Imaginario de Ibiza
Imaginario de Ibiza: La ilusión del Sant Pepe Rock
Sant Josep ha retomado este festival pionero, que antaño movilizaba a todo el pueblo, hasta convertirse en la fiesta más popular y anhelada por los jóvenes ibicencos de los 80

Loquillo protagonizó uno de los Sant Pepe más exitosos, en 1987, regresando para la edición de 2013 (en la imagen)». / X.P.
La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón... Es la lengua universal de la humanidad.
Cuando se distribuya este Dominical habrán transcurrido tan sólo unas horas de la XXVIII edición del Sant Pepe Rock, que el Ayuntamiento de Sant Josep ha decidido retomar estas fiestas, tras unos años de pausa, celebrando además su 40 aniversario con una exposición exterior con textos sobre su historia y alrededor de 300 fotografías. Podrá visitarse hasta mediados de abril en la zona peatonal situada junto a la farmacia del pueblo.
Para muchos josepins de mi generación, el Sant Pepe Rock constituía el evento más importante del año, incluso por encima de la fiesta del pueblo, el cumpleaños, la Navidad o cualquier otra celebración, y cuando se iba aproximando el mes de marzo todos esperábamos ansiosos a conocer los nombres de los grupos que actuarían y, cuando ya corrían rumores, buscábamos su música en las tiendas de discos y nos la pasábamos unos a otros en grabaciones de casette. La primera edición se celebró en el campo de fútbol, en 1985, y, al igual que las posteriores, duró hasta el amanecer, porque la música solía comenzar poco antes de la medianoche y esa vez actuaron diez grupos locales. Entre ellos, cómo no, Cas Vicari Blues Band, la banda del pueblo, en la que estaban Miquel Botja, Paco Serreta y Papitu d’en Xic, entre otros. Ellos fueron los auténticos impulsores del festival, con el apoyo de innumerables vecinos.
Como entonces no se había hecho nunca un concierto de estas características en la isla, el Sant Pepe arrasó, sobre todo a partir de la segunda edición, cuando ya vinieron Los Rebeldes, primera formación foránea, cuyo rockabilly sonaba en las ondas de todo el país. Jamás se había visto tal procesión de tupés en la isla. Al año siguiente fueron Loquillo y los Trogloditas, una auténtica revolución, y después Radio Futura, con casi 8.000 personas, estableciendo el récord de asistencia. Para la quinta convocatoria, la de 1989, Miquel Prats, Botja, que era quien se ocupaba de negociar con los representantes de los artistas, apostándose en la cabina de teléfono del jardín de Can Bernat Vinya con suficiente calderilla en el bolsillo, consiguió traer a dos grupos de primera fila, Duncan Dhu e Ilegales, volviendo a registrar una entrada extraordinaria, de alrededor de 6.500 personas.
Lo insólito de aquellos festivales es que participaban de manera desinteresada más de 150 vecinos y, por tanto, se vivían en familia. Las abuelas se pasaban la noche friendo buñuelos y el resto vendía entradas, pegaba carteles por los pueblos, montaba y atendía las barras, preparaba las hogueras, recogía a los músicos en el aeropuerto, les proporcionaba alojamiento… Era realmente el festival de toda la gente de Sant Josep.
Sin duda, las ediciones de los 80 fueron las mejores y las más multitudinarias, aunque hubo otras que, posteriormente, también cosecharon gran éxito. Sin embargo, con los 90 llegó el auge de la música electrónica y los jóvenes ibicencos, en buena parte, sustituyeron el rock and roll por las discotecas. Además, la competencia fue creciendo ya desde la tercera edición, cuando otros municipios pusieron en marcha eventos similares, como, por ejemplo, el Rock a sa Pedrera, en Sant Antoni, o los conciertos de Can Bufí, en Ibiza, que después pasaron a llamarse Estiu Jove.
Aquellos que vivimos esa época, sin embargo, atesoramos los recuerdos del Sant Pepe Rock entre los más brillantes de nuestra adolescencia y juventud. Por eso, la ilusión del Sant Pepe sigue latente y haberlo podido disfrutar de nuevo no ha hecho más que reactivarla. Esperemos que por muchos años.
La primera etapa del Sant Pepe se celebró desde 1985 hasta 1998. En el transcurso de aquellos años pasó de todo; desde una revolución de feligreses que impidieron que se celebrara en la madrugada del jueves al viernes santo, al plantón de Luz Casal en la edición de 1990. Tras el Sant Pepe de Barricada (1998), transcurrió una década hasta que, en 2008, fue promovido de nuevo con un cartel que encabezaron M-Clan y Antonio Orozco. La pandemia y el confinamiento nos lo volvieron a hurtar en 2020 y 2021, celebrándose la última edición en 2022, con Sopa de Cabra. Hasta ahora.
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