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Dominical

Coses Nostres: El musgo pertenece al bosque

La variedad y distribución de briófitos de Ibiza y Formentera es grande pero poco conocida y poco valorada

Un musgo mostrando sus espigas con sus pequeñísimos sacos de esporas. / CAT

Un musgo mostrando sus espigas con sus pequeñísimos sacos de esporas. / CAT

@territoriocat

Los tapices verdes que los musgos crean en los bosques son esenciales para retener agua y aportar cobijo y nutrientes a toda una variedad de pequeños organismos que resultan invisibles pero sostienen las cadenas del ecosistema. Los musgos evitan que las lluvias arrastren la tierra y son muy buenos indicadores de la contaminación atmosférica. Y, junto a los líquenes, son la avanzadilla de la colonización de territorios, los que crean la base para el resto de los organismos; especies pioneras, se llaman. Pero, además de todo esto, son unos perfectos desconocidos que nadie suele tener en cuenta porque, para apreciar de verdad su particular delicadeza, hay que tumbarse en el suelo. Sólo entonces puedes observar que el musgo no es sólo un tapiz que crece a ras de suelo, sino que de él pueden elevarse centenares de espigas en cuyos extremos maduran los esporófitos, las cápsulas de las que saldrán las esporas.

En el año 1921, el botánico Herman Knoche publicó su Flora Balearica, un libro en el que asegura que los musgos son muy raros en Ibiza, así que ni figuran en sus notas. Sin embargo, con el paso de los años, se ha visto que este botánico explorador, compilador de la flora de las islas, no tenía razón. En los años 60 ya hay investigaciones que citan casi una treintena de briófitos en Ibiza y menos de una decena en Formentera. Briófitos, por cierto, es el nombre poco formal con el que se hace referencia a las plantas terrestres no vasculares, las que no tienen raíces ni tejido vascular y absorben agua y nutrientes del aire. Son las que se consideran directamente descendientes de las algas, es decir, las primeras en colonizar la tierra hace unos 450 millones de años, allá por el Ordovícico. Por eso tienen rizoides como las macroalgas, no raíces. Los briófitos son básicamente musgos y otras pequeñas plantas que la mayoría también confundiríamos con musgos (o con líquenes). Los musgos, como los líquenes, también son criptógamas, porque no producen flores ni semillas y se reproducen por esporas.

En cualquier caso, ya en los 80, un trabajo llevado a cabo por la botánica Rosa M. Cros (departamento de Botánica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Barcelona) identificó 19 musgos nuevos para las Pitiusas (14 en Formentera). En total identifica 38 musgos en Ibiza y 16 para Formentera. Ya en 2013, la misma autora junto a Montserrat Brugués y Llorenç Sáez (nombres muy conocidos en el sector botánico) revisaron la lista de briófitos e identificaron un total de 92 para Ibiza y 52 para Formentera, todo un mundo vegetal prácticamente desconocido para el común de los mortales. Por cierto, en catalán, los musgos se conocen como molses.

Arrancarlos es mala idea

Los musgos son tan poco populares que —contrariamente a lo que ocurre con la mayoría de las plantas— no tienen nombres comunes, con algunas excepciones como el musgo de estrella (género Tortella), habitual en las Pitiusas. Entre los más abundantes también puede citarse Dicranella varia, que forma densos tapices de un verde brillante en el sotobosque de pinos y tiene unas preciosas espigas con sacos de esporas que parecen sombreros de duendes. También hay especies amenazadas y que pueden consultarse en el Llibre vermell dels briòfits amenaçats de les Illes Balears.

En cualquier caso, el reportaje de hoy tiene como objetivo recordaros que arrancar musgo del bosque es una mala idea. Quizás ya llego un poco tarde y algunos habréis fabricado un Belén de dos metros con el suelo cubierto de musgo verde. Espero que no. Pero, si es así, recordad para otro año que el musgo pertenece al bosque, que cumple allí una función muy importante y que hay que cuidarlos porque ya tienen bastante con enfrentarse a las sequías derivadas del calentamiento del planeta. Es más, si la Guardia Civil os pilla con una buena cantidad de musgo, os puede multar aunque no proceda de una área protegida.

Falta de especialistas

En el Llibre Vermell dels briòfits amenaçats de les Illes Balears (2020), su autor, el botánico Llorenç Sáez, cita dos problemas importantes a la hora de evaluar grupos tan desconocidos como los briófitos (hepáticas, musgos y antocerotes) y son la reducción de los trabajos de campo y la «drástica disminución» del número de especialistas en el conocimiento de los diversos grupos taxonómicos. Quizás algún lector está buscando especialidad y no se le había ocurrido decantarse por algún grupo vegetal poco famoso.

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