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Diario de Ibiza

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Reconversión financiera

El repliegue de la banca agrava la exclusión de la España vaciada

El número de municipios sin sucursal se ha incrementado un 23% desde 2008, de los 3.569 a los 4.405 del cierre de 2020

Oficina móvil de Bankia.

Todo proceso de reconversión industrial deja víctimas a su paso y el de la banca no es una excepción. Las entidades financieras españolas llevan inmersas en una profundísima reestructuración desde que el espejismo del milagro económico español saltó por los aires en 2008. Los trabajadores del sector lo han sufrido en primera persona, con más de 100.000 empleos perdidos en 13 años. Pero la España vaciada tampoco ha salido indemne, lo que ha agravado los problemas de exclusión de todo tipo que sus ciudadanos llevan padeciendo desde hace décadas. 

El número de municipios sin oficina bancaria, así, se ha disparado en 836 y un 23% en los 12 años transcurridos desde que estalló la burbuja inmobiliaria, de los 3.569 a los 4.405 del cierre de 2020, según datos del Banco de España a los que ha tenido acceso este diario. Las poblaciones afectadas suponen el 54% del total y si bien el porcentaje de la población es mucho menor (en torno al 3%), no deja de suponer que alrededor de 1,3 millones de españoles no cuentan con una oficina bancaria cercana.

Las provincias más perjudicadas son Burgos (313 municipios sin sucursales al cierre del año pasado) y Salamanca (307), por delante de Guadalajara (247), Ávila (215) y Zamora (203). Valladolid, Segovia, Palencia, Cuenca, Zaragoza y Soria tienen entre 180 y 150 poblaciones afectadas, mientras que León, Navarra, Teruel, Cáceres, Lleida, Girona, La Rioja, Huesca, Barcelona, Tarragona y Valencia suman entre 150 y 100. En el extremo opuesto, Córdoba, Sevilla, Lugo, Murcia, Baleares, Cádiz, Pontevedra, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas y Jaén tienen menos de 10 municipios sin oficina.

Los municipios rurales españoles sin oficina subieron del 48% de 2008 al 59% en 2020. En concreto, el 79% de los municipios en riesgo de despoblación no disponía de sucursal, muy por encima del 42% del resto de rurales y del 0% de los urbanos. Y ello, advirtió en mayo el Banco de España, tiene consecuencias económicas: "De acuerdo con la evidencia disponible para el caso español, el cierre de sucursales bancarias en los municipios rurales tuvo un impacto negativo sobre la inversión y la supervivencia de pequeñas empresas activas en dichos municipios".

Algunas poblaciones no tienen sucursal pero sí un cajero automático, que no permite acceso a todas las operaciones financieras como una oficina, pero sí al menos a las más básicas como sacar dinero. En ese caso, el número de pueblos sin acceso al efectivo (vía cajero u oficina) se situó en 4.115 al cierre del año pasado, con 1,18 millones de personas afectadas, el 2,5% de la población española.

Recorte desigual

Pese a que las entidades suelen afirmar que tienen en cuenta estas situaciones a la hora de elegir dónde recortan oficinas, los datos demuestran que hay una relación directa entre el número de municipios sin sucursales en cada provincia y los mayores o menores cierres en dichas regiones en relación con el resto. La red comercial de las entidades de depósito, así, ha bajado ya hasta igualar al nivel que existía en septiembre de 1977, pero existen grandes diferencias entre territorios. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, tiene un 44% más de sucursales que entonces, mientras que otras provincias registran descensos incluso superiores al 30% (Orense, Palencia, Zamora, Lugo, Huesca, Ávila, Soria, Salamanca y Lleida).

Las 22 provincias con más de 100 municipios sin oficina han sufrido en conjunto una caída del 15% en su red bancaria desde el año previo a la aprobación de la Constitución y 16 de ellas cuentan hoy con menos sucursales que entonces. En cambio, las 28 provincias con menos de 100 poblaciones sin sucursal han registrado un crecimiento conjunto del 12% y 16 han ganado locales bancarios respecto a hace 44 años. Si se toman los datos de ajuste desde el máximo histórico alcanzado por la red en septiembre de 2008, también se comprueba que el recorte ha sido mayor en la España vaciada: 59% menos sucursales en las 22 provincias más afectadas y 51% en el resto. Otra forma de verlo: el 45% de las primeras tuvo una reducción superior a la media nacional (54%), frente al 39% del resto de territorios.

Dispersión y riqueza

En contra de lo que pudiera intuirse, no existe una relación directa entre la riqueza de las regiones y su grano de acceso a los servicios financieros. Diez de las 22 provincias con más municipios sin oficinas (el 45% del total) tiene un PIB per cápita inferior a la media nacional, pero ese porcentaje se eleva al 78% (22 sobre 28) en el resto.

La causa del peor acceso a los servicios financieros estriba, en cambio, en la dispersión de la población, a lo que se suman factores como el porcentaje de personas que vive en el medio rural y lo montañoso que sea el territorio. Dieciocho de las 22 regiones más afectadas tienen un número de habitantes por kilómetro cuadrado inferior a la media española. De hecho, las 10 provincias con menos densidad de población se cuentan todas entre las que más municipios sin oficinas tienen.

Eso sí, aunque no haya una relación directa con la riqueza presente, sí hay indicios de que pueda haberla con el dinamismo de la actividad económica y por tanto con la riqueza futura. La inmensa mayoría de las provincias más afectadas por la falta de sucursales (21 de las 22) sufrieron una caída del crédito a empresas y hogares mayor que la media nacional (33%) desde que se alcanzó el máximo número de oficinas en el tercer trimestre de 2008 hasta el pasado junio. En conjunto, perdieron el 40% de su saldo de préstamos, frente al 29% del resto.

Su PIB, de hecho, subió entre 2008 y 2018 (último datos disponible) menos de la mitad que la media nacional: 4% frente al 8,5%. Para la banca no es un gran problema porque 15 de esas 22 tienen un peso en el conjunto del crédito del país inferior al 1% y sumadas solo son el 5,7% del total. Pero para sus habitantes, puede marcar la diferencia entre tener un futuro en su tierra o no.

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