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Coses Nostres

Un endemismo tan extraordinario como desconocido

Las Pitiusas tienen dos caracoles del género ‘Xerocrassa ebusitana’ que, al igual que las ‘sargantanes’, cuentan con diversas subespecies, muchas de ellas en los distintos islotes

Ejemplares de ‘Xerocrassa ebusitana’ recogidos en Punta Grossa.

Ejemplares de ‘Xerocrassa ebusitana’ recogidos en Punta Grossa. / CAT

@territoriocat

Se llama Xerocrassa ebusitana y, como se trata de un simple caracol y no de una fascinante ave o un reptil emblemático, no dispone de un nombre común con el que identificarlo. No es un virot ni una sargantana. Sin embargo, este caracol también es un endemismo, exclusivo de las Pitiusas, que, además, cuenta con varias subespecies, no exentas de complejidades taxonómicas e incluidas cuatro que han sido descritas a partir de material fósil, según la ficha del Libro Rojo de los invertebrados amenazados de España que puede encontrarse en la página del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico. En realidad, el grupo es complejo y existen dos especies, no una sola, Xerocrassa ebusitana y X. Caroli. Las dos son endémicas, aunque sólo una lleve el nombre de Ebusus, y las dos cuentan con diversas subespecies, y las hay tanto en Ibiza como en Formentera. El género Xerocrassa está tan diversificado que hay caracoles diferentes en cada uno de los islotes.

Todos ellos tienen en común su concha espiral aplanada, en la que apenas destaca el vértice aunque, por otro lado, tienen un ombligo muy marcado. Y existen versiones con el caparazón muy liso y suave y otras en las que está surcado de líneas en relieve que le confieren un precioso y original aspecto y un borde serrado. Los dos ejemplares de la imagen, precisamente, muestran la forma de bordes dentados, y fueron recogidos por Neus Prats (del Grup d’Estudis de la Natura, GEN-GOB) en la zona de Punta Grossa. Antes el género era denominado Trochoidea, y así figura aún en muchas referencias. De hecho, revisando el historial de referencias, lo más destacable es la reclasificación taxonómica compleja y constante de estos caracolitos.

En el que tal vez sea el último trabajo exhaustivo para actualizar la divisiones taxonómicas de Xerocrassa en Balears, publicado en 2017, se señala, precisamente, que "las especies del género Xerocrassa endémicas del archipiélago balear han experimentado una gran diversificación conquiológica, desde conchas aplanadas y aquilladas hasta conchas cónicas y redondeadas de tamaño variable. La taxonomía del género para las especies baleares es controvertida".

Reclasificación

La genética también en este grupo de invertebrados ha llegado tanto para aclarar cuestiones como para complicar la vida de los expertos. El trabajo citado es una actualización —liderada por el investigador Luis Javier Chueca, del departamento de Zoología y Biología Celular Animal de la Facultad de Farmacia del País Vasco— basada principalmente en estudios de secuenciación de ADN. Con las relaciones filogenéticas derivadas de estos estudios, se pueden reclasificar algunas de las subespecies de los islotes pitiusos, y, por ejemplo, la de es Vedrà, pasa a ser Xerocrassa caroli vedrae y no X. ebusitana vedrae como se consideraba desde hace décadas. Ha cambiado de igual forma para muchos islotes, aunque, a efectos de su valor como caracoles únicos de nuestras islas que deberían conocerse mejor y cuidarse más, poco cambia.

Puede destacarse que el estudio ha determinado que las poblaciones de X. caroli de Formentera y de Ibiza "se encuentran genéticamente muy bien diferenciadas", por lo que los autores afirman que Xerocrassa formenterensis es una especie propia que incluye los ejemplares del islote de s’Espardell.

Los caracoles Xerocrassa resultan un buen ejemplo de la radiación de especies en islas, donde una sola especie ancestral se diversifica para crear valiosas variaciones. Más allá de las disquisiciones y cambios derivados de la investigación genética, sería importante realizar una evaluación de su distribución y de sus amenazas actuales. De hecho, en la referencia que consta en el ministerio y en el Govern balear se propone un plan de manejo que debería preocuparse por "la situación de conservación de la especie".

Piedras y apachetas

En la ficha del Atlas y Libro Rojo de los Invertebrados Amenazados de España se señala que estos caracoles habitan, por regla general, "en las grietas de las rocas y bajo placas de piedra". De este modo, protegerlos pasa por evitar mover piedras y apilarlas en montículos (apachetas), una práctica habitual en las islas que, paradójicamente, se asocia al turismo de naturaleza y que suelen realizar personas que creen que así dejan una ofrenda a la Pachamama cuando, en realidad, la están dañando. 

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