Periodismo
Joan Serra, ex director de Diario de Ibiza: «Siempre he tratado de hacer un periodismo honesto»
47 años de profesión

El periodista Joan Serra durante un acto. / DI
Joan Serra considera que su amplia etapa al frente de las redacciones de La Prensa y el Diario de Ibiza fue positiva: «Hicimos un periodismo mucho mejor que el que nos encontramos. Siempre hablo en plural, no en plural mayestático, porque creo que el trabajo de periodismo es en equipo. No es un trabajo de una persona, no hemos hecho un diario de autor. Es el resultado de un equipo en el que ha habido mucho talento de mucha gente durante varias generaciones. Por eso hablo en plural. Y se ha hecho un periodismo mucho mejor. El periodismo que hay ahora en Ibiza es mucho mejor en general y es, en cierta manera, el heredero de toda esa transición que hicimos con La Prensa y con el Diario».
En ese sentido, cree que el Premio al Mérito Ciudadano que le otorga el Consell de Ibiza por su contribución al periodismo insular «es en realidad colectivo, porque, en periodismo, una sola persona no lo hace todo. Siempre hay detrás un trabajo colectivo». Lo que le produce «una satisfacción especial» es que se le otorgara por unanimidad: «Eso significa que incluso Vox también estuvo de acuerdo, y eso que nosotros, desde Es Diari, hemos sido muy críticos con las posiciones de ese partido en muchas ocasiones. A mí eso me da satisfacción porque siempre he tratado de hacer un periodismo honesto, en el sentido de que, si bien nos podemos equivocar, trabajamos honestamente, no utilizamos la artillería de Diario Ibiza, que ha sido muy potente, para hacer campañas de descrédito de nadie. Damos informaciones, pero graduamos también la artillería. Si sacamos titulares de un tema durante muchos días seguidos, paramos un poco, dosificamos para que no parezca que nos ensañamos con alguien». Es algo que, afirma, le ha «preocupado siempre»: «Siempre evité que pareciera que servíamos a un interés concreto o a una campaña determinada. Por ese lado, que se reconozca que se ha actuado de forma honesta, independientemente de que la gente se haya sentido más cómoda o menos cómoda con nuestras informaciones o que nosotros nos hayamos podido equivocar en un momento determinado, a la hora de enfocar o a la hora de valorar determinadas cuestiones, sí me produce satisfacción».
Jubilado desde hace un par de años, asegura que no tiene «la sensación de haber dejado enemigos por el camino». ¿Ni siquiera Marienna Sánchez Jáuregui, la exalcaldesa de Ibiza? «Ni ella. Es muy amable. Después de su dimisión y salida del Ayuntamiento, forzada por unas informaciones que publicamos nosotros, quedó en entredicho su actuación en otro asunto municipal para favorecer a una discoteca de la ciudad, y yo, que tenía información directa de quién había sido en realidad el protagonista de esa actuación, escribí un artículo («El comisionista que iba de farol») en el que dejé claro que ella no tenía nada que ver con ese episodio. Entonces Marienna me llamó, me dio las gracias y fuimos a comer. Hablamos. La relación con ella es muy cordial. Creo que del despacho solamente he echado a una persona en mi vida».
-¿A quién?
-No te diré la persona, pero sí te diré que era de un partido ecologista.
-Me lo puedo imaginar. ¿Tenía ganas de jubilarse?
-Me jubilé teniendo que emplearme a fondo para persuadir a la empresa. Ya había advertido de que a los 65 años me jubilaba, que había quitado demasiado tiempo a mi familia y que se lo quería devolver dentro de mis posibilidades.
Una jubilación ganada a pulso tras 47 años cotizados: «A los 17 ya estaba trabajando y empecé a cotizar pocos meses después de cumplir los 18, que en ese momento creo que todavía no era ni mayoría de edad [lo fue desde 1978]. En 1977 lo era a los 21 años. Pensé que había cumplido con 47 años en este empleo y que había que dejar paso a otra gente que lo hacía muy bien y que podía responder a esta etapa nueva perfectamente y con más energía seguramente que yo. Pero tuve que persuadir a mis jefes de que realmente iba en serio, de quería jubilarme, que no lo decía para que me pidieran quedarme. No, me quería ir. Lo había dicho con tiempo, lo sabían. Otra cosa es que se lo tomaran en serio. Se lo tomaron en serio cuando mandé la comunicación».
Mantiene la relación con la empresa como consejero en el consejo de administración de Editora Balear, la editora de Diario de Mallorca: «Fue un gesto de reconocimiento del editor para mostrar que, a pesar de la jubilación, sigue contando conmigo».
«Ha merecido la pena»
¿Ha merecido la pena tanto esfuerzo, tantos años, tanta dedicación, a veces tantos sinsabores? «Sí, claro, por descontado que sí. He disfrutado mucho, he vivido cosas en primera línea toda la Transición, todo el cambio, para bien y para mal, que ha tenido esta isla en los últimos 50 años. He conocido gente interesantísima. Claro que ha valido la pena, es lo que quería hacer, es un privilegio haber hecho toda tu vida lo que te apasiona».
-¿Y alguna vez pensó en tirar la toalla, en abandonar esta profesión?
-No, pero muchas veces salía por la noche del despacho con la sensación de que no podía más con tanto follón. Porque cuando en este trabajo tienes una responsabilidad, muchas veces no es estrictamente periodística, sino de despacho o debido a conflictos laborales. A veces tienes que hacer de psicólogo o de psiquiatra para mucha gente. Por eso, algunas noches me iba pensando en que no podía más. Pero al día siguiente, tras dormir, volvía fresco otra vez a hacer lo que más me gustaba».
Se ha retirado, pero no ha abandonado totalmente el oficio: «Cuando me jubilé, quería hacer algo y me hice voluntario de Cáritas, para lo que me pidieran. Después, el obispo me dijo que si podía echar una mano temas de comunicación. Las mañanas las dedico a estas cosas, para Cáritas y para el obispado. Pero en nada es comparable al ritmo que llevaba antes».
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