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Premio al Mérito Ciudadano del Consell

Joan Serra, el hombre que cambió el periodismo en Ibiza

El Consell entrega el próximo 17 de abril el Premio al Mérito Ciudadano a Joan Serra Tur, exdirector de La Prensa y Es Diari, locutor de radio y maestro de varias generaciones de periodistas, por su contribución al periodismo durante las últimas cinco décadas

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

Aún conserva su primer contrato. Lo firmó con Radio Popular de Ibiza, entonces dirigida por Jaume Ripoll (Ibiza 1936-2023), el 1 de diciembre de 1977. Tenía 18 años y llevaba desde enero de aquel 1977 de prácticas en la emisora. Salario, 19.767 pesetas. Lo guarda (dentro de un sobre con el sello de esa empresa) por lo que significó para él: «Empecé a trabajar allí sin saber nada, para aprender, con todas mis inseguridades. Pero aun así me acababan de hacer un contrato. Pensé que si me iban a pagar por escribir en aquel medio, que me fascinaba, algo debía estar haciendo bien. Aquel contrato me dio la seguridad de que iba por el buen camino», cuenta Joan Serra Tur, a quien el Consell de Ibiza ha concedido el Premio al Mérito Ciudadano por su contribución al periodismo en la isla durante las últimas décadas. Serra, que comenzó su andadura periodística en la radio, fue director de La Prensa de Ibiza entre 1988 y 1993, y de Diario de Ibiza durante más de 22 años, desde mayo de 1994 hasta noviembre de 2016. Pero ha sido, sobre todo, el impulsor del periodismo moderno, veraz y comprometido en la isla y el maestro de varias generaciones de redactores. No se equivocaba, pues, cuando hace 49 años pensó que, si cobraba, no lo estaba haciendo tan mal.

Su pasión por el periodismo no surgió tras ver la serie ‘Lou Grant’ ni las películas ‘Primera Plana’ (cuyo visionado debería ser obligatorio para todos los plumillas) o ‘Todos los hombres del presidente’, sino por instinto: «Desde que tengo uso de razón siempre he querido ser periodista. De hecho, me encontré hace poco con un exprofesor de cuando tenía unos 11 años y me preguntó: ¿Te acuerdas que una vez te dije que tendrías que ser periodista?». Leía «mucho», todo lo que caía en sus manos, «desde los tebeos de Hazañas Bélicas a los Mortadelo y Filemón y Zipi y Zape». «Hasta las novelas [de western] de Marcial Lafuente Estefanía de mi padre». Aula Cero, la revista del instituto Santa Maria, fue donde hizo sus primeros pinitos periodísticos: «Formaba parte de la inquietud que tenía por escribir y por contar cosas. Unos cuantos hacíamos la revista, que tampoco tenía demasiada complicación. La única, quizás, era la técnica, pues se usaba una multicopista». Cuenta uno de sus antiguos compañeros que ya entonces se lo tomaba muy en serio. Era un chaval, pero ya lo tenía muy claro: «Simplemente me gustaban los periódicos y me cautivaba la radio, que escuchaba constantemente. Era un medio que me fascinaba. Cuando quise empezar a hacer prácticas de periodismo, primero acudí a la radio, no al diario. Entro en el periodismo por la radio», recuerda. No obstante, ya tenía algo de experiencia en el medio: «Un poco antes, con dos amigos, nos presentamos a un concurso de programas de radio y de guiones radiofónicos para jóvenes y ganamos. Me seducía mucho el medio».

El trabajo fue su escuela. Cuando empieza aquellas prácticas en Radio Popular tiene de compañero a Carlos Tur (Ibiza 1950-2005), con quien empieza a aprender «los rudimentos de cómo hacer información en la radio». Pero poco más tarde, y a pesar de su juventud, tiene que tomar una decisión que le marcará la vida: «Muchas veces me he encontrado en mi carrera ante la tesitura de decidir si daba un paso al frente. Y eso ocurrió con Carlos Tur, que al cabo de unos seis meses trabajando juntos se fue a Estados Unidos, donde trabajó en el Miami Herald. El director de la radio, Jaume Ripoll, me dijo entonces que tenía que hacer y presentar yo los informativos. Yo iba a la radio a escribir noticias, no a dar la cara ni a poner la voz, porque mi voz no es nada radiofónica. Aquello me obligó a dar un paso que yo no pensaba dar».

La directora adjunta, Rita Vallès, Baltasar Garzón y Joan Serra en uno de los actos organizados por La Prensa, ‘Encuentros en Ibiza’, en el que intervino el juez. / L. P. I.

La directora adjunta, Rita Vallès, Baltasar Garzón y Joan Serra en uno de los actos organizados por La Prensa, ‘Encuentros en Ibiza’, en el que intervino el juez. / L. P. I.

La Transición

Cuando se va Carlos Tur, deja también una plaza vacante en Es Diari: «Juanito Verdera, su gerente, me pregunta, ‘¿nos echarías una mano también?’. Empiezo en enero de 1977 en Radio Popular y en junio ya estaba trabajando en Diario de Ibiza, una primera etapa que solo duró unos dos años, pues decidí dedicarme solo a la radio». Hasta 1988.

¿Y cómo era la profesión durante la Transición democrática? «En ese momento era ideal porque había sólo dos medios [Radio Popular y Es Diari] y, como trabajaba para los dos, iba solo muchas veces a los sitios, con lo cual la relación con las fuentes y con las informaciones era mucho más directa. Tampoco había los filtros que existen ahora. Hablaba directamente con las personas, quedaba con ellos, me reunía con ellos, comía con ellos, los llamaba a su casa o me llamaban ellos. Era una una relación muy estrecha, sin los filtros de comunicación actuales. En ese momento había mucho más roce en todos los aspectos, para lo bueno y para lo malo».

En un acto de La Prensa, entre Javier Arenas y Gabriel Canellas.

En un acto de La Prensa, entre Javier Arenas y Gabriel Cañellas. / L.P.I.

Destaca Serra que, durante la Transición, hubo otro elemento diferencial respecto a épocas como la actual: «Había una absoluta coincidencia en los objetivos de la democracia con las nuevas hornadas que se incorporaban a la política». Coincide en el tiempo con Antonio Torres Tur, Secorrat, el último delegado del Gobierno del franquismo: «Tras hacerle una entrevista, sé que preguntó ‘quién es ese tío del diente roto’. Lo tenía así porque me había pegado un leñazo en una piscina. Lo dijo como preguntando ‘este de qué va’». Y a sólo dos años de la muerte de Francisco Franco, aún se ejercía la censura: «Cuando acababa el informativo, como me pillaba de paso hacia mi a casa, me llevaba la cinta para depositarla en la delegación del Ministerio de Información y Turismo, para que pasara la censura. Eso ocurrió hasta que se convocaron las primeras elecciones generales».

Al diario acudía en ocasiones con una máquina de escribir portátil Olivetti Lettera 25 «porque a veces no había allí para todos los redactores». Aún la conserva: arriba, a la izquierda, aún sigue pegado el calendario de enero del año 1988, el momento en que dejó de trabajar para Radio Popular de Ibiza, donde fue redactor y jefe de programación. De aquella época conserva una foto icónica: un jovencísimo Joan Serra en el aeropuerto con el micro en la mano detrás de Adolfo Suárez, presidente del Gobierno. «Fue durante sus primeras vacaciones en Ibiza, cuando un empresario catalán puso a su disposición un barco. Cuando llegó al aeropuerto, fuimos a entrevistarle los pocos periodistas que había aquí. Nos dejaban entrar todavía en la pista y esa es la foto: siguiéndole desde el avión hasta la sala de autoridades, donde luego estuvimos hablando con él un rato».

Los primeros integrantes de La Prensa Ibiza.

Los primeros integrantes de La Prensa Ibiza. / L.P.I.

En aquel primer trabajo en la radio tiene como compañera a la mítica Concha García Campoy (Terrassa 1958-València 2013), a quien ya conocía por ir a un curso superior del mismo instituto: «Era muy amiga de José Manuel Piña [exredactor de Diario de Ibiza, Palma 1955-Ibiza 2021]. Cuando me tuve que ir a la mili en 1979 [en Ibiza, como voluntario, lo que le permitió eludir un destino en la Península], quedó vacante mi plaza en la radio. Entonces, Piña sugirió que fuera Concha quien la cubriese en los informativos. Ella aún estaba estudiando Periodismo en Bellaterra (Barcelona). Luego se quedó en la emisora. Fue su primer trabajo como periodista». Y el inicio de una larga amistad.

Un día de 1988 recibe la llamada de Enrique Fajarnés Ferrer, al que no conocía: «Quería hablar conmigo. Me había recomendado Enrique Ramón Fajarnés, que por entonces era diputado en el Congreso y con el que yo tenía buenas relaciones desde hacía años. Fajarnés Ferrer me explicó que quería montar un diario y que estaba interesado en que me incorporara como redactor jefe. Como director había escogido a Joaquín Pérez Escribano, a quien había conocido en Ibiza pero trabajaba en Madrid, en la agencia EFE». Accedió. Abandonó la COPE y no arrancó la hojilla de enero de la Olivetti Lettera 25. El local en el que se gestó La Prensa de Ibiza estaba en el puerto deportivo Marina Botafoch, propiedad de Fajarnés Ferrer. Poco antes de su aparición, el nuevo periódico, con su rotativa, se instaló junto al Hipercentro, donde desde hace años está la sede de Ibiza Publicidad, en una nave de dos plantas que pertenecía también, como el resto del complejo, a Fajarnés: «Debía ser agosto o septiembre del año 88. Formamos una redacción con una nueva generación de periodistas. Y en diciembre lanzamos el periódico. El comienzo fue caótico porque yo, del funcionamiento de un diario, no sabía nada, absolutamente nada. Confiaba en el director, pero Pérez venía de trabajar en agencias de noticias. Aquello le desbordó. Fue un caos. Había toda una serie de tareas y de funciones que desconocíamos completamente. Aquello colapsaba. A los dos días me cogió el editor y me dijo, ‘oye, o te haces cargo tú o cierro el periódico, porque esto así no va’. Otra vez entre la espada y la pared, como cuando tuve que ponerme delante del micro en Radio Popular. Pues vamos a probarlo. Antes que cerrar, vamos a probarlo, me dije. Y a partir de ahí se fue encauzando todo y conseguimos que el periódico saliera adelante».

Joan Serra junto a la redacción de La Prensa Ibiza.

Joan Serra junto a la redacción de La Prensa Ibiza. / L.P.I.

Todo cambia desde La Prensa

El nacimiento de La Prensa de Ibiza supone un cambio extraordinario en el panorama periodístico de Ibiza, un paso de gigante respecto al modelo que seguía Diario de Ibiza desde 1937. La impronta de Serra es decisiva: «Soy muy respetuoso con las épocas que le ha tocado vivir a Diario de Ibiza, con un periódico que ha conseguido sobrevivir durante 130 años en circunstancias muy difíciles, con guerras, dictaduras, con una editora que enviudó y sacó adelante la empresa, con intentos por parte del régimen de hacerse con el diario. Todo eso tiene un mérito enorme. Pero es verdad que el periodismo que se hacía en esa época distaba mucho del que nos gustaba a los jóvenes. Ya teníamos referentes de lo que se estaba haciendo, con mucha libertad, en Madrid y en Barcelona. Revistas como Cambio 16 o Cuadernos para el Diálogo o Triunfo; periódicos como El País, Diario 16… En fin, toda esa efervescencia que había en el mundo de la comunicación en esa época y que nosotros la veíamos como referencia del nuevo periodismo. Diario de Ibiza era, sin embargo, un periódico todavía de un provincianismo muy acusado, poco profesionalizado».

Serra, acompañado de ese equipo, donde destacan periodistas como Joan Lluís Ferrer, Xicu Lluy (Ibiza 1963-2012) y Rita Vallès y fotógrafos como Carles Ribas, Joan Costa y Vicent Marí, moldea esa nueva manera de ofrecer la información, que sólo la revista Uc había intentado antes, aunque el experimento fue fugaz y duró apenas medio año: «Como director tenía muy claro qué tipo de periodismo quería que hiciéramos, con las limitaciones de un periódico pequeño como La Prensa, que era nuevo, pero que al mismo tiempo también tenía unas inquietudes distintas a las que había en ese momento en Diario de Ibiza. Y teníamos otro elemento a favor: absoluta libertad. A mí, Enrique Fajarnés me dio absoluta libertad para hablar de todos los temas, incluso cuando muchas veces eran incómodos para los intereses de su propio sector o para familiares que podían estar en ese momento metidos en política. Y en eso no puso absolutamente ningún impedimento. Podía estar más o menos cómodo con lo que publicábamos, le podía gustar más o menos, pero nos dejó trabajar. Y no teníamos ningún vínculo con los poderes establecidos de la isla a la hora de elaborar la información».

Josep Borrell junto a Vallès y Serra durante una charla del político socialista. / La Prensa de Ibiza

Josep Borrell junto a Vallès y Serra durante una charla del político socialista. / La Prensa de Ibiza

La apuesta cuajó en poco tiempo: «Con aciertos, con temeridades en algunos casos, con errores, creo que sacamos un tipo de periodismo que era muy distinto al que estaba haciendo hasta entonces Es Diari. Lo escribí en mi artículo de despedida, el día que cerró aquel periódico: cuando se analice objetivamente el periodismo que se hacía en Ibiza, se dirá que hubo un antes y un después tras el nacimiento de La Prensa de Ibiza. Eso es indudable. ¿Por qué? Pues porque éramos gente joven con inquietudes periodísticas, con otra forma de ver la profesión y con otra forma de enfocar la información, de una manera más crítica, mucho más exigente, mucho más comprometida con el territorio, mucho más desvinculada de los poderes institucionales que había habido hasta entonces». Hay que entender, comenta, de dónde venía Diario de Ibiza y lo que había supuesto durante décadas: «Durante muchos años, su director era al mismo tiempo el delegado del Ministerio de Información y Turismo, es decir, el censor en jefe que había en la isla era además quien estaba al frente de Es Diari, que, como redactor jefe, tuvo en muchas ocasiones a Isidor Macabich. Es decir, que el contacto con los poderes establecidos era muy estrecho por las circunstancias de la época. Pero en La Prensa no teníamos ningún vínculo, ningún compromiso, nada, éramos nuevos, nada nos impedía hacer nada». Purito rock & roll escrito por «gente de Ibiza que conocía Ibiza, que estaba comprometida con la isla y que no tenía ningún ningún vínculo que les comprometiera más allá de su libertad para hacer periodismo».

Del éxito al cierre

Y La Prensa de Ibiza empieza a ganar terreno a Diario de Ibiza. Su estilo «arraiga rápidamente» y en poco tiempo lo supera en lectores, si bien Serra, que lo sospechaba, no llega a saberlo hasta un par de años más tarde: «Lo descubro cuando llego al Diario [como director en 1994] y entonces veo los datos reales de difusión de esa época. Habían hecho algún tipo de práctica aritmética imaginativa para poder mantenerse por delante, aunque en realidad no era así».

Serra sostiene una caja con sus pertenencias el día del cierre de La Prensa.

Serra sostiene una caja con sus pertenencias el día del cierre de La Prensa. / L.P.I.

Aquel nuevo diario, a través de las directrices de Serra, «funciona y se convierte en una manera nueva de enfocar el periodismo. Se da a la sociedad de Ibiza una alternativa interesante que cuaja». Demuestra que puede competir con la empresa editorial local familiar de toda la vida, con el decano. Pero se produce un cambio en la propiedad que tendrá consecuencias a corto plazo: en 1991, los dueños de Diario de Ibiza venden la cabecera a la entonces llamada Editorial Prensa Ibérica «precisamente por la presión que ejerce La Prensa y por las propias dificultades que atravesaba la empresa». Cambian las reglas del juego: «Obviamente, ya no era lo mismo competir contra una empresa editora local pequeña que contra un grupo potente como Prensa Ibérica». Y, encima, el país entra en una crisis que sacude la economía local: «La crisis del año 1992 tiene consecuencias y provoca que, en 1993, nuestro editor tenga que poner a la venta algunos de sus activos. Y el que tenía más a mano y con un cierto valor era La Prensa. Evidentemente, el primer interesado en comprarlo fue la empresa competidora», que adquiere La Prensa «para cerrarla». «El acuerdo -explica Serra- era previo. No podía haber dos periódicos en la misma isla: si estás dispuesto a cerrar La Prensa previamente, le dijeron a Fajarnés, nosotros te lo compramos; si no estás dispuesto a cerrar, pues no te lo vamos a comprar».

Medio año antes de que se ejecute el cierre, a mediados de agosto de 1993, Serra está a punto de convertirse en director de Diario de Ibiza: «Pero renuncié. Me habían propuesto incorporarme el 1 de marzo. Pero pocos días antes, cuando ya había anunciado mi marcha en La Prensa, hubo una encerrona en la redacción de todo el personal para que me quedara. Me sentí muy obligado con la gente con la que me había embarcado en ese proyecto. Y me quedé. Por primera vez en mi vida falté a un compromiso y a mi palabra».

Pocos meses después se enteró «indirectamente» de la operación de compra de La Prensa de Ibiza, cuando estaba prácticamente ya lista: «Lo supe accidentalmente, por una llamada que se recibió en el periódico de parte de un directivo de Prensa Ibérica al que yo conocía, y pensé, uf, qué raro es esto. Entonces pregunté y me lo reconocieron». Ojo: pudo ser al revés: «También hubo un intento previo, que yo sugerí a la empresa de La Prensa, de comprar el Diario de Ibiza para cerrarlo también». De la misma manera, Serra intentó, sin éxito, que José Iglesias, director de Es Diari, fichara por La Prensa.

Joan Serra en su despacho durante su etapa de director de Diario de Ibiza. / D.I.

Joan Serra en su despacho durante su etapa de director de Diario de Ibiza. / D.I.

Cuando La Prensa salvó a Es Diari

Asegura que siempre, desde que aterrizó en la isla, mantuvo una buena relación con Prensa Ibérica. Tan buena que, en 1991, Es Diari publicó su primera edición con los nuevos propietarios gracias a La Prensa: «El día que llegó toda la cúpula directiva de Prensa Ibérica a su nuevo periódico, después de firmarlo todo y celebrarlo, se fueron a la planta de impresión de Sant Jordi para asistir a la impresión del primer número con la nueva propiedad. Y cuando llegaron, el jefe de talleres les dijo que no había planchas. Es decir, no se podía imprimir el diario. El entonces director, que era José Iglesias, me llamó por si La Prensa le podía prestar unas planchas. Y se las dimos. Es Diari estuvo a punto de no salir aquel día», rememora Serra.

Con los periodistas de Es Diari tras incorporarse al rotativo. / D.I.

Con los periodistas de Es Diari tras incorporarse al rotativo. / D.I. / DI

«Un día o dos» antes de que cerrara La Prensa de Ibiza, el director general de la zona de Prensa Ibérica, Jesús Prado, llamó a Serra para pedirle que, aunque en marzo había rechazado su oferta, se sumara ahora a la dirección de Diario de Ibiza: «Y eso a pesar de que yo les había hecho un feo importante en marzo, cuando me esperaban como director. La verdad es que se comportaron como señores, o sea, que no había un clima de mal rollo. Querían mi enfoque y también querían que viniera conmigo la mayor parte de la plantilla de La Prensa. Querían un director ibicenco y querían que el corazón periodístico de La Prensa se trasladara allí».

Homenaje que le rindieron los trabajadores de Es Diari en 2024.

Homenaje que le rindieron los trabajadores de Es Diari en 2024. / J. A. Riera

Entra como director adjunto en octubre de 1993 y ya en mayo de 1994 (una vez que es trasladado a Murcia José Antonio Martínez Vega, el director nombrado cuando que Serra decidió quedarse en La Prensa) se convierte en el director de Diario de Ibiza. Ya había comenzado el desembarco de redactores de la extinta La Prensa: «La gente que en ese momento trabajaba en Diario de Ibiza nos recibió al principio con cierta hostilidad. Llegaba el director de la competencia, que acaba de cerrar, la cabeza de puente de un desembarco… Yo procuré no ser conflictivo. Había gente con talante muy bueno y con la que se podía hablar. Poco a poco, la relación se fue engrasando. La gente se fue integrando... y se hizo todo con bastante naturalidad». No fue, asegura, un proceso traumático: «La gente de Es Diari se adaptó con facilidad. Creo que entendió lo que estaba pasando». Y que había que cambiar y adaptarse a los nuevos tiempos, una constante en este oficio.

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