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Diario de Ibiza

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Coses nostres

Carácter insular

La ‘herba penyalera’ es una planta endémica del Mediterráneo que en las Pitiusas puede encontrarse en es Amunts, en es Vedrà o en los acantilados de La Mola

Aquenio que aún conserva algunas flores CAT

Su nombre científico –Scabiosa o Lomelosia cretica– hace referencia a la isla del Minotauro, pero esta planta arbustiva de flores de un suave tono morado que crecen sobre largos tallos es un endemismo propio también de otras islas mediterráneas como Sicilia y cada una de las que componen el archipiélago balear. Una de las características destacadas de esta planta, además de su carácter insular, es que los aquenios (las flores secas que se convierten en frutos) son más hermosos que las propias flores. O casi.

Su nombre popular es herba penyalera, lo que ya indica bien cuál es su hábitat prioritario. En el Herbari Virtual del Mediterrani Occidental puede leerse que está citada también en Cabrera y sa Dragonera y que «esta mata crece en las fisuras de las paredes rocosas de las islas; en Ibiza también se puede encontrar en lugares llanos cerca de los acantilados». Su distribución ibicenca se circunscribe, preferentemente, desde la costa oeste hasta el norte, en áreas como es Amunts, ses Fontanelles o Cala d’Albarca. En Formentera, puede verse en los acantilados de La Mola. Y en su refugio en los bosques de Santa Agnès, Armin y Stuart –quienes trajeran la ópera a Ibiza– muestran a sus invitados las espectaculares matas de Scabiosa cretica que crecen en los alrededores y que a finales de mayo y principios de junio son una combinación perfecta de flores frescas y flores secas.

Esta planta está clasificada como especie de preocupación menor en las listas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Y aunque su distribución silvestre se reduce a las islas, su belleza, su fortaleza y su resistencia a la sequía y a las tierras duras han llevado a su comercialización en los viveros para los jardines, por lo que también puede encontrarse en la Península, donde se ha popularizado con el nombre de flores del acerico.

Las matas de la herba penyalera pueden alcanzar más de medio metro y sus capítulos florales son grandes y desiguales, formados por múltiples pequeñas flores rodeadas por otra serie de florecitas algo mayores. En el centro, esta flor compuesta es un capítulo desordenado de sépalos, estambres y pistilos. En cambio, lo que queda cuando estas flores se secan es una equilibrada estructura redonda formada por cuencos que parecen de cristal esmerilado que se han decorado con finas líneas de un suave púrpura. En el centro, en el fondo, destaca aún un tono verde.

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