Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Dominical

Coses Nostres: El dios Horus en los acantilados de Ibiza

El halcón peregrino es una rapaz relativamente abundante en las Pitiusas y muy bien representada en la colección de amuletos egipcios del museo arqueológico

Halcón peregrino fotografiado en los acantilados de es Amunts. / CAT

Halcón peregrino fotografiado en los acantilados de es Amunts. / CAT

@territoriocat

La fascinación que todavía ejerce la mitología del antiguo Egipto se cimenta en el poderío de la representación de sus dioses, en la fuerza que tienen esas imágenes que combinan una parte humana y otra animal. Nadie puede negar el atractivo de Anubis, el dios perro, guardián de necrópolis, el de Sobek, el dios cocodrilo, asociado al Nilo, o el de Horus, el dios halcón, señor del cielo y de la guerra. Y uno de los misterios de Horus (Hor en su forma original, sin helenizar) ha sido siempre la especie concreta de rapaz en la que los egipcios se inspiraron, que, desde luego, tuvo que ser un halcón con el que convivieran. De entre todas las posibilidades, finalmente, existe cierto consenso en considerar que Horus es el halcón peregrino, cuyas plumas oscuras bajo los ojos, y con la imaginación que requiere la mitología, dibujan una media luna muy similar al diseño del Ojo de Horus (quien no lo conozca quizás recuerde la mítica portada del disco Eye in the Sky, de Alan Parsons Project).

El dios halcón, el señor de las estrellas circumpolares, es el halcón peregrino, el dios de los acantilados. Y es una especie que goza de una buena situación en las Pitiusas, ya que se ha detectado un aumento de los territorios que ocupa; se ha registrado su presencia —de parejas o ejemplares aislados— en más de 60 puntos de la costa e interior, y se da por hecho que la especie está nidificando en muchas de esas localizaciones; en la isla, esta rapaz está muy asociada a los acantilados, aunque también nidifica en tierras interiores.

Los halcones aprovechan repisas en las paredes de roca para sus puestas, aunque en ocasiones reutilizan antiguos nidos que abandonaron los cuervos cuando fueron desapareciendo de nuestras costas. Inician el celo en el mes de enero, en febrero su actividad ya es febril y en marzo inician la puesta. En esta época, su dieta se sustenta de manera significativa en toda una serie de aves migradoras que llegan a las islas, un recurso que se les ofrece con cierta facilidad para engordar a unos pollos que permanecerán en el nido hasta mediados de mayo, mes en el que pueden observarse realizando sus primeros vuelos en las cercanías del nido. Aún durante unos meses, los juveniles serán alimentados por sus padres, que visitarán con regularidad la zona. Y mientras crecen, los jóvenes halcones pueden observarse jugando en vuelo, persiguiéndose y embistiéndose, realizando vuelos en picado y dando vueltas juntos sobre el acantilado. Los egipcios, con toda probabilidad, contemplarían escenas similares y se afianzaría en ellos la conexión con la naturaleza que acabó por impregnar todo su universo de creencias religiosas.

Se da la circunstancia, para afianzar la relación del halcón con la isla de Ibiza y con Egipto, que uno de los amuletos egipcios más comunes en el ámbito fenicio y también en la colección del Museu Arqueològic d’Ibiza i Formentera es el conocido como Ojo de Horus, el más internacional de todos los símbolos del antiguo Egipto y el amuleto que en mayor número se ha encontrado en las momias. En estas piezas ibicencas, un detalle pequeño pero significativo, parece probar que los ojos del dios halcón hallados en la isla son de fabricación fenicia, a imitación de la artesanía egipcia, pero con variaciones adaptadas a una cultura distinta; en la parte inferior, en lugar de la típica espiral que los egipcios trazaban, todos los ojos muestran una diminuta ala, un elemento propio de los fenicios en homenaje a las aves rapaces. El dios halcón es, así, el mejor representado del panteón egipcio en la isla de Ibiza.

En el libro Nacida para volar. Aves de Ibiza y Formentera (CAT y Oliver Martínez) puede leerse que en las islas pueden verse tres subespecies de halcón peregrino, Falco peregrinus brookei, F. p. callidus y F. p. peregrinus. La primera de ellas es la residente, la que se reproduce en el litoral pitiuso, mientras que las otras dos están consideradas invernantes raras.

Amenazas

En esta especie, cabe destacar la gran incidencia que aún tiene la amenaza del furtivismo; raro es el año que los agentes de medio ambiente no recogen algún ejemplar tiroteado. A ello hay que unir las molestias que las actividades de escalada provocan en las áreas de cría o el ruido de las embarcaciones bajo los acantilados (principalmente las motos de agua).

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents