Imaginario de Ibiza
Imaginario de Ibiza | Yates de lujo donde antaño había ‘llaüts’ de pescadores
Actualmente se cumplen 50 años del traslado de la Cofradía de Pescadores a su actual emplazamiento, en la avenida de Santa Eulària. El cambio supuso el inicio de la decadencia de los andenes, que pasaron de constituir el epicentro de la vida en la ciudad a transformarse progresivamente en una barriada fantasma

Yates amarrados en el puerto de Ibiza. / X.P.
Xescu Prats
La evolución forjó toda vida consciente en este planeta con una sola herramienta: el error (Anthony Hopkins).
Me atrevería a decir que no existe un entorno urbano que haya padecido una transformación más errática que la parte vieja del puerto de Ibiza, al pie del laberinto de callejuelas, pasajes y plazas que conforman los barrios históricos de la Marina y sa Penya. Lo que antaño era el meollo de la ciudad, donde amarraban los pescadores del pósito, desembarcando a diario los cajones de pescado que abastecían el mercado, y el lugar del que partían y arribaban los pailebotes que cubrían las líneas que enlazaban con la península y el resto del archipiélago balear, hoy se transforma en un arrabal moribundo en cuanto llega el invierno.
A fuerza de decisiones políticas erráticas, una tras otra y con machacona insistencia, la vida de los andenes se extingue progresivamente, sin que nadie se atreva a deshacer el camino incorrecto que la Autoridad Portuaria Balear (APB), siempre anteponiendo el pecunio frente a las necesidades sociales, lleva décadas imponiendo, con el silencio cómplice, cuando no el beneplácito, de las sucesivas administraciones locales. Bien por ignorancia o tal vez por razones incluso más censurables, que de todo hay en el último medio siglo, la ciudad histórica, partiendo del puerto, se ha ido sometiendo a un proceso antinatural de descapitalización humana, social, cultural y hasta económica, que ya parece irreversible.
El primer gran traspiés, sin embargo, tuvo lugar en 1975, hace ahora justo 50 años, cuando la Cofradía de Pescadores fue trasladada desde la zona final de los andenes, cerca del muro, donde también se situada la vieja sede del pósito, a su actual emplazamiento en la avenida de Santa Eulària, a continuación del Club Náutico de Ibiza –hoy, por cierto, gestionado por una empresa privada llamada Puertos y Litorales Sostenibles SL, denominación que no está exenta de ironía, también por obra y gracia de la APB–. Toda la atmósfera que aportaban los llaüts, las redes secándose sobre el empedrado de los andenes, el trasiego constante de las gentes del mar y los niños que jugaban al fútbol como en cualquier otra plaza de barrio, fue sustituida por los ferris de línea, que, años después, una vez construido el nuevo dique, fueron derivados a es Botafoc.
Ahora, todo el frontal de los viejos barrios se halla ocupado por los yates más colosales que navegan por aguas pitiusas durante el verano. El puerto multicolor ha quedado reducido a mero amarradero elitista, con nula actividad en invierno. Y como resultado –con la confluencia de otros muchos errores políticos y urbanísticos–, los barrios marineros han quedado transformados en un suburbio fantasma, con una población mermada y cansada de verse obligada a renunciar a los servicios más básicos, ya que ultramarinos, estancos, librerías y demás negocios tradicionales han sido sustituidos casi en su totalidad por establecimientos meramente turísticos.
Ese día en que los pescadores fueron obligados a exiliarse de su barrio al ensanche marca el inicio de la lamentable devaluación del puerto viejo. Ocurrió hace 50 años y, a partir de entonces, el carácter de la ciudad ha ido desangrándose a borbotones, con ese punto como origen. Comenzó en los andenes, se propagó por la Marina y sa Penya, y ha acabado alcanzando Dalt Vila e incluso la zona de Vara de Rey, donde la vida cada vez está menos vinculada al residente y más al turista. No existe mayor reto en la ciudad que revertir este efecto y recuperar la vitalidad de los barrios históricos. Hasta la fecha, nadie, en el transcurso de muchas décadas, ha conseguido dar con una tecla que mínimamente lo consiga.
El Pósito de Pescadores de Ibiza y Formentera Las Pithyusas se fundó el 18 de junio de 1922, estableciendo su sede en la plaza de sa Riba, en el antiguo edificio de Sanidad Exterior, junto al muelle y el varadero. Con los años fueron construyéndose barracones accesorios en los que depositar las capturas y proporcionar un servicio logístico a los socios, los pescadores profesionales de la isla.
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