El cannabis es la droga ilegal más común en el mundo, según el último informe de drogas de 2021 de las Naciones Unidas. Una droga cuyo consumo es cada vez más común en adolescentes y cuya percepción de riesgo y de peligrosidad cada vez baja más.

Desde la Fundación FAD Juventud recuerdan que son más de medio millón de jóvenes españoles los que consumieron cannabis el año pasado, y un 18% de ellos lo consumen de forma problemática. Además, la visión del cannabis como una sustancia dañina se redujo en adolescentes europeos en un 25% y en estadounidenses un 40%.  

Las familias nos preocupamos mucho por el consumo de esta sustancia y otras de abuso, como el alcohol o el tabaco. ¿Qué podemos hacer si pillamos a nuestros hijos o hijas adolescentes consumiéndolo? ¿Se puede hacer algo por prevenir el acceso y la toma de drogas?

Lo más importante: dales información sobre el cannabis

La información es poder, también para nuestros hijos adolescentes. Informarles sobre los peligros del consumo de sustancias les va a ayudar a tener en cuenta los riesgos que supone, van a conocer las consecuencias y las conductas que pueden tener por su consumo.

Un punto de partida para poder mantener la conversación sobre esta sustancia es cuestionar si ellos tienen la necesidad de consumir estas sustancias para experimentar sensaciones fuertes, para demostrar algo a los demás o porque tienen algún tipo de malestar emocional. También podemos poner el foco en la salud a largo plazo. El National Institute of Drug Abuse nos proporciona algunos recursos gratuitos que nos pueden ayudar a explicarles los peligros y cómo afectan las drogas a nuestro cerebro. Podéis descargároslos aquí y aquí.

Cómo reaccionar si le pillo con cannabis

Descubrir que nuestro hijo o hija fuma porros es uno de nuestros mayores miedos, pero tenemos que tener en cuenta que es posible de que se dé esta posibilidad y que tenemos que aprender a gestionarla de la mejor manera posible.

Es importante que no nos neguemos a nosotros mismos que no es posible que nuestro hijo vaya a consumir o que nuestro hijo esté consumiendo estas sustancias. "Lo que no sirve en prevención del consumo de drogas es pensar que nuestros hijos no están expuestos a las situaciones de riesgo que en ciertos momentos de su vida se van a encontrar. Ponernos una venda en los ojos es nuestro peor enemigo en la prevención desde casa", nos contaba la educadora social Anaís López.

Si les pillamos fumándolo o con producto en su habitación o en su ropa, tenemos que primero controlar las emociones que nos pueden estar surgiendo. ¿Estamos enfadados, estamos irritados, decepcionados? Tenemos que relajar nuestras emociones para no descargar nuestra furia ante nuestros hijos. Cuando estemos tranquilos y ellos también, tendremos que abordar el tema. Antes de conversar hagamos un compromiso con nosotros mismos en el que nos propongamos no juzgarles, no amenazarles ni castigarles, por muy mal que vaya el diálogo con ellos.

¿Qué debemos sacar de la conversación? Lo primero es saber cuándo consume y desde cuándo, cuánto consume, en qué situaciones y las razones por las que consume. Antes de preguntarle toda esta información, debemos señalarles que no estamos enfadados, pero que sí necesitamos los motivos por los que consumen y si están enterados de los riesgos que conlleva.

En la conversación que mantengáis hay que ser firmes en nuestra posición sobre las drogas y les debemos proporcionar la información que ratifique lo que les decimos desde fuentes verificadas. Podemos señalarles que no entendemos qué necesidad tienen de consumir y hacerles reflexionar sobre la necesidad que tienen ellos de consumir, cuál es el motivo y, como nos cuenta la educadora social Sara Desirée Ruiz en su libro 'El día que mi hija me llamó zorra', si tienen otras alternativas que no sean drogas que les den la misma sensación que cuando consumen cannabis.

Es posible que nuestro hijo o hija no quiera hablar sobre su consumo, en estos casos tendremos que observarles y sacar conclusiones sobre cuál es la frecuencia con la que consume. "Si ha consumido de forma experimental para probarlo es una cosa, si consume de forma ocasional en momento puntuales es otra y si consume de forma habitual y ya adquiere la sustancia es otra". Dependiendo de la situación en la que esté nuestro hijo, tendremos que supervisar de una manera u otra. Desirée Ruiz anima a ponerles retos a nuestros hijos si su consumo en puntual para que no tengan necesidad de recurrir a ellos: "a ver si puedes estar un mes sin fumar". Y nos manda un mensaje esperanzador: "No te bases en suposiciones ni creas que porque haya consumido se va a convertir en una persona adicta. Puede que deje de consumir pasado un tiempo y nunca más vuelva a hacerlo, puede que todo quede como parte de la experimentación".

Cómo acompañar en el consumo del cannabis en nuestros hijos

Puede sonar contradictorio que como padres y madres debamos acompañar a nuestros hijos en el consumo de una droga, pero si la están consumiendo con asiduidad, es porque se les ha creado una necesidad y están comenzando una adicción. Por ello, "lo más importante es acompañar, no prohibir", como nos recuerda Desirée Ruiz, ya que con la prohibición "puede seguir consumiendo igual". En estas situaciones, es muy recomendable buscar ayuda ajena para que les podamos acompañar en la reducción de su consumo.