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Niño Becerra critica a los sindicatos por centrarse en la reducción de la jornada laboral: "Lo que deberían hacer las empresas..."

El economista advierte que reducir las horas de trabajo no aumenta el poder adquisitivo de los empleados y reclama más inversión en productividad para garantizar mejores sueldos

Los sindacalistas Unai Sordo y Pepe Álvarez, en el Congreso de los Diputados.

Los sindacalistas Unai Sordo y Pepe Álvarez, en el Congreso de los Diputados. / José Luis Roca

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Luis MIguel Mora

La reducción de la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales parece que, de momento, no se aprobará. Esta medida tan peleada por los sindicatos está siendo la verdadera piedra de toque para el Gobierno, porque a pesar del visto bueno de los trabajadores, la patronal y los empresarios no están de acuerdo con las pretensiones de la ministra de TrabajoYolanda Díaz. Además, Santiago Niño Becerra cree que los representantes sindicales deberían centrarse en otros objetivos que beneficien a los trabajadores y a su productividad.

El debate sobre la reducción de la jornada laboral en España vuelve a estar en el centro de la polémica, a la que se ha sumado uno de los economistas más importantes del país. El catedrático ha criticado que este enfoque no mejorará la capacidad de consumo de los trabajadores. Esto se debe a que de aprobarse la medida, los empleados seguirán cobrando lo mismo, lo que afecta en su productividad. Todas las personas estarán menos horas en su puesto de trabajo, por lo tanto, según él, producirán menos, pero el salario será el mismo.

La reducción de la jornada laboral es secundaria frente a otros problemas

En un hilo publicado en X (antes Twitter), Niño Becerra puso como ejemplo el caso de un trabajador con un sueldo de 1.300 euros mensuales: "Ese salario será de 1.300 €/mes se trabajen 38 h/semana o se trabajen 30 h/semana. La cantidad dineraria que percibe el trabajador no aumenta porque trabaje menos horas, porque es la misma". Para el economista, el poder adquisitivo de los empleados se mantiene igual, independientemente de las horas que se trabajen.

Este mensaje discute el discurso sindical, que defiende que la reducción de jornada supone una mejora en la conciliación de los empleados. Sin embargo, para Niño Becerra, la verdadera clave está en otra parte.

La productividad es la asignatura pendiente

"El poder de consumo será idéntico e independiente de las horas que trabaje", insistió el economista, que pidió a los sindicatos cambiar su estrategia. Según explicó, deberían enfocar sus demandas en que las empresas inviertan en modernización, tecnología y formación de los empleados. Solo con un aumento de la productividad, se podrían justificar incrementos salariales reales.

Para Niño Becerra, esta realidad significa que trabajar menos horas sin aumentar el sueldo no eleva el bienestar económico de los trabajadores, aunque pueda mejorar otros aspectos de la vida personal. "Lo que deberían exigir los sindicatos a las empresas es que realicen las inversiones precisas y la formación adecuada de sus trabajadores para aumentar la productividad y, en consecuencia, incrementar los salarios", publicaba un Niño Becerra muy contundente.

La rebaja de la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales sin reducción salarial afectaría a más de 12 millones de trabajadores. El objetivo del Gobierno es que la medida entre en vigor antes de 2026, aunque parece muy difícil.

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