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Dominical

Coses Nostres: los genes invertidos de una Vanessa emigrante

Una de las mariposas más abundantes en Ibiza y Formentera realiza la migración más larga entre los lepidópteros y lo hace de manera distinta en los dos hemisferios

Migradora de los cardos fotografiada en sa Penya Esbarrada.

Migradora de los cardos fotografiada en sa Penya Esbarrada. / CAT

Cristina Amanda Tur @territoriocat

Ibiza

La mariposa de los cardos es conocida en las islas como migradora dels cards o cardera y es un lepidóptero que prácticamente puede verse todo el año, excepto en las semanas más frías del invierno. En cuanto sale el sol y aumenta un poco la temperatura, son las primeras mariposas que se ven en los campos pitiusos. Además, al ser una especie migradora, las poblaciones locales se ven reforzadas por una llegada masiva de ejemplares en primavera y otoño que, algunos años, resulta sorprendente. La ruta de la migración es similar a la de las aves y las islas se convierten así en una parada técnica entre África y Europa, una parada de la que saldrá una nueva generación para completar el viaje; es decir, la gran migración de esta mariposa es un fenómeno multigeneracional. Muchas, nada más llegar, pondrán sus huevos en los campos de Ibiza y Formentera —preferentemente en cardos, ortigas y malvas, sus plantas nutricias favoritas— y una nueva generación partirá.

Lo cierto es que la migración de esta mariposa ha llamado siempre la atención de entomólogos y expertos y se han llevado a cabo, a lo largo de los años, numerosos estudios. Es probable que la mariposa monarca y la mariposa de los cardos sean los lepidópteros diurnos más estudiados del planeta. La última investigación se ha publicado recientemente en Nature Communications y ha llegado a la conclusión de que esta especie (Vanessa cardui en su nombre científico) migra en direcciones opuestas en los hemisferios norte y sur. Ello la convierte en una migradora aún más fascinante de lo que ya era y en el primer insecto en el que se detecta esta división migratoria, asociada a una inversión cromosómica, un fenómeno bien conocido en aves.

En estas divisiones, poblaciones de una misma especie desarrollan distintas estrategias migratorias. En este caso, mientras las poblaciones del hemisferio norte vuelan hacia el sur durante el otoño boreal (entre septiembre y diciembre), las del hemisferio sur se desplazan en dirección contraria durante el otoño austral (entre marzo y junio), siguiendo sus propias estaciones.

«Estos patrones ecoevolutivos sugieren que las divisiones hemisféricas podrían influir significativamente en la especiación de especies de insectos migratorios de amplia distribución. La existencia de divisiones hemisféricas y su diversidad genética segregadora debería investigarse en todos los linajes migratorios de animales como un patrón de especiación potencialmente pasado por alto». Este párrafo, extraído del estudio, indica que esta división de migraciones podría dar lugar a especies nuevas y explicar por qué existen especies hermanas viviendo en hemisferios opuestos. Es decir, hay una frontera invisible entre hemisferios que podría ejercer de barrera evolutiva al limitar el intercambio genético.

El patrón de diferenciación migratoria tiene una base genética asociada a una inversión cromosómica. Los análisis revelaron un gran fragmento de ADN invertido, o inversión cromosómica, en el cromosoma 8. Esta región es distinta en los individuos de cada hemisferio y contiene genes relacionados con el comportamiento migratorio. Un ejemplo más de cómo la genética ha revolucionado la biología.

El citado estudio lo ha liderado el Instituto Botánico de Barcelona (con la colaboración del Instituto de Biología Evolutiva y colaboradores de África, Europa y Estados Unidos), el mismo equipo que ya había demostrado que esta mariposa tan abundante protagoniza la migración más larga conocida en lepidópteros, en un circuito de hasta quince mil kilómetros entre África ecuatorial y Europa. Ahora, el equipo ha identificado un nuevo circuito migratorio independiente en el hemisferio sur, en África, concretamente.

La importancia de las malas hierbas

La mariposa de los cardos, además de ser el paradigma de la migración lepidóptera en el Mediterráneo, nos ayuda también a entender la importancia que para los ecosistemas tienen las hierbas ruderales que algunos aún denominan malas hierbas y que todavía, incluso los ayuntamientos y el Consell, eliminan de jardines y márgenes de vías. Esta mariposa deposita sus huevos preferentemente en cardos, ortigas, viboreras y malvas, de cuyas hojas se alimentarán las orugas. Cuando se eliminan ‘malas hierbas’, se eliminan muchísimos organismos beneficiosos para los ecosistemas. En plena crisis de biodiversidad, valdría la pena tenerlo en cuenta.

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