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Premio al Mérito Ciudadano del Consell

Joan Serra, historia del periodismo reciente: de la máquina de escribir a la IA

La evolución del periodismo

La Olivetti de Joan Serra.

La Olivetti de Joan Serra. / DI

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

«He sido autodidacta, porque he llegado a director sin haber podido aprender de otro director de diario o de otro redactor jefe de diario. He tenido que aprender a fuerza de equivocarme, a base de prueba, error, prueba, error. Y con los textos y los géneros periodísticos, a fuerza de ir probando, de ir cambiando, de ir viendo, de ir leyendo y de ir tomando nota de lo que hacían nuestros mayores, de los grandes referentes de nuestra prensa. Ha sido mi única escuela. Y luego trasladar todo eso a lo que hacíamos día a día en el periódico». Así resume Joan Serra toda su etapa en la prensa y, especialmente, en Diario de Ibiza, que dirigió durante 22 años, hasta noviembre de 2016, cuando cedió el testigoa su hasta entonces redactora jefa, Cristina Martín Vega.

Desde que comenzó, aquel lejano 1977, además se tuvo que adaptar a todos los cambios tecnológicos. Comenzó escribiendo los guiones de Radio Popular en aquella Olivetti Lettera 25 que todavía conserva, para años más tarde redactar los artículos de La Prensa en un simple PTW (procesador de textos) y, poco después, en los primeros Mac. Incluso ha vivido el nacimiento de Internet y la salida a web de Diario de Ibiza: «Cuando empecé a trabajar en Es Diari, todavía funcionaban las linotipias. Había una serie de trabajadores, que eran mayores y estaban a punto de jubilarse, que seguían haciendo algunas galeradas de teletipos directamente en la linotipia de la sede de la calle Aragón, aunque ya estábamos instalados en la redacción de Vía Púnica. Luego pasamos a a la máquina de escribir eléctrica que componía cuadrando las columnas. Y más tarde, a los ordenadores que, más o menos, confeccionaban la galerada, aunque no ordenaban todavía las páginas ni nada. Ni mucho menos. Ha sido un cambio en muy poco tiempo más bestia y más radical que el que había pasado desde que Gutenberg inventó la imprenta. En muy pocos años.

Me lo he comido todo, creo que hasta el principio de la inteligencia artificial también. Y todo eso lo he vivido en primera línea». La mayor parte de los redactores, asegura, se adaptaron a las innovaciones con entusiasmo, más que nada porque les hacía más sencilla su labor: «Todo lo que son herramientas que te facilitan el trabajo, es acogido con mucha expectación y además con muchas ganas. Otra cosa es que después no quiten realmente trabajo, sino que te lo faciliten para hacer más, pero son herramientas que siempre han sido muy bien recibidas en las redacciones».

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