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Coses Nostres

Supercolonia de gusanos

En los fondos marinos de Ibiza y Formentera existen minúsculos organismos que conforman espectaculares colonias de estructura calcárea

Estructura creada por los gusanos en una cornisa de es Vedranell, a 26 metros de profundidad.

Estructura creada por los gusanos en una cornisa de es Vedranell, a 26 metros de profundidad. / C.A.T.

@territoriocat

Ibiza

En tierra nos parecería un arbusto completamente seco de algún vegetal de bosque, un liquen o un estepicursor a punto de rodar por el desierto en una película del Oeste. En el fondo del mar, lo que podría compararse a esos armazones vegetales son colonias de minúsculos gusanos marinos que tienen particularidades muy especiales y despiertan debates científicos sobre su clasificación taxonómica. Los gusanos poliquetos —primos de las sanguijuelas y las lombrices– representan un universo fascinante y muy diverso en el mar. Entre ellos están los famosos gusanos de fuego, grandes depredadores en aumento por el calentamiento del mar, y también toda una serie de gusanos que construyen tubos calcáreos y habitan en su interior. A ese segundo tipo pertenecen gusanos que crean una especie de arbustos blancos que a menudo son pequeños, poco más que una pelota de tenis, y no llaman la atención entre las coloridas esponjas, algas y algunos briozoos e hidrozoos con los que comparten espacios en las zonas en sombra de las rocas.

Sin embargo, también pueden verse colonias enormes, fabricadas y ensambladas durante décadas, que pueden medir más de un metro y colgar de las paredes, en las cornisas de las rocas, como grandes lámparas modernas. En el islote de es Vedranell —reserva marina junto a es Vedrà— existen, a 26 metros de profundidad y bajo las cornisas de los acantilados, algunas de estas grandes colonias, creando un hermoso paisaje con el contraste de sus tonos blancos y el azul de las profundidades.

Respecto al nombre de la especie que crea estas estructuras, la de la imagen es, probablemente, Filograna cf implexa, y ese cf del nombre científico indica ya diversos grados de incertidumbre. De hecho, aunque las construcciones son inconfundibles, resulta harto complicado distinguir entre Filograna implexa y Salmacina incrustans, tanto que algunos científicos consideran que la distinción carece de sentido y que debería agruparse al menos el género. Lo que parece claro es que, en algún momento, deberá revisarse la taxonomía de estos gusanos.

Suman a sus características, además, una particularidad curiosa que llama la atención —y a veces incluso causa preocupación— a los buceadores que empiezan a fijarse en las colonias blancas. Y es que, cuando las miras, parecen borrosas, como si tus ojos no pudieran enfocarlas bien ni distinguir su estructura. Esa sensación de desenfoque es debida a las formaciones de los propios tubos y al hecho de que los minúsculos gusanos sacan sus coronas branquiales por cada uno de esos tubos, como múltiples pelos que contribuyen a que el conjunto parezca borroso. Con esas coronas branquiales, estos poliquetos atrapan los microorganismos planctónicos y partículas en suspensión en el agua de los que se alimentan.

En cuanto a la profundidad a la que pueden verse estos gusanos, numerosas referencias apuntan a que no están presentes hasta los cinco metros, pero lo cierto es que es muy raro verlos antes de llegar a los diez metros de profundidad, ya que para prosperar las colonias necesitan zonas umbrías con aguas muy limpias, aunque no todas alcancen tamaños de un metro.

Construcciones calcáreas

Las construcciones blancas de los gusanos filograna son calcáreas. Es decir, son tubos de carbonato cálcico que podrían verse afectados por la acidificación de los océanos debido al calentamiento global. Una mayor acidez del agua provoca una menor disponibilidad de carbonatos para todos los organismos que los requieren para crear sus conchas, tubos o esqueletos. Y es precisamente la acidificación del mar el séptimo límite planetario que —según las evaluaciones científicas– ya hemos sobrepasado (es decir, hemos superado los límites críticos para este indicador de la salud planetaria).

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