Astronomía
Coses Nostres: una ventana a Venus en Ibiza
Sa Figuera Borda enmarca al anochecer las estrellas y algún planeta brillante sobre el islote de s’Espartar

Figuera borda. / CAT
Geología y astronomía unidas por la ventana que conforma el gran arco de roca de sa Figuera Borda. Al anochecer, la luz de Venus es la primera que, en el mes de abril (cuando está hecha la fotografía de este reportaje), se enciende en el cielo, convirtiendo el gran agujero en la roca en una abertura privilegiada para observar la luz del planeta y la llegada de la noche con su séquito celeste. El marco de esta ventana es más bonito, al menos para los ojos de un geólogo, que cualquiera de los marcos de la colección del Museo Nacional del Prado o las molduras doradas que Joaquín Sorolla escogía en un taller sevillano.
En la parte inferior del privilegiado marco de tierra y roca, se amontonan rocas y conglomerados del Mioceno (la época que prácticamente finalizó con la desecación del Mediterráneo). Sobre ellos se observan franjas de materiales del Pleistoceno (la época de las últimas glaciaciones y del predominio de la megafauna) y roca de marés. El año pasado, la excursión anual del Geolodía recaló en Platges de Comte y sa Figuera Borda. Y en el folleto de la jornada, organizada por los geólogos Xavier Guasch, Inés Roig y Luis Alberto Tostón, puede leerse que el espectacular arco costero «se trata de una formación geológica formada por la erosión del mar que ha excavado las rocas del promontorio, mayoritariamente de marés». Asimismo, destaca las arcillas rojas y las rizocreciones del techo. Estas rizocreciones son los moldes calcáreos de raíces de plantas que existieron miles de años atrás, que pueden encontrarse con cierta frecuencia en dunas fósiles y que conforman estructuras preciosas en el techo del arco natural de sa Figuera Borda.
Y este es el marco que embellece aún más el anochecer sobre s’Espartar. El mejor momento para contemplar esta obra de la naturaleza es, probablemente, el que se sucede con posterioridad a la puesta de sol, cuando la oscuridad va cayendo y van ‘encendiéndose’ las estrellas y el luminoso planeta que es Venus. Antes de que caiga la total oscuridad, la silueta de s’Espartar prevalece sobre las franjas anaranjadas que el sol ha dejado como remanente. En la cueva, aún se observan los tonos rojizos, ocres y grises de la piedra y la tierra (aunque la ayuda de una linterna, como la que se ha usado para realizar la fotografía, será muy útil para contemplarlos en todo su esplendor).
«Viven los cuadros alojados en los marcos. Esa asociación de marco y cuadro no es accidental. El uno necesita al otro. Un cuadro sin marco es como un hombre expoliado y desnudo». Así expresó José Ortega y Gasset la conexión entre un marco y su cuadro (o entre un cuadro y su marco). Y aunque, cuando el marco es natural, la relación sí es accidental, la misma máxima sobre la trascendencia del vínculo puede valer para casos tan hermosos como el de sa Figuera Borda.
Casetas de pescadores
Enclavadas en el enorme arco natural existen varias casetas de pescadores, aunque la mayoría de ellas ya no cumplen la función para la que fueron creadas. ¿Cómo debió ser el arco sin ellas?
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