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LO PREVISTO POR EL GOBIERNO

El transporte público pide 12.000 millones para asumir la demanda hasta 2030

Miguel Ruiz Montañez, presidente de la patronal ATUC, reclama más financiación para cumplir la previsión de viajeros que contempla el Gobierno para 2030

El presidente de ATUC, Miguel Ruiz Montañez

El presidente de ATUC, Miguel Ruiz Montañez

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Jaime Mejías

Jaime Mejías

Miguel Ruiz Montañez, presidente de la Asociación de Transportes Públicos Urbanos y Metropolitanos (ATUC), la patronal de empresas como Metro de Madrid o Renfe, entre otras, lleva toda la vida ligado al mundo del transporte. Tanto es así que su tesis doctoral versó acerca de la financiación del transporte. «España no tenía una ley ni un modelo de financiación, a diferencia de toda Europa. Francia tiene desde hace casi 50 años una ley de financiación y Alemania desde hace 40», recuerda de aquellos tiempos.

Para ATUC, el transporte público no es menos que una «cuestión de Estado», en palabras del experto. En 2025, más de 5.784 millones de pasajeros lo utilizaron para desplazarse entre su vivienda y el trabajo, para ir de vacaciones o simplemente como el medio de transporte prioritario en sus vidas. «No hay ningún Estado del mundo entero que no lo perciba así. En Europa, Italia, el Reino Unido y Francia apoyan con cantidades significativas el transporte público», lamenta Ruiz, para quien este medio de transporte llega a tener un efecto de redistribución de riqueza, pues permite a las personas que no tienen coche igualarse en competitividad a materia de transporte con el resto.

Ciudades sin contaminación

Ruiz reconoce que el transporte público es uno de los mayores escollos en el plan de la UE para crear ciudades sin contaminación, al tiempo que celebra que el Estado, a través de la ley de movilidad, se haya implicado «y se va a implicar todavía más», confía. Uno de los instrumentos que mejor ejemplifica la intención del Ejecutivo es el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), la hoja de ruta climática para España hasta 2030.

Respecto al transporte público, el documento prevé un aumento de la demanda del 36% en autobuses y del 50% en el transporte ferroviario. Al ser preguntado sobre si el sistema está preparado para absorber dicho aumento, el directivo reconoce que no. «Ya estamos experimentando un incremento gracias a las rebajas en los abonos del Ministerio de Transportes. Estamos muy por encima de los niveles prepandemia», alerta. Para ser capaces de asumir el crecimiento, el presidente de la patronal reconoce que se deberá invertir más. «Es lo que le estamos diciendo al ministerio: si queremos en 2030 estar en esta situación, necesitamos hacer inversiones y necesitamos ayuda», sentencia. En un análisis conjunto con la Asociación de Analistas Financieros (Afi), ATUC ha descubierto que hacen falta 8.800 millones de euros de gasto corriente y 3.300 millones de inversión.

Ruiz destaca que la ley de movilidad prevé un Fondo Estatal para el Sostenimiento del Transporte Urbano y Metropolitano (FECMO), en el cual confía para que se convierta en la fórmula para absorber dicha demanda. Ese mismo instrumento prevé que el Estado pase de aportar el 5% de la financiación al transporte público, el nivel actual, hasta el 25%. Para Ruiz, más allá del incremento, lo que es importante es que la financiación va a ser «previsible y estable». «Hasta ahora, nosotros no sabemos qué nos van a dar el año que viene. Y sin embargo, hay que comprar autobuses, trenes y tranvías», explica.

Capacidad energética

Para cumplir el sueño europeo de crear ciudades más limpias, la electrificación del transporte público es vital. Sin embargo, existen cuellos de botella evidentes, aunque se avanza. En su opinión, el mayor freno lo constituye la capacidad energética. «España no tiene potencia instalada suficiente para atender la demanda. No hay EMT que no te diga que sufre ese problema», lamenta. En Málaga, cuya empresa de transportes dirige desde hace 25 años, el presidente de ATUC recuerda que necesita alrededor de 20 megavatios y que en la actualidad tiene servidos «unos ocho», sin rastro de los 12 restantes. Un ejemplo evidente del problema reside en que, en algunos lugares, el cable está «a 30 kilómetros y hay que traer una red hasta las cocheras. Son palabras mayores», dice.

Subraya que la electrificación del transporte avanza, en parte, debido al bálsamo que han supuesto para el sector y la economía en general los Fondos Next Generation. «La mayor parte de los ayuntamientos y comunidades autónomas han comprado buses eléctricos con esa ayuda europea», celebra, aunque el siguiente paso para el sector es incierto. «Ahora ya no hay fondos europeos Next Generation y tenemos este vacío», alerta.

Con el progreso logrado hasta ahora, Ruiz describe la fotografía del sector en España. «Las redes de trenes son eléctricas al 100%, y la de autobuses, alrededor del 20% a escala nacional. Ciudades como Madrid han hecho un esfuerzo muy importante, pero también Sevilla, Valencia, Barcelona, Zaragoza y Málaga», enumera. Sin embargo, la intención es seguir hasta 2030, el horizonte final del PNIEC, «cambiándolo todo», sentencia.

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Fuente: El Periódico

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