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Coses Nostres | ¿Dónde fueron las mariquitas en Ibiza?

Los coccinélidos son un grupo amplio de escarabajos que cumplen una importante labor en el control de plagas pero que están desapareciendo por culpa de los pesticidas

Esta mariquita es fácil de identificar porque tiene tres puntos negros en cada élitro y un séptimo. en forma de corazón en el centro. / CAT

Esta mariquita es fácil de identificar porque tiene tres puntos negros en cada élitro y un séptimo. en forma de corazón en el centro. / CAT / CAT

@territoriocat

Ibiza

Para identificar una especie de mariquita, lo primero que hay que hacer es contar los puntos negros que tiene sobre el abdomen, porque todas ellas se reconocen por esa característica, que incluso explica sus distintos nombres. Y la cifra de puntos oscila entre dos y 28. Así, la mariquita por antonomasia, la que suele representarse en los cuentos, es la mariquita de siete puntos, Coccinella semptenpunctata, que tiene siete manchas negras sobre sus élitros rojos. Y una de esas manchas, la central, que parece salir del tórax, tiene forma de corazón.

Lo que popularmente conocemos como mariquitas (marietes o bovets en las islas), son un grupo de preciosos escarabajos, los coccinélidos, con muy buena prensa y de los que incluso se dice que son portadores de buena suerte y dadores de deseos; dicen que si tienes una en la mano, tienes que pedir un deseo antes de dejar que vuele. Por supuesto, es una leyenda sin ninguna base real pero que evidencia la consideración que tienen estos insectos privilegiados en nuestro imaginario cultural; a nadie se le habría ocurrido que una cucaracha pudiera dar buena suerte. En 2023, la Universidad Nacional de Colombia realizó una encuesta para averiguar cuáles eran los insectos más odiados y cuáles los más amados, y la mariquita quedó en tercer lugar en el segundo grupo, después de la mariposa y la abeja y antes que la libélula; la cucaracha ocupó el primer lugar entre los más odiados.

La mariquita de siete puntos es conocida en las islas como bovet pintat, poriolet vermell o vaqueta de sant Antoni. Es la más abundante de todos los coccinélidos en toda Europa y también en las islas, aunque su cantidad parece haber menguado en los últimos años, una desaparición posiblemente asociada a la crisis general de los insectos. Quizás no os lo habíais planteado, pero preguntaos cuándo fue la última vez que visteis una mariquita y si todavía son fáciles de encontrar en lugares donde antes las veíais, en la menta o la hierbabuena de vuestro jardín o en los dientes de león de los campos de plantas ruderales. Desde luego, hay quienes sí se han dado cuenta de que hay menos mariquitas en los campos, y el título de este reportaje está inspirado, de hecho, en la pregunta que me lanzó un lector a través de una red social.

¿Dónde fueron las mariquitas? Pues las mariquitas van desapareciendo porque son muy sensibles al uso de pesticidas en huertos y jardines. Si se evitara el uso de estos tóxicos —muy contaminantes y que eliminan todo tipo de insectos que los ecosistemas necesitan para prosperar—, controladores biológicos como las mariquitas serían los que eliminaran pulgones, cochinillas y ácaros. De hecho, los coccinélidos ponen sus huevos en las plantas donde hay pulgones para que sirvan de comida a las larvas. Si las mariquitas están desapareciendo en Ibiza y Formentera —una desaparición que algún biólogo debería evaluar— la causa debe buscarse en el mismo cúmulo de factores que explican el declive de todos los insectos: uso de plaguicidas y fertilizantes, pérdida de hábitats y cambio climático (aunque las mariquitas, en concreto, soportan muy bien el calor). Está claro que si las mariquitas nos pueden dar suerte a nosotros, nosotros no se la damos a ellas.

Cuando llegue la primavera y muchos insectos vuelvan a estar activos después de la pausa invernal, ¿os fijareis en las mariquitas que veis a vuestro alrededor?

Rojo peligro

La coloración intensa de las mariquitas es una advertencia para sus posibles depredadores, ya que indica que poseen veneno. Cuando se sienten amenazadas, se hacen las muertas (como otros escarabajos) y también sueltan un líquido tóxico nauseabundo, aunque no es perjudicial para los seres humanos. A menudo, los rasgos llamativos en los animales, sobre todo los colores chillones, indican que esos organismos disponen de algún tipo de veneno. Es una estrategia llamada aposematismo.

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