Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Premio al Mérito Ciudadano del Consell

Joan Serra, ex director de Diario de Ibiza: «Esta profesión es una carrera de fondo»

No es oficio para cínicos

El exdirector de Diario de Ibiza en la redacción del periódico hace unos días.

El exdirector de Diario de Ibiza en la redacción del periódico hace unos días. / Vicent Marí

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

Durante los 22 años que Joan Serra estuvo al frente de Diario de Ibiza, lo habitual, casi lo cotidiano, era que llegara a la redacción antes que nadie y que se marchara de ella el penúltimo, justo antes de que el redactor encargado de Cierre, que es el responsable de corregir hasta la última página, apagara las luces de la redacción: «Sarna con gusto no pica. A mí -explica Serra- me apasionaba mi trabajo. Muchas veces sabía más o menos lo que me esperaba ese día y la única forma de gestionarlo bien era echarle tiempo. Si no eres brillante o tenemos una capacidad sobrenatural para abarcar mucho, tenemos que echarle horas. Venía un poco antes o me quedaba a trabajar más tiempo con tranquilidad, porque aquí tampoco teníamos una estructura que nos permitiera ir delegando, ir descargando las cosas. Cuando hacía falta acabar más tarde, se acababa más tarde. Para encargar un trabajo que me iba a llevar más tiempo explicarlo que hacerlo yo mismo, muchas veces prefería hacerlo yo mismo, porque todos ganábamos, ganábamos tiempo, ganábamos agilidad y el periódico se retrasaba menos».

Tuvo algún «achuchón», sobre todo a los 30 años, cuando sufrió una fuerte arritmia que pensó (como todo el mundo que le veía trabajar sin descanso) que era debida al estrés: «Pero no era por esa razón. De hecho, cuando controlaron mi cardiopatía, resultó que estaba más relajado cuando trabajaba que por la noche, cuando descansaba». El problema lo ocasionaba su apnea del sueño, así que siguió llegando a Es Diari antes que nadie y saliendo el penúltimo… incluso el último, después del responsable de Cierre. Este redactor da fe.

No cree que los éxitos, los grandes logros periodísticos, las primicias -de las que dice acordarse «poco», aunque sí «algo más» de los fracasos-, sean lo primordial en esta profesión, sino la constancia y pensar y actuar a largo plazo: «Siempre he considerado que el periodismo es una carrera de fondo. Mi forma de vivir el periodismo ha sido así. No busqué grandes resultados, grandes éxitos. No. Para mí, lo fundamental, lo primero, siempre fue hacer un periódico como Ibiza se merecía, tal como se hace hoy en día la prensa».

Siempre ha apostado por que la información publicada en Diario de Ibiza «no fuera sectaria, no fuera una información de trinchera». «Siempre -añade- he tenido la obsesión de que tenía que ser el periódico de todos. Y eso significa que todo el mundo se sienta razonablemente cómodo y que, a la vez, nadie pueda sentirse excesivamente confiado con Diario Ibiza por ser ‘de los míos’ y por creer que no le causará problemas. Eso significa que, al no ser de nadie, puedes llegar a ser antipático para todos. Hacer un diario de todos y no ser un diario de una parte de la isla frente a la otra parte, supone mantener una posición incómoda».

Como Ryszard Kapuściński, cree que «el periodismo no es un oficio para cínicos». Ni para malas personas: «No se puede ser mala persona y ser periodista. Yo he intentado ser buena persona. Hay quien dice lo contrario, que para ser periodista hay que ser mala persona, pero yo creo que hay que ser buena persona. Yo lo he intentado, he procurado no utilizar el poder que te da en un momento determinado un medio de comunicación para las filias o las fobias personales, y ser lo más ecuánime posible. A mí me gusta ponerme siempre en la piel del otro, intentar entender sus argumentos, intentar empatizar con los de otros y poner a prueba los míos. Y a partir de ahí, construir mis propios planteamientos, con aciertos, con errores, con equivocaciones, con malas valoraciones muchas veces…».

Título de Derecho

Por si no tenía suficiente con el trabajo diario, aprovechó el poco tiempo que le quedaba para sacarse el título de Derecho, una materia que ya conocía de sobra por el oficio y a base de contestar y hacer frente a peticiones de rectificación o demandas de honor. ¿Pero cuándo podía abrir un libro si a veces llegaba a las nueve al diario y salía a las diez o las once de la noche? «Cuando mi familia se acostaba. Entonces yo me ponía con mis temas de Derecho. Pero todo esto tiene truco. Me había acostumbrado a que, frecuentemente, a la una, a las dos o a las tres de la mañana me llamaran porque había un problema en la rotativa, porque había salido una noticia… Me solía pillar en el primer sueño, por lo que hubo un momento en que decidí acostarme más tarde, por si me telefoneaban, de manera que me pillara aún despierto. Solía acostarme sobre las dos. Aprovechaba hasta esa hora para leer, por lo que, cuando decidí sacarme Derecho, cambié la lectura de libros de ensayo o novelas por los textos de la carrera».

Tras dejar la dirección de Diario de Ibiza, Prensa Ibérica le nombró subdirector general de contenidos para Balears y Cataluña, y además fue responsable de la Redacción Central del grupo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents