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Opinión

Leopoldo Torralba

Leopoldo Torralba

Director de Análisis de Arcano Research

¿Puede la inteligencia artificial reducir la tensión vinculada al aumento de inmigración?

Un uso eficiente de la tecnología podría elevar la productividad por empleado y, con ello, el potencial progresivo del PIB, al mismo tiempo que las empresas estarían incentivadas a elevar los salarios reales de sus trabajadores.

Representación de automatización industrial futurista.

Representación de automatización industrial futurista.

La economía europea y, sobre todo, la española llevan un tiempo creciendo en mayor medida por el aumento del número de ocupados que por el incremento de la productividad por empleado. Este factor implica que una parte importante de la población, la empleada por cuenta ajena, no percibe que el crecimiento del PIB le esté afectando positivamente. La razón es que, si la productividad no aumenta, normalmente su salario real, el neto de inflación, tampoco lo hace. No le convence el hecho de que, si las empresas venden más por el crecimiento del PIB, son menos proclives a despedir a empleados y, por lo tanto, cada puesto de trabajo corre menos riesgo de ser amortizado. De hecho, la tasa de desempleo española, cerca del 10%, es claramente inferior a la media de los últimos 20 años. Pero es humano valorar más lo que no se tiene que lo que se tiene.

El número de ocupados creciente, que ha facilitado el alza del PIB señalado, se ha basado en gran medida en la entrada de inmigrantes. El grueso del incremento del empleo creado en España en los últimos años ha sido disfrutado por no españoles. Esto, más el hecho descrito antes de que gran parte de la población no haya percibido mejoras sustanciales en su calidad de vida, más el posible choque cultural generado por la inmigración procedente de algunos países, han originado un malestar creciente en algunos sustratos poblacionales de muchos países avanzados, España incluida. Es posible que, entre los jóvenes, segmento especialmente marginado económicamente en Occidente, la frustración creciente todavía ahonde más en la tendencia antes descrita.

El grueso de la creación de empleo en España en los últimos años ha beneficiado a foráneos, lo que ha generado frustración

Políticas restrictivas

Ante la frustración en aumento mencionada de las poblaciones de países desarrollados, han surgido partidos políticos que han tratado de capitalizarla, en algunos casos con éxito electoral indudable. Su influencia va a más en múltiples estados. Uno de sus principales reclamos ha sido la implementación de políticas mucho más restrictivas en materia de inmigración. Desgraciadamente, la literatura académica soporta con bastante robustez que, en muchas ocasiones, los gobiernos de tinte nacionalista y populista terminan causando incrementos notables de déficits públicos, aceleraciones inflacionarias, mayores tipos de interés consecuentes y ralentizaciones económicas. Por ejemplo, tienden a implantar medidas proteccionistas que reducen la competencia foránea, lo que aumenta el poder negociador de las empresas locales, su dominio de mercado y por ende su capacidad de aumentar precios e inflación. Por su parte, una restricción exagerada de la inmigración incrementa el poder negociador de los empleados locales, facilitándoles la obtención de mayores subidas salariales. Las empresas, como no quieren perder margen, ante unos costes superiores, de nuevo, elevan el precio repercutido al cliente, generando la ya señalada aceleración inflacionaria.

De este modo, un Estado del bienestar que va a ser crecientemente exigido por el envejecimiento poblacional tendrá dificultades para satisfacer una demanda tan ambiciosa. Sin crecimiento no hay recaudación fiscal suficiente, y sin esta no pueden mantenerse mucho tiempo las pensiones ni el gasto sanitario, especialmente cuando al mismo tiempo habrá que invertir cada vez más en defensa, dado el riesgo geopolítico europeo al alza.

Sin crecimiento no hay recaudación fiscal suficiente, y sin esta no pueden mantenerse las pensiones ni otros gastos mucho tiempo

Minimizar el desencanto

¿Hay algún modo de mitigar el riego antes señalado? Sí, desarrollando al máximo el avance tecnológico, abrazándolo con intensidad, especialmente el vinculado a la inteligencia artificial (IA). Un uso eficiente de la misma podría elevar sensiblemente la productividad por empleado de los países. Con ello aumentaría significativamente el potencial de crecimiento del PIB, al mismo tiempo que las empresas estarían incentivadas a elevar los salarios reales de sus empleados. De este modo, las economías acelerarían su crecimiento sin necesitar en exceso la inmigración. Este hecho minimizaría la frustración y el descontento de ciertos segmentos poblacionales y reduciría las probabilidades electorales de gobiernos demasiado nacionalistas y populistas. Con ello se mitigaría sensiblemente el riesgo de ser testigos de elevados déficits públicos e inflaciones, que podrían lastrar los crecimientos. En consecuencia, la sostenibilidad del Estado del bienestar estaría mejor protegida.

En definitiva, harían bien los gobiernos del mundo desarrollado en fomentar al máximo el desarrollo y la utilización eficiente del avance tecnológico y la inteligencia artificial, toda vez que pueden suponer la tecla correcta para un crecimiento más sostenible que financie nuestras futuras pensiones y gastos sanitarios, amén de nuestra defensa.

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