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Un empresario de Formentera denuncia al líder de CGT por decir que acosó a un trans

Convocatoria ante los juzgados de Ibiza para apoyar al sindicalista, demandado por injurias

Fachada de los juzgados de Ibiza, en una imagen de archivo.

Fachada de los juzgados de Ibiza, en una imagen de archivo.

La Confederación General de Trabajadores (CGT) y el colectivo LGTBIQ ‘La llave del armario’ convocan a la población ibicenca el próximo 29 de septiembre a las 12.30 horas junto a los Juzgados de Ibiza, en apoyo a Rafael Sánchez, el secretario del mencionado sindicato, que deberá presentarse ante la Justicia acusado de un supuesto delito de injuria que tuvo lugar en 2019.

Según explicó a este diario el presidente de ‘La llave del armario’, Toni Martí, Sánchez está acusado por un empresario de Formentera «por denunciar públicamente la transfobia y el acoso hacia un trabajador transexual». En 2019, el colectivo LGTBIQ y CGT condenaron la supuesta agresión del propietario de un restaurante italiano de Formentera a un trabajador por su condición de trans. «Condenamos todo tipo de actos contra la integridad, dignidad e inviolabilidad de las personas», destacaba el comunicado, secundado por el Consell de Eivissa, según indica Martí.

«Nosotros denunciamos la agresión pero no especificamos ni el nombre del empresario ni el del restaurante en el que sucedió», asegura. Sin embargo, el empresario emprendió acciones legales contra el líder sindical por «injurias y perjudicar su imagen». «Él fue el que acudió a Radio Illa (en Formentera) y dio su nombre y el nombre de su restaurante, no Rafa», asegura Martí. 

Después de varios años, la denuncia ha sido cursada y el secretario del sindicato declarará ante el juez el próximo 29 de septiembre a las 13.15 horas. «El empresario pide una indemnización por daños y perjuicios y por dañar su imagen, pero no es justo», critica el miembro del colectivo, que está citado como testigo en el juicio.  

Según explicó CGT unos días después de los hechos, la Guardia Civil no consideró que hubiera existido una agresión debido a que «no había heridas ni sangre», a pesar del parte médico donde se informa que «la víctima presentaba una crisis de ansiedad». 

Además, según criticaron, el trabajador fue despedido tras una semana en el negocio y sin cobrar. 

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