Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Dominical

Coses Nostres: El escarabajo que se multiplica con la sequía

El gusano cabezudo es un coleóptero común en las islas que se ve favorecido por el calentamiento global

Escarabajo ‘cuc cap gros’ fotografiado justo antes de las lluvias. / CAT

Escarabajo ‘cuc cap gros’ fotografiado justo antes de las lluvias. / CAT

@territoriocat

Recibe el nombre común de gusano cabezudo, aunque la versión que suele verse de él no es ni cabezuda ni mucho menos un gusano, pero es que tan peculiar —incluso ofensivo— nombre se lo debe esta especie al aspecto de sus larvas, no a la apariencia de los ejemplares adultos. En catalán se conoce como cuc cap gros y tanto el Ministerio como la conselleria balear de Agricultura consideran a este escarabajo una plaga que afecta a frutales como cerezos, albaricoqueros y almendros; en un informe del ministerio se señala que es una plaga «especialmente importante en las zonas mediterráneas de cultivo (Levante, Baleares y Andalucía)».

Su nombre científico, Capnodis tenebrionis, es mucho más bonito y armónico y, aunque el nombre del género sigue haciendo referencia al aspecto de la cabeza de las larvas, el nombre de la especie alude a su comportamiento y significa ‘que busca lugares oscuros’.

Como adulto es un escarabajo bonito y fácil de identificar por la suerte de estucado rugoso en tonos grises que tiene en el tórax. Además es bastante grande, ya que mide entre dos y tres centímetros (las hembras son más grandes). Es fácil sospechar de su presencia en el huerto —antes de ver al insecto— porque tiene una curiosa forma de comerse las hojas de los árboles; aparte de algún brote tierno, prácticamente sólo devora el peciolo, por lo que algunas hojas aún verdes en tierra a las que le falta por completo el rabito son un buen indicativo de que el gusano cabezudo anda cerca.

Los daños que los adultos causen a un árbol ya maduro quizás no sean graves, pero las larvas de esta especie sí representan un problema, ya que se alimentan de las raíces de los vegetales y pueden debilitarlos hasta la muerte. Según las larvas van creciendo, van accediendo a raíces más gruesas, hasta que, en la zona que une la raíz con el tronco, cavarán una cámara ninfal para transformarse en adultos.

En los meses de octubre y noviembre aún pueden verse los últimos adultos que se alimentan antes de hibernar, antes de pausar por completo su actividad hasta que, en primavera, vuelva a aumentar la temperatura (necesitan alrededor de 20 grados para ‘reiniciarse’). Entonces, los escarabajos ‘despertarán’ y comenzará un nuevo ciclo, con el apareamiento y la puesta de huevos. Y en esta última fase se revela otra de las peculiaridades de esta especie, y es que la sequía favorece su proliferación, ya que las puestas, que se realizan en la tierra, precisan suelos secos y soleados, y los huevos y las larvas recientes mueren si el terreno se moja. Además, los árboles están debilitados por la sequía y son más sensibles a las plagas. De esta forma, un verano sin lluvias favorece la expansión de los gusanos, igual que temporadas más largas de altas temperaturas. La sequía tiene muchas formas de matar.

El temible

En el Ministerio de Agricultura y Pesca puede encontrarse un informe titulado ‘El temible gusano cabezudo’ en el que se explica al detalle su ciclo biológico y se señala que este insecto —el escarabajo en su fase adulta— es capaz de dejarse caer al suelo «haciéndose el muerto» si se da cuenta de que lo descubrimos sobre una hoja o una rama y se siente amenazado. 

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents