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Imaginario de Ibiza

La presencia del llaüt en el paisaje costero

La progresiva desaparición de la pesca profesional con artes menores ha ido reduciendo la presencia de estas embarcaciones tradicionales, cuyo balanceo a merced de la corriente caracterizaba el horizonte de múltiples riberas pitiusas durante la época estival

Llaüt visto desde un acantilado de la Cala de Sant Vicent.

Llaüt visto desde un acantilado de la Cala de Sant Vicent. / X.P

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Xescu Prats @xescuprats (*)

El mar, una vez que lanza su hechizo, tiene a uno en su red de asombro para siempre (Jacques Cousteau).

La imagen que ilustra esta página fue tomada hace más de una década, en el transcurso de la primavera, desde lo alto de los acantilados que envuelven la Cala de Sant Vicent por el lado de levante. En la parte inferior, sobre ese precioso mar de color turquesa, rodeado por un remolino de manchas de posidonia acumulada en el fondo tras algún temporal, aparece un llaüt tradicional, con su toldo tan blanco como la cubierta y buena parte del casco. La embarcación pertenece a un pescador profesional, tal y como denota la maquinilla para izar las redes, situada entre la proa y la cabina del timón.

Hubo un tiempo en que la presencia de llaüts de pesca profesional era constante en la costa pitiusa durante el verano. El horizonte de buena parte de las calas abrigadas, con varaderos encallados en la orilla, estaba protagonizado por estas embarcaciones fondeadas, a veces incluso aseguradas con un cabo atado a las rocas de los acantilados, que se mecían al compás de la corriente.

Además de en sa Cala de Sant Vicent, el encanto de orillas como las de Cala Llentrisca, Cala d’Hort, Cala Vedella, Porroig, sa Caleta, Cala Llonga, Canal d’en Martí, Port de ses Caletes, Port de Portinatx, Benirràs, es Portitxol, Cala Salada o Port des Torrent, por citas algunas, guardaba relación directa con la vida de los pescadores, el cuidado de las barcas, el trajín en los varaderos y el desembarco de los ejemplares capturados durante la jornada.

Aunque algunos pescadores adquirían estas embarcaciones a artesanos de Mallorca o incluso el Levante peninsular, donde se produce la misma clase de llaüts, en la isla existía un nutrido grupo de carpinteros de ribera (mestres d’aixa, en ibicenco), que dedicaron toda su vida al oficio. Construían embarcaciones preciosas y a menudo perfectas, con plantillas, herramientas y sabiduría heredada de sus ancestros, tanto para pescadores profesionales como para otros ibicencos que se hacían a la mar ocasionalmente para procurar alimento a sus familias.

Recuerdo, de niño, haber visitado la casa de Pepet d’en Curt, reputado mestre d’aixa, en la ladera de un monte entre Sant Josep y es Cubells. Aquel maestro de las embarcaciones tradicionales cortaba, lijaba, ensamblaba y calafateaba en el porxo de su casa, con infinita paciencia, y cuando quedaban acabadas tenían el tamaño justo para poder sacarlas por la puerta principal de la vivienda, sin que sobrara siquiera un dedo por cada lado.

Hoy, buena parte de estos llaüts han desaparecido del paisaje. A pesar de ello, los horizontes de las playas no han quedado huérfanos. Muy al contrario, una legión de lanchas y veleros de recreo, cada vez más voluminosa, ha ocupado su lugar. La causa la encontramos en la progresiva extinción del oficio de pescador artesanal, por razones como la falta de relevo generacional, la reducción de capturas por la sobreexplotación del mar y las dificultades y trabas burocráticas que afrontan quienes se dedican al oficio.

En las calas, aunque aún quede algún llaüt suelto aquí y allá, ya no existe la atmósfera de pescadores que había antaño. La mayor parte de ellos se concentran en los puertos urbanos de Ibiza, Sant Antoni y Santa Eulària, donde también cada vez son menos. Por triste que parezca, llegará el día en que Ibiza apenas tenga pescadores y, sólo entonces, nos preguntaremos si pudimos haber hecho algo más para que este oficio se conservara.

A diferencia de los arrastreros o barques de bou, los llaüts se dedican a la pesca tradicional mediante artes menores, como las redes de trasmallo, el curricán, los palangres o el embolsamiento de gerret mediante artet. Los pescadores siguen la pauta de las estaciones y van cambiando de técnicas en función de si van a la sepia, la langosta, la roja, el gallo de San Pedro, el calamar, el salmonete o la moralla, entre muchas otras capturas.

(*) Cofundador de www.ibiza5sentidos.es, portal que recopila los rincones de la isla más auténticos, vinculados al pasado y la tradición de Ibiza

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