Dominical
Coses Nostres: Pasan los siglos en es Muro
La luz del espigón del puerto de Ibiza, que ha sido faro y baliza, cumple 110 años alumbrando «el refugio de noctámbulos»

El 20 de septiembre de 1915 se encendióla luz roja del faro del dique. / CAT
El año 1915 fue el año en el que se inauguró el obelisco a los corsarios. Y los medios de comunicación de la época dieron puntual información de todo el proceso de construcción y de la inauguración. El Resumen incluso informó, el 27 de julio, de la llegada a los muelles de las cuatro placas que se instalarían en el monumento con una redacción un tanto rimbombante: «Despuntó la aurora del nuevo día, rasgó los aires la sirena del vapor ‘Lulio’ y latieron nuestros corazones con inusitado impulso». El puerto estaba cambiando y en esa fecha se hablaba ya de la necesidad de derribar la antigua Comandancia de Marina y se estaba instalando el alumbrado público en los andenes. Y hubo también otra novedad que quizás ha pasado sin pena ni gloria a lo largo de los años, pero que estaba ya modelando lo que sería uno de los rincones emblemáticos de los muelles, aquel que marcaría a generaciones de muchachos y muchachas que crecieron en Vila y que el escritor Enrique Fajarnés Cardona, en su libro ‘Lo que Ibiza me inspiró’, califica de «refugio de noctámbulos» durante los meses de verano. «El frescor húmedo del mar atrae a los agobiados por el calor del arrabal». Aquel año 1915 se inauguró el faro del dique de abrigo del puerto.
Antes incluso de que existiera el rompeolas que los ibicencos conocen popularmente como es Muro, el final del barrio de sa Riba tuvo antiguamente un fanal que facilitaba la carga y descarga de los buques correo que llegaban con nocturnidad. Era una luz que sólo se encendía cuando llegaban estos buques. Sin embargo, los pescadores, que, por entonces, tenían en sa Riba su centro de operaciones, solicitaron que el fanal se encendiera todas las noches. Suele considerarse a este fanal del alumbrado público el precedente de la actual baliza de la entrada al puerto —el faro de es Muro—, pero lo cierto es que también podríamos considerarla una farola más en un lugar que antes permanecía básicamente a oscuras, porque entonces aún no existía el dique de abrigo, que se construiría en 1885 (o al menos un embrionario dique que aún no tendría ni los bloques de piedra para detener el oleaje). Entonces, en plenas obras, un medio como Las Pityusas publicaba, el 11 de noviembre, esta nota: «Sería muy conveniente, y nos extraña que no se haya pensado en ello, que se colocara un farol en la punta del dique de abrigo en construcción, á fin de evitar cualquier siniestro á los buques que se ven precisados á entrar de noche en este puerto». El mismo medio publicaba el 14 de diciembre que «en breve se dictarán las órdenes oportunas para que quede instalado un farol en la punta del dique». Lo cierto es que las obras del puerto —redactadas por Emili Pou, que murió en 1888 sin ver ni una mínima parte— se hicieron prácticamente eternas con una sucesión de sospechosos cambios de contratos y contratistas y de sobrecostes que merecerían un buen análisis. Pero el farol verde fue finalmente instalado y no se convertiría en faro hasta 1915. El 18 de septiembre de ese año, Diario de Ibiza copiaba una nota de una publicación de la Dirección General de Navegación: «El día 20 de septiembre se apagará la luz verde provisional que se encendía para señalar el extremo del dique y se encenderá el faro construido en el mismo punto». La provisionalidad había durado décadas. Y el nuevo faro de la isla sería una luz fija, roja, con un alcance de diez millas y sobre una torre de seis metros no muy diferente a la que hoy conocemos, aunque aún no tendría su característica cúpula también roja. En la actualidad, la luz de esta baliza es un grupo de destellos rojos.
Faro de recalada
Con el tiempo, y debido a los cambios y ampliaciones que iba sufriendo el puerto, el alcance nominal de la luz del espigón pasó de diez millas náuticas a tres, y es por ello que su categoría ‘descendió’ de faro a baliza. Esta baliza es lo que también se conoce como faro de recalada, que indica la entrada a puerto.
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