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Coses nostres

La contradicción de ses Cultivetes

Entre punta Roja y s’Embarcador de Platges de Comte destaca un conjunto de casetas varadero conocido por dos nombres que parecen tener muy distinto significado

Ses Cultivetes al atardecer.

Si la forma más pura de referirse a la zona costera situada frente a s’illa des Bosc y sa Conillera –la costa norte de Sant Agustí– es platges de Comte y no cala Comte, resulta evidente, porque no se trata de una sola cala sino de dos playas, la de Ponent y la de Tramontana, a las que podríamos sumar un pequeño conjunto de calas, entrantes y bahías –mordiscos que da el mar a la tierra– desde es racó d’en Xic hasta el rincón de casetas varadero conocido como ses Cultivetes. O hasta la punta de sa Torre, si extendemos el área que pueda abarcar lo que conocemos popularmente como Platges de Comte y teniendo en cuenta que a la torre d’en Rovira también la conocemos como torre de Comte. Y todo ello, de uno a otro confín, pasando por la piscina natural del embarcadero, una profunda hendidura en la tierra de un intenso azul turquesa al que parece imposible no hacer alusión.

Ses Cultivetes, inmediatamente después del embarcadero, hacia el norte y hacia la torre, es uno de esos mordiscos que no llegan a ser calas ni playas pero con las características adecuadas para instalar a su resguardo un grupo de casetas de pescadores. Eso debieron pensar los propietarios de los doce o trece varaderos que se encuentran enclavados en el acantilado, a orillas de aguas que mantienen el azul turquesa por el que se ha hecho tan famoso el territorio de Platges de Comte.

Y si ses Cultivetes puede resultar un nombre curioso, también lo es la otra denominación con la que a menudo se conoce este conjunto; los varaderos de ses Roques Males. Tal nombre es, en realidad, el topónimo de toda la zona, desde sa Punta Roja (la que hay algo más abajo, al sur, de la torre d’en Rovira) hasta, más o menos el embarcadero de ses Roques, que –también si se hiciera necesario ser puristas– es en realidad el embarcadero de ses Roques Males, ya que va asociado al nombre del terreno, de ese tramo de costa, no al nombre de un negocio. Y el camino que pasa por detrás de los restaurantes y que conduce a las cercanías de los varaderos mantiene el nombre de ses Roques Males.

En cualquier caso, ses Roques Males es un nombre que, a pesar de sus misteriosos orígenes, los agustiners aseguran que probablemente haría referencia –porque la explicación más sencilla suele ser la verdadera–, a que el lugar es pedregoso y árido, poco adecuado, quizás, para el cultivo. Sin embargo, tal denominación debería circunscribirse entonces a la primera línea de costa, porque tierra adentro, más allá del bosque de pinos se observa terreno antaño cultivado. Por otra parte, el segundo nombre del lugar y de las casetas, ses Cultivetes, parece hacer alusión a todo lo contrario, a un terreno apto para la agricultura. En la Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera, ni en la entrada de ‘ses Cultivetes’ ni en la de ‘ses Roques Males’ se hace referencia al origen del término ni se asigna al conjunto de casetas varadero; sí se sitúa la zona, más amplia en el caso de ses Roques Males; en cuanto a ses Cultivetes, parece circunscribirlo únicamente al área más costera, a la franja escarpada con acantilados de entre diez y quince metros al sur de punta Roja.

La clave

La roca de los cormoranes

A falta de ningún otro topónimo con el que referirse a ella, frente a las casetas varadero se levanta una roca incrustada en el fondo de arena que a menudo ha sido denominada como la roca de los cormoranes. El motivo, evidentemente, es la frecuencia con la que estas aves usan el escollo como lugar de descanso seguro, donde extender sus alas al sol para secarlas. Este hecho y la escasa distancia de la roca a tierra firme ha hecho que, en ocasiones, sea el lugar escogido por algunos fotógrafos para probar suerte con esta ave.

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