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Dominical

Coses Nostres: La criatura del quinto día

Un estudio realizado mediante entrevistas y avistamientos confirma que el gusano de fuego aumenta su área de distribución en aguas del Mediterráneo occidental

Gusano de fuego fotografiado en la reserva marina de es Vedrà i es Vedranell. / CAT

Gusano de fuego fotografiado en la reserva marina de es Vedrà i es Vedranell. / CAT

@territoriocat

El quinto día es una novela de ciencia ficción marina escrita por Frank Schätzing y que tiene como argumento, muy a grandes rasgos, la rebelión de los habitantes del mar contra la especie humana. Y el primer signo de que algo no va bien —la primera anomalía— se revela cuando una compañía petrolífera encuentra, en las profundidades de la plataforma noruega, miles de gusanos que están desestabilizando los depósitos de metano capturado en el fondo. Los gusanos de la novela son poliquetos, un grupo de invertebrados muy primitivo, tanto que los registros fósiles indican que ya existía un género de este tipo de animales durante el Cámbrico medio (hace 500 millones de años).

El género extinto Burgessochaeta guarda gran parecido con algunos de los gusanos poliquetos actuales, como el gusano de fuego barbudo (Hermodice carunculata), presente en los fondos marinos de Ibiza y Formentera y que todo apunta a que está aumentando su área distribución y su abundancia.

Un estudio publicado este pasado mes de junio en la revista Mediterranean Marine Science por investigadores de los centros de Balears y de Málaga del Instituto Español de Oceanografía relaciona esta expansión con las anomalías térmicas. «La oportunista H. carunculata puede soportar una amplia gama de condiciones ambientales, incluyendo variaciones de temperatura, salinidad y niveles de oxígeno, así como diferentes tipos de contaminación», se señala en el estudio, que añade que esta adaptabilidad hace que «prospere en condiciones oceánicas cambiantes y, a diferencia de otras especies menos resilientes, puede experimentar aumentos poblacionales que podrían afectar los ecosistemas marinos». Hay que recordar que el Mediterráneo se calienta a un ritmo mayor que la media oceánica global.

En el estudio (llevado a cabo con información de plataformas de ciencia ciudadana, redes sociales, buceadores y algunos programas de monitoreo del bentos marinos) se compararon los datos antes y después del largo y excepcional evento de calor registrado entre 2022 y 2023 para llegar a la conclusión de que la especie se desplaza hacia el norte. Se señala en el estudio que, antes de esta expansión, la distribución del gusano de fuego barbudo era básicamente la zona más meridional del Mediterráneo, aunque se añade que «su distribución geográfica sigue siendo poco conocida en la cuenca occidental».

Lo cierto es que, en el caso de las islas, estos gusanos de aspecto de dragones chinos ya podían verse hace más de una década y los buceadores que frecuentaban la zona oeste de Ibiza, por ejemplo, ya conocían su presencia en ses Bledes, aunque ver algún ejemplar era algo poco habitual. Sin embargo, resulta evidente que su presencia se ha hecho frecuente en cuestión de pocos años.

Este aumento de la abundancia de gusanos de fuego ha causado cierta alarma y ha provocado noticias de prensa sensacionalistas podo fieles a la realidad. Si bien es cierto que este animal posee un veneno neurotóxico en sus quetas —todo su aspecto es una señal de peligro—, no suele verse a poca profundidad. Tampoco atacará a ningún buceador ni le clavará ningún dardo venenoso si no se acerca más de lo debido. Hay estudios, eso sí, que apuntan a que su comportamiento carroñero puede hacer que depreden peces u otros organismos enganchados en redes y puedan suponer un problema para los pescadores. Pero el mayor riesgo, del que habrá que estar pendiente, es el impacto que pueda tener en los ecosistemas, en un futuro, una población creciente de estos depredadores si esta tendencia se consolida. El quinto día, Dios llenó el agua de criaturas como los gusanos de fuego. El sexto, creó al ser humano y, al séptimo, el ser humano comenzó a trastocarlo todo.

Un coralívoro voraz

La expansión del gusano de fuego en los fondos marinos de las islas podría derivar en un desequilibrio que afectara a algunas de las especies de las que se alimenta. En el citado estudio se califica a este poliqueto como un «coralívoro voraz» que además actúa como reservorio invernal para patógenos que afectan a los corales. De esta forma, la expansión del gusano de fuego «resulta especialmente preocupante» para los antozoos mediterráneos. Además, no se le conocen depredadores en nuestras aguas.

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