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Dominical

Coses Nostres: Ni los patos comunes se salvan del declive

El último informe sobre humedales presentado por SEO/Birdlife revela que incluso una especie común como es el ánade azulón muestra una tendencia poblacional negativa

Ánade azulón bajo la lluvia en ses Feixes. / CAT

Ánade azulón bajo la lluvia en ses Feixes. / CAT

@territoriocat

«El ánade azulón, a pesar de tratarse de una especie muy común y generalista, con una mayor capacidad de adaptación frente a los diferentes cambios ambientales, ha registrado un descenso anual de un dos por ciento entre el año 2000 y el 2023». La frase es de Anátidas en declive. Las ocho especies no catalogadas, el último informe presentado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife). Y la clave del descenso del que es, probablemente, el pato más conocido y abundante en España y en las islas es el mal estado de los humedales: «la mala gestión hídrica y una agricultura ambientalmente irresponsable en el entorno de los humedales». De hecho, estos resultados se presentaron el pasado día 2 de febrero, Día Mundial de los Humedales, para poner de relieve que el deterioro de estas áreas también pasa factura a los patos más comunes (entre los ocho analizados también están la cerceta común y el pato colorado, relativamente habituales en Ibiza y Formentera durante el invierno).

El ánade azulón (Anas platyrhynchos), conocido como collverd en las Pitiusas, no nidificó en Ibiza hasta el año 1998. Y no lo hizo en Formentera hasta 2005. Estas primeras citas se registraron en el entorno de los humedales de ses Salines y, desde entonces, la población reproductora se ha mantenido en estos puntos. Incluso ha aumentado su área de nidificación, ya que la especie cría en ses Feixes de Talamanca al menos desde 2015. En los recuentos de aves invernantes, el collverd suele estar en los primeros puestos de las aves más numerosas, llegando, en los últimos años, a cifras que superan el centenar. El año 2025, sin embargo, se contaron sólo 56 ejemplares, aunque tal exigua cantidad puede explicarse por la intensa sequía que afectó el año pasado a las principales zonas húmedas y balsas de las islas.

La relativa buena salud que parece registrar esta especie en las Pitiusas debido, principalmente, al aumento de zonas de cría no debe hacernos olvidar —y es imprescindible tenerlo en cuenta cuando hablamos de aves— la tendencia general «negativa moderada» ni su completa dependencia del buen estado de los humedales. En este sentido, SEO/Birdlife resalta la importancia que tienen para los patos tres grandes áreas húmedas de España: el delta del Ebro, Doñana y l’Albufera, las tres expuestas a una preocupante degradación.

También coincidiendo con la celebración del Día Mundial de las Aves, Amics de la Terra Ibiza ha exigido que el Plan Nacional de Restauración garantice la recuperación de ses Feixes, un humedal «clave ante el aumento de temperaturas y el estrés hídrico». La organización ecologista señalaba, en un comunicado, que este humedal «debe empezar a gestionarse como la infraestructura verde y azul que es». Y, aunque destacaba los pasos que ya están dando las administraciones para recuperar ses Feixes, criticaba asimismo la visión que los gestores políticos tienen de este espacio como un atractivo turístico o un «Central Park de Vila», palabras que empleó el alcalde de la ciudad, Rafa Triguero.

Al mismo tiempo, el Ajuntament d’Ibiza anunciaba la firma de un par de convenios de custodia del territorio establecidos entre la Associació de Productors d’Agricultura Ecològica d’Ibiza i Formentera (Apaeef) y propietarios de ses Feixes para recuperar la «funcionalidad hídrica» y agrícola de dos parcelas de este importante humedal al que las aves están volviendo.

Bancarrota hídrica

Y mientras SEO/Birdlife advierte de que hasta las poblaciones de los patos más comunes tienen una tendencia negativa, la ONU ha alertado, con un informe inédito y rompedor, que el planeta ha entrado en una era de «bancarrota hídrica global» porque se consume más agua de la que se regenera; el ser humano a agotado y contaminado reservas estratégicas como acuíferos y glaciares. Esta crisis —calificada de irreversible— provoca sequías, pérdida de biodiversidad y pone en riesgo la seguridad alimentaria y se ve intensificada por la destrucción de humedales, que desaparecen tres veces más rápido que los bosques.

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