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La otra Ibiza

Alexis, el fabricante de ilusiones

José María Escandell aprendió a ser mago con una caja de magia borrás y varios libros. Tres décadas después es conocido por la fabricación de ilusiones y por sus ‘shows’ en hoteles

Alexis cuando empezaba con su paloma Rossi.

Alexis cuando empezaba con su paloma Rossi.

Con solo ocho años, José María Escandell Juan, Can Mares (Sant Carles), jugaba a imitar a la presentadora del mítico programa de televisión ‘1,2,3 Responda otra vez’, Mayra Gómez Kemp. Sus hermanas, Pilar, Carmen y Carolina eran su público, al que a veces se sumaba su tía abuela Catalina y algunos vecinos. Viendo su incipiente afición por el espectáculo, una vecina le prestó un juego de Magia Borrás, que aún no ha devuelto. Con los trucos de la caja, cuerdas y algunas cartas nació el mago José, ‘el brujo’, como le llamaban en su pueblo.

Con un poco de experiencia más y unos 13 años, hizo unos trucos de magia en casa de unos familiares. Allí le vio un profesor y le invitó a repetir la actuación en el colegio. De camino, en el coche, el maestro estuvo barajando nombres para poder presentarle antes sus alumnos con un poco de empaque. Cuando llegó a clase escribió en grande en la pizarra «el mago Alexis», y hasta hoy.

Las espadas que atraviesan cajas forman parte del 'show' del mago ibicenco

Los libros fueron su guía hasta que conoció al mago Onofrof, quien le enseñó como a un discípulo. Con 18 años y el carné de conducir en la cartera, se convirtió en su chófer y ayudante. Los dos recorrieron durante cuatro meses la costa mediterránea. Una verdadera escuela. «Aprendía de todo, desde cómo hacia los juegos, el trato con los espectadores e incluso a colocar las cosas en el turismo», recuerda.

Inquieto y mañoso, desde el principio le gustaba fabricar sus propios juegos, así que poco a poco, iba creando ilusiones para actuar. «En los congresos de magia, al principio me daba vergüenza decir que tal juego era mío y cobrar por ello», explica, pero con el tiempo se ha convertido en una de sus especialidades. Un trabajo que no para. El ansia por hacer las cosas mejor y de manera original le lleva a crear nuevas ilusiones. «A veces, en pleno show, se me ocurre algo, como me pasó con un juego con piezas de Lego gigantes», detalla.

Las piezas gigantes de Lego son una de sus creaciones.

La ventaja de ser mago hace que conozca perfectamente las tripas de los trucos que debe tener cada ilusión, y eso se nota. Por ello, en los congresos de magia es bien conocido como el fabricante de grandes y pequeñas ilusiones. El detalle, los acabados y el mimo que pone en sus creaciones se nota. Magos como Jorge Blass, Marc Lari, Mágic Andreu y otros muchos de España, Alemania, Francia y hasta Corea del Sur confían en los artilugios que salen de las manos de José María Escandell. Cuanto más complicado es el reto, más disfruta con las piezas que crea.

Es un trabajo que combina con las actuaciones en hoteles de la isla. La interacción con el público es lo que más le motiva, sobre todo con los niños, que lo viven a tope. Sus espectáculos no tienen palabras, solo gestos, miradas y música: «El lenguaje internacional. Por mi experiencia veo que, por ejemplo, un ruso y un español reaccionan igual». Para lograrlo, puede tardar hasta dos años en concebir un show de una hora, y varios meses hasta que una nueva ilusión está lista para el estreno. Lo único que le resulta pesado es vestirse en pleno verano con los elegantes trajes de etiqueta.

Hace ya 35 años que les dijo a sus padres que quería dedicarse a la magia y a trabajar en la cueva Can Marçà. Dos sueños que ha cumplido.

«Cada día es más difícil sorprender»

Con internet cada día es más difícil sorprender, pero todavía funcionan muchos trucos antiguos. Alexis cuenta que en sus 35 años de profesiones ha tenido 77 conejos, como ‘El conejo Martín’, y otra tantas palomas (‘Berti y Rosi’). También siguen dando muy buenos resultados las palabras mágicas ‘Macus, micus, micus, macus’. Ahora está preparando nuevos números de magia de cerca, una especialidad que apenas ha probado.

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