La mano del muerto

Alberto Vergés

Alberto Vergés

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Alberto Vergés

 Hace ya casi 150 años, en el salón Nuttal & Mann´s de Deadwood, concretamente el 2 de agosto de 1876, se produjo un suceso que ha pasado a la historia y leyenda del salvaje oeste. James Butler Hickock, más conocido como Wild Bill Hickock era una auténtica celebridad en su tiempo (un influencer). No solo era pareja de la archifamosa Calamity Jane e íntimo amigo de Buffalo Bill, sino que además era famoso por haber matado a un oso en combate cuerpo a cuerpo, haber ultimado al pistolero David Tutt en un duelo abierto a más de 65 metros, ser explorador con el General Custer en el séptimo de caballería, haber formado parte de los US Marshall… pero lo que realmente le caracterizó en sus últimos años de vida fue ser jugador profesional de póker.

En ese fatídico día del caluroso verano de 1876, Wild Bill ansioso por echar unas manos de póker no hizo caso a la regla no escrita de sentarse dando la espalda a la pared con el doble objetivo de evitar que algún compinche de otro jugador curioseara tus cartas o, y tal vez mucho más importante, que nadie pudiera acercarse sigilosamente por tu espalda y descerrajarte un disparo. Y eso es precisamente lo que ocurrió. Jack “Crooked Nose” McCall, un mediocre cazador de búfalos, le disparó un certero disparo a traición en la nuca y Wild Bill cayó muerto al instante sin soltar las cartas que sostenía en la mano: una doble pareja de ases y ochos negros. La mano del muerto.

Es evidente que en esta historia se suceden varios errores individuales que sumados dan como resultado un epílogo trágico. Wild Bill era famoso (un influencer), bajó innecesariamente la guardia en un entorno que no controlaba desatendiendo las más elementales precauciones para un personaje de su posición (no tenía una estrategia definida). La mano que estaba jugando era de un potencial mediocre (una doble pareja) y lo que es más trascendental aún, tomó decisiones desacertadas, participó en la timba despreocupado por las posibles consecuencias de no haber planificado adecuadamente su actuación y murió de manera absurda sin soltar lo que a todas luces era una mala jugada.

En el mundo de la transición y transformación digital vemos muy a menudo esta singular secuencia. Empresarios, emprendedores y mujeres y hombres de negocios que han creado, gestionado o heredado de forma exitosa un proyecto empresarial y que tienen esculpido en su cerebelo, como si estuviera tallado en mármol, que solo hay una forma de hacer las cosas (la suya) y que la mantendrán contra viento y marea por más que se les justifique, ilustre y demuestre que “Times are changing”. Tomarán decisiones arbitrarias basadas según sople el viento (no sobre datos cuantificables), no atenderán a los cambios que a todas luces están cambiando el mundo (siempre lo hemos hecho así), creerán aunque todos los indicadores demuestren lo contrario que tienen en su mano una jugada ganadora (una mísera doble pareja) y lo que es aún peor morirán perplejos sin entender que el mundo ha cambiado y los ha abandonado en la cuneta sin llegar a soltar esas fatídicas cartas que les han condenado al olvido.

Prefieren no entender a tener que escuchar. Les asusta aventurarse por terrenos que desconocen sin tener en cuenta que mayor es la recompensa en tanto en cuanto eres el primero en llegar a la meta. Audaces fortuna iuvat, como decían los clásicos y mi adorado viejo pirata de los libros de Astérix. Leí el otro día que el gigante del sector de alquiler de automóviles (HERTZ) había realizado uno de los pedidos mayores de la historia, 100.000 automóviles para su flota. Y a quién se lo había realizado: a las empresas dominantes del último siglo, a Ford, a Volkswagen, a Renault, a un mix de todas ellas…. Evidentemente no. Se lo hizo a Tesla, paladín de la nueva economía.

Si quieres sacar partido a las innumerables ventajas que puede proporcionarte la nueva economía y la transformación digital no lo fíes todo al azar y no te aferres a una mala mano. Habla con nosotros y te acompañaremos en este apasionante viaje a una nueva dimensión en la que disponer de una buena estrategia y de una buena tripulación te garantizará los resultados que estabas esperando. Más info en www.mad-men.agency