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Televisión

La huella de Ibiza y Formentera en ‘El Grand Prix del Verano’

El éxito del 'Grand Prix' residía en su simplicidad: caídas y risas, según su creador, Francesco Boserman, que llevó a los municipios a competir por la audiencia

Los vecinos de Sant Llorenç no se pierden detalle de la pantalla gigante en la que se proyecta ‘El Grand Prix’. /

Los vecinos de Sant Llorenç no se pierden detalle de la pantalla gigante en la que se proyecta ‘El Grand Prix’. / / J.A. Riera

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Ibiza

«El Grand Prix era: se caen, te ríes. Nada más». Tan simple de decir y tan difícil de conseguir. Así definió Francesco Boserman, el creador del célebre programa de TVE en el programa ‘Novéntame: La tele que vino de Italia’, que programó esa misma cadena en abril de 2021, cuando el espacio no se emitía. Este formato de competición entre pequeños pueblos mediante divertidos juegos presentado por Ramón García, Ramontxu, ha sido un éxito de audiencia en los veranos desde su inicio en 1995 hasta su cancelación en 2005 y desde su regreso en 2023. De hecho, sus emisiones superaban el 25% de cuota de pantalla con regularidad, cosa que solo consiguen las retransmisiones de fútbol y las de Eurovisión.

El alcalde de Formentera de 1995, Antoni Serra, con Ramón García. / Vicent Pins

El alcalde de Formentera de 1995, Antoni Serra, con Ramón García. / Vicent Pins

Como es lógico, tener la oportunidad de promocionar un municipio en hora de máxima audiencia, atrajo a ayuntamientos de todo el país y la primera incursión pitiusa en el formato no se hizo de rogar. Formentera apareció en el segundo programa, emitido el 24 de julio de 1995. En aquella ocasión, los pitiusos debieron competir frente a Castejón (Navarra), Dalías (Almería) y Finestrat (Alicante).

El vencedor de la noche fue el primero de estos pueblos, que terminó por caer en las semifinales del concurso, celebradas unas semanas después. Esa primera temporada, el espacio tenía el título de ‘Cuando calienta el sol’, un decorado inspirado en un barco y una gamba en el logotipo: nada que ver con los aspectos que posteriormente serían tan reconocibles.

Este diario ofreció una breve nota sobre esta participación el mes anterior a la emisión. El texto citó a una responsable de la producción del espacio, que afirmó que el objetivo de la emisión, además de divertir, era mostrar «los encantos, virtudes y habilidades de los habitantes de las poblaciones que solemos denominar ‘pequeños’, pero que realmente son los grandes pueblos españoles». Por cierto, Boserman señaló que la idea de enfrentar a diversos municipios para promocionarlos salió de un programa de radio italiano que se basaba en la misma premisa.

La nota anunció que las pruebas serían variadas y mezclaban cultura y deporte y que el equipo formenterés estaría compuesto por diez personas y el alcalde, que en aquel momento era Antoni Serra. Además, el primer edil tendría la oportunidad de enviar un mensaje a la audiencia para invitar a visitar el lugar.

Boserman hizo un comentario sorprendente sobre los participantes: «Los alcaldes no querían venir». Como es lógico, el director no entendía el por qué: «Si esta es la manera más grande que pueden tener para hacer publicidad a su pueblo». Recordó que solo algunos decidían desplazarse a Madrid y que los que no querían viajar «mandaban concejales». Esta tendencia cambió a partir de la segunda temporada del programa: «No solo querían venir los alcaldes, es que teníamos más de lo que podíamos acoger. En todos los años tuvimos lista de espera».

Poco después de la primera noticia de Diario de Ibiza, este medio le dedicó al tema una pieza más extensa. En esta ocasión, el periodista Carmelo Convalia añadió que la grabación del episodio estaba prevista en Madrid, tendría una duración de dos días y que cada territorio iba a contar con el apadrinamiento de un personaje famoso, que en el caso de Formentera sería la actriz y modelo Rossy de Palma. El texto también detalló que cada equipo estaría compuesto por un experto en cultura general, otro en actualidad de noticias relacionadas con las revistas del corazón, cuatro deportistas, un profesional, una pareja de recién casados y un experto en lenguaje.

Pocos días después del rodaje, el mismo periodista escribió que uno de los integrantes del equipo pitiuso había definido la experiencia como «inolvidable». También aseguró que el alcalde describió durante el espacio «las maravillas de la isla» y que destacó especialmente «los espacios verdes y las playas».

Como no hemos tenido acceso al programa, citaremos la breve crónica que hizo Convalia de la ocasión. En total, el programa hizo pasar siete desafíos a sus participantes. En uno de ellos, un pastelero tuvo que elaborar una «enorme tarta a base de merengue y corcho blanco», y Formentera contó con la colaboración de De Palma en la prueba lingüística.

Además, los deportistas se emplearon a fondo en una piscina y la pareja de novios tuvo que remojarse «para escurrir todo el agua que habían absorbido las esponjas que llevaba el novio por todo el cuerpo». Finalmente, la especialista en noticias del corazón dio buena muestra de «sus conocimientos rosas» y se llevaron a cabo otras pruebas en las que intervino la especialista en cultura general.

El turno de Sant Antoni

Ibiza siguió los pasos de Formentera y Sant Antoni grabó su nombre en la historia del concurso con su victoria por 15-19 frente a Rascafría (Comunidad de Madrid) el 19 de julio de 1996. Esta edición ya llevaba el nombre de ‘El Grand Prix del Verano’. Boserman explicó que debieron elegir otro título debido a que la discográfica del cantante Luis Miguel exigió a TVE pagar derechos de autor por utilizar el título del tema ‘Cuando calienta el sol’.

Esta modificación de imagen también afectó al formato del concurso, que pasó de cuatro pueblos a dos por programa y cambió el decorado por uno más cercano al actual. Además, los productores introdujeron la icónica vaquilla, que sustituyó a la gamba en el logotipo y terminó por convertirse en la imagen del programa hasta el día de hoy. Tanto es así que García apuntó que es conocido como «Ramón, el de la vaquilla» y, debido al éxito del formato, se refirió al público más joven de la primera etapa como sus «niños del ‘Grand Prix’».

En los meses anteriores a la grabación de la segunda temporada del espacio, este diario informó de que Sant Antoni había sido elegido entre «decenas de pequeños pueblos». Según Diario de Ibiza, la delegación ibicenca estaría conformada por 32 personas para concursar y otras 108 para acudir como público. El Ayuntamiento pagó todos los gastos del desplazamiento.

El entonces alcalde, Antoni Marí Tur, Botja, debió elegir a dos maestros de la localidad que actuarían como sus asesores en una de las pruebas. El primer edil afirmó estar «muy ilusionado y nervioso» por participar y confió en que el equipo y él mismo pudieran «dar la talla en el concurso». También consta que la concejalía de Deportes del Ayuntamiento eligió a los participantes entre los clubes deportivos y gimnasios del municipio y que la grabación estaba prevista para el 5 de junio.

Marí se reunió con todos ellos en un hotel de Port des Torrent unos días antes de viajar a Madrid para pedirles que ofrecieran «un ejemplo de pueblo simpático, alegre, deportista y cachondo, pero a la vez de un pueblo que sabe participar y, en un momento dado, guardar las formas». Es interesante remarcar que la noticia apunta que la producción incluiría «una vaca» y no la posteriormente famosa vaquilla para «incordiarles y dificultarles las pruebas».

El día de la emisión del programa, el Ayuntamiento instaló una pantalla de cinco metros de ancho y tres de alto en la plaza de la Iglesia. Hasta allí se desplazaron un centenar de vecinos para disfrutar de la experiencia de ver competir a sus amigos y conocidos en TVE.

Al inicio del programa, Ramontxu tuvo que rebajar la tensión entre los dos primeros ediles de los pueblos participantes, que estaban muy tímidos: «Siempre llegan un poquito nerviosos porque creo que en España siempre tenemos la idea de que los alcaldes tienen que ser muy serios. Espero que aquí se lo pasen muy bien los dos».

Marí mantuvo el tipo y corrigió al presentador con la cifra exacta de habitantes del municipio en la primera toma de contacto: «En verano cuadruplicamos o quintuplicamos la suma». «Todos cabemos muy a gusto», precisó cuando el presentador le preguntó por el alojamiento para tanta gente.

A continuación, la realización emitió un vídeo elaborado expresamente por Televisió d'Eivissa i Formentera, que mostró algunas playas del territorio, la iglesia del pueblo, una mujer vestida a la manera tradicional, una fiesta en una discoteca y los fuegos artificiales de Sant Bartomeu. Después de estas imágenes, García se interesó por el famoso Huevo de Colón del pueblo. «Existe la teoría de que Colón nació en Ibiza», explicó el alcalde antes de detallar las características del monumento.

A continuación, apareció el padrino de los portmanyins, el veterano humorista José Luis Coll. El presentador le preguntó por un plato típico de la localidad a la que iba a acompañar, a lo que el actor contestó con voz ronca: «El sofrit pagès». Adornó su primera intervención con un chiste mejorable: «En inglés, se dice ‘sofrit pasí’: ‘pa-yes’».

La crónica de la noche, de José María de Lamo, no fue muy halagüeña con el acompañante de Sant Antoni. De esta manera, señaló que estuvo «sesteando la mayor parte del programa» y que los realizadores debieron «despertarlo sin que se notara mucho».

Además, no salió bien parado de la prueba de ‘Los bolos’, en la que guio a un participante con los ojos vendados para que derribase a un grupo de personas disfrazadas de los objetos que daban nombre al juego. Según el texto de De Lamo, el concursante de Sant Antoni realizó «una de las peores actuaciones del programa después de haber sido el mejor en los ensayos». Se debe matizar que Coll pidió al público «guardar silencio» durante el juego para que el ibicenco le oyera mejor, cosa que los asistentes no hicieron. Aún así, es cierto que las indicaciones que hizo con el brazo o del tipo «vuélvete ahí» no sirvieron de mucho a alguien que no podía ver.

Finalmente, Sant Antoni se llevó el triunfo en la prueba de cultura, ‘Que gane el mejor’, en la que el alcalde acertó al responder que Cuzco, la capital inca, no está deshabitada en la actualidad. El público que acudió al programa estalló de alegría, pero el coste del triunfo fue la «multitud de lesionados en ambos bandos», que De Lamo apuntó en su reportaje. Sin embargo, el presentador explicó durante ese mismo concurso que los participantes iban «siempre perfectamente protegidos para que no pase absolutamente nada». Entonces, ¿quién tenía razón?

García terminó por confesar entre risas en febrero de 2023 en el programa de TVE ‘Días de tele’ que la organización «siempre tenía una ambulancia de guardia». «Cuando se los llevaban [a los concursantes heridos] al hospital y volvían enyesados, yo les firmaba la escayola. Era como la medalla de las olimpiadas: ‘Me he roto el brazo en el Grand Prix y me lo ha firmado Ramontxu’», agregó. Además, reveló que los encargados de modificar los decorados llevaban la cuenta de cuántos brazos, piernas y narices se lesionaban los jugadores: «Se rompían muchas cosas».

Tres de los participantes de Sant Joan en ‘El Grand Prix’. / D.I.

Tres de los participantes de Sant Joan en ‘El Grand Prix’. / D.I.

Drama para Sant Joan

Ibiza no volvió al ‘Grand Prix’ hasta el 30 de julio de 2003, cuando Sant Joan cerró la trayectoria pitiusa en el programa con su ajustada derrota ante Armiñón (Álava) por 23-22. Y es que los ibicencos perdieron después de que los vascos acertasen la última pregunta de la prueba que le había dado la victoria a Sant Antoni, ‘Que gane el mejor’.

Diario de Ibiza se volcó con la participación y llegó a dedicarle un espacio en su portada de la edición del 3 de julio para informar de la grabación del capítulo en el que intervino Sant Joan. El texto del rodaje, escrito por Marga Marí, menciona que los miembros del equipo estaban «sin apenas moverse por el cansancio y los nervios acumulados». «La televisión se ve mejor desde fuera», afirmó uno de ellos. Otra vez, los integrantes volvieron muy contentos de la experiencia, ya que les pareció «muy divertida».

Al contrario que ocurrió con Sant Antoni, la expedición de Sant Joan se mostró más satisfecha con la labor de la famosa elegida para apadrinarla, que fue la modelo y presentadora Juncal Rivero. Los concursantes recordaron que fue «muy amable» y que les animó «todo el rato».

Al inicio del programa, Rivero afirmó que confiaba en la victoria de los ibicencos porque tenían «una marcha impresionante», venían «de la isla más mágica del mundo, que es Ibiza» y porque «les guarda un santo, Sant Joan». Además dio un punto a su equipo porque acertó la pregunta sobre cuántos llaüts habían aparecido en el vídeo promocional del territorio.

En el cortometraje, el alcalde de aquel momento, Antoni Marí, Carraca, enumeró las parroquias del municipio, elogió su «variada arquitectura» y describió el lugar como «tranquilo, bien cuidado y rico en gastronomía y tradiciones». En consonancia con ello, el vídeo mostró las cuatro iglesias del territorio, el faro de Moscarter, un grupo de ciclistas en un sendero y una muestra de ball pagès. García añadió: «Ibiza es una de las islas más bonitas no de España, sino del mundo».

Marí se mostró tímido y con una sonrisa nerviosa durante toda la promoción. Para levantar los ánimos, Ramontxu le preguntó por la actuación de los suyos hasta el momento y él contestó, un poco cortado: «Así como vamos recuperando [distancia en el marcador], lo pasamos mejor».

Por el contrario, no se lo pensó cuando el presentador le preguntó por los platos típicos de su municipio: «Bullit de peix o sofrit pagès o algún postre como el flaó o la greixonera, que están riquísimos». Por cierto, a García se le olvidó el nombre del pueblo, ya que se apreció claramente que se inclinó para leer el cartel en el que estaba escrito al inicio de la publicidad.

En aquella ocasión, la organización del programa fue la que se llevó las críticas de los ibicencos, ya que para muchos de ellos la derrota había sido «totalmente injusta». El reportaje de Marga Marí apuntó al «extraño comportamiento de una cinta que casualmente se paraba cada vez que debía concursar un participante ibicenco». «No hay que ser malpensado, pero es verdad que siempre nos tocaba a nosotros», dijo una de los componentes del equipo.

¿Estaban fundadas estas sospechas? El programa mostró dos juegos con plataformas en movimiento. En el primero, ‘La espada mágica’, los respectivos concursantes de cada equipo debieron cruzarla como obstáculo en una carrera. Por lo que aparece en la emisión, no hubo diferencias en el funcionamiento.

Más dudas podría presentar la segunda de estas pruebas, ‘Los pingüinos’, en la que los concursantes de los dos pueblos debieron atravesar una cinta disfrazados de estos animales. Mientras que los de Armiñón lo lograron en cuatro ocasiones, los de Sant Joan solían caer después de solo unos pasos.

Se puede argumentar a favor de la teoría de que hubo trampas que, si el equipo ibicenco hubiese ganado en ‘Los pingüinos’, habría logrado una ventaja de cinco puntos a falta de solo dos desafíos para acabar el programa. Esta ventaja quizás hubiese desequilibrado demasiado la balanza y restado emoción al concurso. Sin embargo, las recompensas y penalizaciones de cada acierto o fallo en las preguntas de ‘Que gane el mejor’, siempre de tres puntos, hacen pensar que la distancia no era tan insalvable. Por otro lado, la «cinta que casualmente se paraba» no apareció en la emisión final.

Carraca se mostró diplomático: «Hay que saber perder, lo importante es participar». También destacó el «buen papel» del municipio y que la audiencia comprobó que Sant Joan es un territorio «de gente sana, deportista y con ganas de hacer cosas». Además, agradeció la labor de sus asesores, que hicieron «un gran trabajo» en la prueba cultural, en la que contestaron correctamente en dos de tres ocasiones.

Otros detalles que aparecieron del rodaje fueron que el equipo estuvo formado por 14 mujeres y 14 hombres, tres suplentes, el alcalde, sus asesores culturales y 85 personas para hacer de público. Además, tuvieron que aplicar una dosis extra de energía, ya que se levantaron a las cinco de la mañana para llegar al plató de TVE.

Una vez más, el Ayuntamiento organizó una velada especial para que los vecinos viesen la emisión del programa e instaló una pantalla gigante en la plaza de Sant Llorenç, que se abarrotó según la crónica de Raquel Sánchez. Además, los alcaldes aplaudieron la actuación del alcalde, que tuvo una pequeña victoria en ‘La patata caliente’. En esta prueba dio con la cifra correcta de carteros mordidos por perros en Estados Unidos en 1999 unas décimas de segundo antes de que estallase el globo que sujetaba y quedase eliminado.

La primera etapa del ‘Grand Prix del Verano’ en TVE terminó en 2005 y el programa se tomó un largo descanso hasta volver en julio de 2023 con algunos cambios, pero con el mismo carácter de sus inicios. Quizás Sant Josep o Santa Eulària se animen pronto a acompañar a Formentera, Sant Antoni y Sant Joan entre los participantes en el programa. Eso sí, deberán asegurarse de competir de azul para no desentonar con el color con el que han concursado todos los equipos pitiusos que han participado en el programa hasta el momento.

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