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Medio Ambiente

Coses Nostres | La arquitecta de las dunas de Ibiza

El barrón (’càrritx de platja’) es una especie fundamental para la estabilidad de los sistemas dunares mediterráneos y que florece desde mayo a julio

Matorral de barrón en es Cavallet. / CAT

Matorral de barrón en es Cavallet. / CAT

@territoriocat

Llega el mes de mayo y las gramíneas de las arenas florecen, con la forma discreta de florecer que tienen todas las gramíneas, y además reverdecen y crecen, formando grandes matorrales sobre las crestas de las dunas. En primavera, lucen espectaculares en las dunas de es Cavallet, por ejemplo, en los maltratados sistemas dunares, donde los chorlitejos patinegros intentan volver a anidar mientras los usuarios de las playas incumplen las normas introduciéndose en las zonas acotadas y las máquinas de Ibifor retiran posidonia y criban la arena para que parezca más el escenario de la piscina de un hotel que un parque natural. El barrón —borró, càrritx de platja o canya d’arenal— es la especie gramínea típica de las arenas, una particularidad que ya indican prácticamente todos sus nombres. Su denominación científica es Ammophila arenaria (aunque Calamagrostis arenaria es el nombre más actual); arenaria no requiere gran explicación, ya que es el epíteto latino ‘de la arena’, pero es que el nombre del género también sigue la misma línea, porque procede de sumar las palabras griegas ammos (arena) y phila (amor). Es decir, amor a la arena. Para especificar un poco más, la planta que puede verse en las islas es la subespecie arundinacea, propia del Mediterráneo.

El càrritx de platja tiene un par de particularidades que la hacen especialmente adecuada para la regeneración de sistemas dunares. La primera de ellas es la enorme longitud, ramificación y fortaleza de sus tallos subterráneos y de sus raíces, que se extienden varios metros en el interior de las dunas, contribuyendo en gran medida a su estabilidad. Además, esta planta elige las zonas más altas de las dunas, sus crestas, de modo que su función en la fijación dunar aún se hace más patente. Y, como tercera particularidad, el barrón, al detener la arena que la brisa y el viento arrastran, quedaría enterrada en ella si no fuera porque va creciendo al mismo tiempo que las partículas se van acumulando en su base. De esta forma podemos contemplar matas con hojas de casi un metro de longitud sobre las elevaciones de las dunas. Y todo ello, en realidad, nos permite decir que, mucho más que dar estabilidad a las dunas, esta planta es capaz de construirlas y moldearlas.

El barrón forma parte de una comunidad vegetal única, emblemática y muy especializada, la flora de las dunas, junto a otras especies quizás más conocidas como el molinet (Silene cambessedesii), el lliri de platja o lirio de mar (Pancratium maritimum) o la ravenissa de mar (Cakile maritima).

Supervivientes

La destrucción de las costas por el avance de la construcción y el turismo han hecho que una planta que antaño debía ser muy común haya quedado relegada a los pocos sistemas dunares que perviven, como es Cavallet y ses Salines, ses Illetes, Migjorn, s’Espalmador o los restos de dunas de Platja d’en Bossa, por ejemplo.

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