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Dominical

Coses Nostres: La triunfadora mediterránea

La ‘gavina roja’ y la ornitología crecieron juntas en los años 70 y hoy la especie ha pasado de ser muy rara a ser habitual en el litoral de Ibiza y Formentera

Primer plano de una gaviota de Audouin mostrando su característico pico rojo.

Primer plano de una gaviota de Audouin mostrando su característico pico rojo. / CAT

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En tiempos de pérdida de biodiversidad y de declive de la fauna salvaje, algunos casos de éxito deben destacarse, sobre todo si se trata de especies adscritas a un territorio determinado. Y la gaviota corsa o gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii), endémica del Mediterráneo, es uno de esos casos, un ave muy rara aún en los años 70 que hoy es fácil de observar en cualquier rincón del litoral pitiuso. Y en el archipiélago balear en general. En la presentación de un informe sobre esta gaviota publicado en 2003 por la conselleria de Medi Ambient (hoy desaparecida), el entonces conseller del área, el ornitólogo Joan Mayol, explica que, en los inicios de la década de los 70, un grupo de jóvenes aprendices de ornitólogo visitaron Cabrera y, el primer día, vieron volar una gaviota «que nos hizo consultar la Peterson, la única guía de campo que existía entonces en castellano. ¡Parecía una gaviota de Audouin! Pero eso era imposible: la especie era rarísima y el mapa de la guía no la señalaba en Balears».

Era, efectivamente, una gaviota de Audouin, y esta anécdota es bien ilustrativa de cuál era la situación entonces, tan distinta a la actual. En el mismo informe, redactado por el ornitólogo Jordi Muntaner, se señala que en 1971 ya se encontraron colonias en islotes de Ibiza y, en los años siguientes, se hallaron también en otros puntos de Balears, por lo que se iniciaron entonces los primeros seguimientos y anillamientos científicos de la especie. A finales de los 70 y ya en los 80 también se publicaron numerosos estudios, ya que el incremento de la población de la gaviota corsa —llamada así porque fue descrita en 1826 en Córcega— coincidió con el desarrollo de la ornitología en España y «con la aparición de un movimiento en el país en favor del estudio y la conservación de las aves y sus hábitats».

Primeros seguimientos

En Balears fueron los ornitólogos del GOB (Grup Balear d’Ornitologia) los que iniciaron los primeros seguimientos, y en 1975 se calculó una población de 130 ejemplares. En los años posteriores, la Administración y el Institut Mediterrani d’Estudis Avançats (Imedea) se unieron al seguimiento e investigación de la especie, mientras se incrementaba el número de localidades de reproducción y sa Conillera se consolidaba como colonia destacada. En el citado informe se indica que la gaviota de Audouin no empezó a nidificar en el islote hasta 1995, año en el que ya se detectaron 15 parejas. A partir de ahí, el crecimiento fue rápido y en 2001 ya alcanzaba las 509 parejas y se convertía en la mayor colonia balear. En s’Espardell, otro punto importante para la nidificación y descanso de aves marinas, la especie cría regularmente desde 1991. A partir de la década iniciada en el 2000, los recuentos de las colonias han experimentado leves altibajos que muestran que las poblaciones se han estabilizado manteniendo su buena salud.

¿Y cuál es la explicación del incremento de la población de Audouin a partir de los años 70? Como es habitual, la respuesta se encuentra en una suma de factores, empezando por la protección de la especie y sus lugares de reproducción, además de la desaparición de su persecución directa y de la recogida de sus huevos para el consumo. A ello hay que añadir, siguiendo el informe de Jordi Muntaner, «la gran disponibilidad de descartes pesqueros producidos por la flota de arrastre a la que esta especie parece haberse adaptado en época reciente». Cita además, y especialmente en Balears, la gran disponibilidad de cupleidos como las sardinas, base de la alimentación de estas gaviotas.

Un pico especial

En Ibiza y Formentera, la gaviota de Audouin es conocida como gavina de bec vermell o gavina roja, una referencia de color que indica que su pico rojo es una de las características identificativas de la especie. En invierno, el grueso de la población emigra a costas africanas para regresar en marzo y abril, aunque algunos individuos permanecerán todo el año en las islas.

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