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Imaginario de Ibiza: es Vedrà como una montaña

El forastero que nunca ha transitado la isla y contempla es Vedrà por primera vez desde el paisaje interior, allá donde no hay Mediterráneo a la vista, tiende a considerar que el pico del islote, en realidad, es la cumbre de una montaña

Perspectiva desde la que es Vedrà parece una montaña. / X.P.

Perspectiva desde la que es Vedrà parece una montaña. / X.P.

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@xescuprats *

Ahora estamos en las montañas y las montañas están dentro de nosotros

John Muir

Antaño, cuando venían visitas en verano y se podía circular por cualquier parte sin temor a quedarse encallado en alguna carretera atestada, solía practicar un pequeño ritual para que Ibiza calara en el corazón del recién llegado. Consistía en conducir hacia Cala d’Hort y pedir al foráneo que cerrara los ojos en momentos puntuales del camino para no adelantar la sorpresa. Al llegar al acantilado, el mismo que ha servido de aparcamiento todos estos años y que ahora permanece cerrado, pedía a la persona que descendiera del coche sin mirar y, una vez situada frente al paisaje, sin interferencias que limitaran su perspectiva, le conminaba a escudriñar lo que tenía delante. El impacto de la presencia de es Vedrà siempre resultaba abrumadora y calaba de manera irreversible en la memoria.

Recuerdo una ocasión en que llegó a la isla un amigo gallego que nunca la había pisado antes. A él no tuve tiempo de llevarlo al mirador de buenas a primeras y, mientras descendíamos una cuesta hacía Cala Vedella, donde habíamos quedado con otros conocidos, de pronto me preguntó con la boca abierta: «¿Qué es esa montaña?».

La imagen que acompaña esta página fue tomada recientemente en el punto exacto de la carretera donde transcurrió aquel diálogo. Entonces acababa de pasar la selectividad y aún tenía frescas las enseñanzas del mito de la caverna de Platón y cómo una perspectiva limitada y la falta de información inducen a error. Aquel lucense desconocía la existencia de es Vedrà y su condición geográfica, y también que tras la colina que lo precedía Ibiza concluía bruscamente. Sobrevolando aquel manto de pinos, sin posibilidad de atisbar el Mediterráneo en cualquier dirección, aunque se oliera, el peñasco parecía una montaña extraña, anómala al paisaje por la desnudez pétrea y la escasez de frondosidad vegetal, a diferencia de lo que se avistaba en cualquier otra dirección.

Desde este punto de vista, el farallón guarda cierto parecido con la Torre del Diablo, el cuello volcánico declarado monumento nacional en Wyaming (Estados Unidos), que obsesionaba al personaje interpretado por Richard Dreyfuss en ‘Encuentros en la tercera fase’, hasta el extremo de reproducirlo una y otra vez con arcilla. El paralelismo viene al caso por el hecho de que Steven Spielberg, a sus 79 años, acaba de estrenar otra película de extraterrestres en los cines, llamada ‘El día de la revelación’, y porque a muchos ibicencos, salvando las distancias y al margen de esoterismos fraudulentos, es Vedrà, en cierta manera, también nos obsesiona.

La roca, se aviste desde donde se aviste, siempre produce una sensación de asombro y e irrealidad, y muchas veces me he preguntado por qué. La altura, sin duda, es esencial para lograr este efecto, ya que supera los 380 metros, mucho más que la inmensa mayoría de picos del montañoso territorio ibicenco. También la cercanía a la costa, aportando esta sensación desde el interior de ser un monte de la propia isla en lugar de un peñasco separado de ella. Y, por último, la visibilidad de la piedra que lo conforma y que constituye un contraste extraordinario con los otros picos ibicencos. Es algo intrínseco a los demás islotes, que son mucho más bajos, pero a es Vedrà a veces toca asimilarlo como una montaña.

Sesenta hectáreas de pura roca

Aunque parece que el islote es Vedrà prácticamente toca la orilla de Ibiza, en realidad dista dos kilómetros de ella. Tal sensación de inmediatez obedece a sus dimensiones colosales, que se distribuyen en una superficie de alrededor de 60 hectáreas. Forma parte de la Reserva Natural de es Vedrà, es Vedranell y los Illots de Ponent, y alberga una riqueza botánica y animal única, con una interesante colección de endemismos que le otorgan un valor extraordinario.

(*) Cofundador de www.ibiza5sentidos.es, portal que recopila los rincones de la isla más auténticos, vinculados al pasado y la tradición de Ibiza

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