Gobierno, empresarios y sociedad civil tienen claro que el corredor mediterráneo es un proyecto estratégico para España que articulará la movilidad, dinamizará la economía y abrirá enormes posibilidades de crecimiento del transporte intermodal tanto de personas como de mercancías. Pero, ¿son conscientes las administraciones públicas, sobre todo el Ejecutivo central, de la necesidad de impulsar las adjudicaciones de las obras ferroviarias para completar esta infraestructura tan reclamada, especialmente por diversos sectores empresariales?

Según Josep Vicent Boira, comisionado del Gobierno para el corredor mediterráneo y comisario local del Primer Foro Económico y Social del Mediterráneo, el Gobierno sí es consciente de este proyecto estratégico. "Dedicar desde 2018 hasta hoy una media de más de 1.000 millones de euros en licitaciones para el corredor mediterráneo lo demuestra al margen de cualquier percepción. En 2024 podemos incluso superar esa cifra y entiendo -subraya- los deseos de acelerar el proyecto, pero si en 2002, cuando pasó el primer tren de un corredor moderno y europeo, se hubiera decidido iniciarlo, ahora ya lo tendríamos. En cambio, no se hizo y el corredor fue marginado durante un decenio", lamenta. En su opinión, "por mucho que aceleremos, los ritmos de la obra pública son complejos". "Y más cuando hay que mantener el servicio mientras se trabaja. Debemos insistir en que, por ejemplo, un cambio de ancho ferroviario de ibérico a estándar o internacional, como el que estamos viendo con trabajos preparatorios entre Castellón y Vandellòs, nunca se había hecho antes en España", destaca.

Vicente Boluda Fos, presidente de Boluda Corporación Marítina y de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), asegura que en el desarrollo de la ansiada infraestructura ha tenido "mucho que ver el movimiento #QuieroCorredor, impulsado desde la sociedad civil en general y desde el mundo empresarial en particular". "Juntos hemos propiciado que haya una voluntad política por finalizar este proyecto. A ningún partido político se le escapa que esta infraestructura es clave para el conjunto de España", añade el naviero valenciano. 

Cuestión de porcentajes

Desde que se inició el movimiento #QuieroCorredor, en 2016, el balance de progresos confirma que las obras, aunque lentamente, sí que avanzan: entonces el 19% de los tramos estaban en servicio, frente al 36% de la actualidad; el 45% de los tramos están en obra, lo que ha aumentado al 76%; el 54%, en proyecto, y en la actualidad ya son el 85%. Y el 100% de los tramos cuentan con los estudios previos, partiendo del 60% en 2016, destaca el último informe de AVE sobre el estados de las obras y que se prevé actualizar este 8 de julio. La electrificación no solo es necesaria en el corredor mediterráneo, sino que es una obligación asociada a la red de transportes transeuropea (TEN-T). "Cualquier intervención debe contemplar este proceso, como el tramo Algeciras-Bobadilla y el Sagunt-Teruel, por no hablar de la variante de Torrellano. Además, el combate al cambio climático necesita urgentemente la descarbonización de la logística. Y para ello es imprescindible la electrificación del transporte", puntualiza Boira.

Boluda: "Los puertos son los primeros interesados en realizar inversiones para aprovechar la infraestructura"

En este sentido, Boluda también sostiene que se está avanzando "mucho, hay una enorme concienciación y se está invirtiendo mucho en combustibles y energías limpias". "Otra cuestión diferente es el grado de implementación de la electrificación, porque en unos casos la tecnología aún no lo hace posible y, en otros, la capacidad de la actual infraestructura de recarga limita el avance. Por no hablar de los altos costes, en muchos casos, del transporte eléctrico versus sus alternativas", argumenta.

Boira y Boluda también tienen claro que los puertos son claves para la consolidación del corredor mediterráneo en el transporte de mercancías. Y que deben acompasar "en tiempo y forma" sus inversiones en infraestructuras para conectarse de una manera eficiente a la ambiciosa infraestructura.

"Por mi experiencia -cuenta Boira-, el tráfico ferroportuario, alimentado por tráfico general de contenedores y automóviles y por autopistas ferroviarias en conexión con las marítimas, va a jugar un papel destacado en el futuro logístico de Europa. Por ello, conectar los tres puertos del Mediterráneo [Algeciras, València y Barcelona] con el ancho internacional para conseguir un transporte eficiente de mercancías es clave para España. Y en ello estamos. Tampoco hay que olvidar puertos con gran futuro, aunque con una cifra de negocio menor, como Tarragona, Castelló, Alicante, Cartagena y Almería. Ahora que el proyecto del corredor está a plena marcha, les invito a preparar una agenda de conexiones con el mismo, adaptando sus instalaciones, terminales y estaciones intermodales a este futuro ya próximo".

Por su parte, el empresario valenciano destaca que los puertos "son los primeros interesados" en apostar por las inversiones necesarias para aprovechar completamente el impulso que supondrá la ejecución del corredor mediterráneo y con ello la intermodalidad. "Otra cuestión -añade- es si las decisiones políticas acompañan dicha necesidad de inversiones. Un ejemplo lo tenemos con la ampliación del puerto de València, que ha estado paralizada casi una década por falta de voluntad y visión política. Fue una magnífica noticia su desbloqueo el pasado mes de diciembre por el actual ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Óscar Puente".

Un aspecto en el que ambos dirigentes también coinciden es que el mercado laboral está preparado para la formación de profesionales en navegación, logística, movilidad sostenible, electrificación o investigación en combustibles, tal como ya requieren las empresas. "Con todo -puntualiza Boira-, se necesita más interacción entre empresas, formadores y Administración para que la información fluya. Es más, diría que los profesionales en el campo de la logística y la movilidad deben estar muy atentos a campos hasta ahora poco explorados por ellos, como la geopolítica, la crisis climática y la demografía. En esta última crisis del mar Rojo se ha visto cómo la resiliencia de los tres puertos del Mediterráneo ha sido muy alta y han logrado mantener e incluso aumentar su actividad. De la misma manera, el profesional debe atender las tendencias en descarbonización asociadas al combate contra el cambio climático o entender su mercado desde el punto de vista de la estructura de población: no será lo mismo un territorio joven que otro envejecido", agrega Boira.

Boira: "El cambio climático necesita la descarbonización de la logística y ello requiere electrificar la red de transporte"

Sea como fuere, Boluda advierte de que existe un "doble problema en el sector". Por un lado, las enormes dificultades para encontrar trabajadores en el mundo de la navegación y la logística, ya que son profesiones muy especializadas y en muchas ocasiones cuesta cubrir vacantes. Y por otro, que muchas empresas están autogestionando la formación de sus profesionales, "porque no existen correspondencia en el sistema de formación de nuestro país, que va mucho más lento que la realidad del mercado de trabajo", lamenta el máximo dirigente de Boluda Corporación Marítima.

Movilidad urbana

El corredor mediterráneo revertirá también en el transporte de personas y aumentará la participación de los operadores privados en el transporte ferroviario. "Algunos piensan que solo es para mercancías y otros solo para pasajeros. La verdad es que será apto -ya lo está siendo- para personas y mercancías. Si hablamos de personas, entre Almería y Girona hay una decena de ciudades de más de 100.000 habitantes que quedarán unidas por este potente vector articulador de la movilidad, de larga, media y corta distancia, lo que conocemos como Cercanías. Operadores privados ya nos han transmitido su interés por conectar este sistema urbano, entre sí y con Madrid, por ejemplo, pero también con otros centros de interés que salgan del esquema radial, como París, Lisboa y Milán", comenta Boira.

El presidente de AVE se muestra convencido de que el corredor mediterráneo mejorará la movilidad de las personas, tal como ha ocurrido en otras rutas como Madrid-Comunidad Valenciana y Madrid-Barcelona, donde están presentes varios operadores privados. "La finalización del corredor mediterráneo permitirá volver a hacer competitivo en tiempo el viajar entre ciudades del Mediterráneo y reactivar con ello la movilidad y la economía. La concurrencia de varios operadores redundará en mayor calidad de servicio y mejores precios para los usuarios. Pero es muy urgente tener datos sobre los surcos que estarán disponibles para pasajeros y mercancías, que permitan a los operadores planificar y ofertar, y a los usuarios valorar la competitividad del transporte ferroviario", agrega Boluda.

Cambios en las urbes

El corredor mediterráneo también va a transformar las ciudades. "Los nodos urbanos en terminología de las redes de transportes transeuropeo -resalta Boira- van a vivir una transformación apasionante en este campo si pertenecen a esta red TEN-T. Serán las estaciones, las puertas de entrada y salida, de una gran red de metro de escala europea que es el conjunto de corredores transeuropeos. Su pertenencia a la misma no es un privilegio, también genera obligaciones. Para empezar, todos los nodos urbanos deberán contar con un Plan de Movilidad Urbana Sostenible, así como terminales intermodales de mercancías, y prestar más atención a los enlaces con las redes de transporte locales y regionales para participar en proyectos que faciliten la fluidez de conexiones y de tráficos por su espacio urbano. No me extrañaría que pronto las ciudades cuenten con un concejal de redes europeas de transporte, movilidad y logística, pues va a ser una asignatura a desarrollar".

En parecidos términos, Boluda agrega que el corredor mediterráneo "aliviará el tráfico en el centro de las ciudades, pero ello no debe ser incompatible con hacer fácil el acceso de los residentes, favorecer la llegada de suministros de todo tipo y el acceso de los ciudadanos con alternativas de transporte para llegar a sus puestos de trabajo, a los comercios y al ocio". "Muchas de las inversiones -añade- deben ser planificadas de forma conjunta entre las administraciones locales, regionales y el Estado, por las distintas competencias concurrentes".