exposición con mis cosas, para que la gente disfrute del maravilloso trabajo de los artesanos y artistas que han creado los vestidos que he llevado en los escenarios, las peinetas y las gafas.
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