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Diario de Ibiza

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Series

Otra vuelta de tuerca al ‘revival’

El regreso del malvado Terry Silver (‘Karate Kid III: El desafío final’) es el principal gancho de la cuarta temporada de la exitosa e intergeneracional serie ‘Cobra Kai’, que desembarca en Netflix cumpliendo las expectativas.

Ralph Macchio en un momento de la cuarta temporada.

En lo que empieza a ser una tradición anual, Netflix celebra la llegada del nuevo año estrenando otra temporada de Cobra Kai, la serie revival de Karate Kid: acaba de llegar la cuarta. Lo que parecía una pequeña delicia irónica ha acabado convertido en culebrón más o menos serio con potencial para largo recorrido. Sus creadores (Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg) han sido hábiles mezclando la nostalgia con la parodia, la celebración de los viejos mitos con la actualización del sistema de valores. Y año tras año, padres e hijos se sientan a ver cada nueva entrega. Quizá incluso juntos: bravo.

Los mayores se acercaron a Cobra Kai para disfrutar de la revitalizada rivalidad entre Daniel LaRusso (Ralph Macchio) y Johnny Lawrence (Billy Zabka), tres décadas y media después de que Daniel pasara el pie por la cara a Johnny en la final del torneo All Valley. Los jóvenes se debieron dejar seducir, sobre todo, por luchadores de nuevo cuño como la hija de Daniel, Sam (Mary Mouser), o los chavales finalmente enfrentados por ella, Miguel (Xolo Maridueña) y Robby (Tanner Buchanan), discípulo e hijo distante de Johnny, respectivamente.

Enemigo común

En esta cuarta temporada, la rivalidad entre los antiguos iconos es historia. Han unido dojos para hacer frente a un enemigo común: el resucitado (por segunda vez) John Kreese (Martin Kove), antiguo senséi de Johnny que volvió con ganas de devolver a Cobra Kai a su agresiva gloria y dividir a la comunidad. Daniel se encarga de recapitular al principio del primer capítulo: «Muchos de nosotros éramos enemigos», explica a la base combinada de alumnos de Miyagi-do y Colmillo de Águila. «Pero la rivalidad… no tiene que ser para ser siempre. Faltan solo unos meses para el torneo All Valley y, este año, nos jugamos más que nunca».

Como es de esperar, los amienemigos empiezan chocando en sus métodos: Daniel promueve un estilo reactivo, mientras que Johnny defiende el ataque como mejor defensa; y si el primero instruye a los chicos en el viejo mantra del «dar cera, pulir cera», el segundo prefiere obligarles a limpiar su coche a fondo por dentro. Mientras tanto, Robby está revelando en Cobra Kai las técnicas aprendidas durante su entrenamiento con Daniel en la primera temporada. Escuchan atentamente una Tory (Peyton List) pasada al lado oscuro y un nuevo personaje, el adolescente negro Kenny (Dallas Dupree Young), movido al tatami después de sufrir bullying: lo mil veces visto en la saga, pero aún funciona.

Pero el mejor personaje llegado a la serie es antiguo: regresa Thomas Ian Griffith como Terry Silver, el mismo Terry Silver que en Karate Kid III: El desafío final urdía un plan salvaje para saldar sus deudas de guerra con John Kreese.

En la serie vemos su nueva vida en una casa de lujo frente al mar y su resistencia a volver a su viejo yo. «En los 80 -le dice a Kreese-, tenía tal subidón de cocaína y de venganza que atormenté a un adolescente por un campeonato de karate de instituto. Después del campeonato, toqué fondo… Pero fui a terapia y aclaré mis ideas». Para bien del drama, Silver acaba de nuevo confundido. Y sus enseñanzas derivan en una recta final de temporada tan física e impactante como se puede esperar de Cobra Kai. Tras la batalla de instituto entre dojos de la segunda temporada o la bellamente coreografiada invasión doméstica de la tercera, esta vez nos tienen reservado un 51º torneo de karate All Valley con final insólito.

La pregunta es: ¿hasta dónde se puede estirar este largo revival? ¿Es posible que, en algún momento, la nueva generación de personajes se apropie de la franquicia y afiance su propio estatus mítico?

Tras regresar John Kreese, o la Ali Mills de Elisabeth Shue, o ahora Terry Silver, empiezan a agotarse las figuras que rescatar. Queda la posibilidad de traer de vuelta a Hilary Swank como Julie Pierce, la heroína de la olvidada El nuevo Karate Kid, adolescente problemática que aprendía a controlar y redirigir su rabia bajo la tutela del señor Miyagi. Pero, ante la posibilidad de continuar más allá de la anunciada quinta temporada, quizá lo más saludable sería acabar de consumar ese relevo generacional.

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