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Diario de Ibiza

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Coses Nostres

El dragón marino de Ses Bledes

El gusano de fuego es un llamativo y raro anélido de mar que debe su nombre común al intenso escozor que puede provocar el veneno neurotóxico de los pelos de sus patas

Gusano de fuego localizado enel Escull de Tramuntana.

Los comparan con coloridas escolopendras y con enormes ciempiés, pero quien ha visto el avance de un gusano de fuego sobre un fondo de algas en s’Escull de Tramontana, por ejemplo, o su ascenso por una pared a veinte metros de profundidad en es Esculls d’en Ramon tal vez haya recordado el sinuoso movimiento de un largo dragón chino, con sus vivos colores, su cuerpo de serpiente dividido en segmentos y su aspecto general de resultar peligroso, aunque los dragones chinos, en realidad, representen la buena suerte.

A los gusanos de fuego no hay que tocarlos, porque lo que parecen patas de pelos blancos –como pinceles– son parapodios con quetas o cerdas puntiagudas y rígidas llenas de veneno neurotóxico. Cuando este animal marino se siente amenazado, eriza las quetas, y si se clavan en la mano de un buceador se rompen en la piel y causan tal dolorosa quemazón que a ello deben la conexión de su nombre común con el fuego.

Estos animales marinos son gusanos poliquetos –anélidos como las terrestres lombrices o las sanguijuelas– y la especie que puede verse en las islas es Hermodice carunculata, ampliamente distribuida en aguas cálidas del Atlántico y en el Mediterráneo. Lo cierto es, sin embargo, que encontrarse con estos animales no resulta habitual, y avistar dos el mismo día es extraordinario. Su distribución en las islas es un misterio, pero la especie ha sido observada en varios puntos de ses Bledes; los escollos citados forman parte de este grupo de islas y también hay registros (de buceadores que frecuentan las reservas naturales de es Vedrà, es Vedranells y els illots de Ponent) sobre su presencia en s’Escull Vermell, que forma parte, asimismo, del conjunto de islotes.

En teoría, este gusano segmentado puede verse ya a dos metros de profundidad, pero suele encontrarse entre los 20 y los 50 y habita también a mayores profundidades. Respecto a su tamaño, alcanza los 40 centímetros y alguno de los ejemplares observados en ses Bledes podría superar ese tamaño.

Es un gusano carroñero y oportunista que cumple una importante función en los fondos en los que habita no solo por reciclar la materia orgánica sino también porque, al vivir en el sedimento, ayuda a la oxigenación del sustrato. También se alimenta de gorgonias e hidrozoos y –según el informe ‘Los corales del Mediterráneo’, publicado por la organización Oceana en 2007– se ha detectado que en el Mediterráneo suele alimentarse de Oculina patagonica, un coral pétreo de misterioso origen que durante décadas se consideró una especie invasora.

Aposematismo

Si hay animales que usan como defensa el camuflaje, hay otros que, por el contrario, se defienden anunciando al mundo que son peligrosos. El patrón de colores de los gusanos de fuego es un buen ejemplo de aposematismo; toda una advertencia para posibles depredadores. 

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