Reportaje
Los programas de prevención del Cepca regresan a las aulas

Parte el equipo del Cepca, en sus oficinas. / vicent marí
Después de tener que paralizar su labor en los centros educativos debido a la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 que obligó a cerrar colegios e institutos el pasado mes de marzo, el Centro de Estudio y Prevención de Conductas Adictivas (Cepca) del Consell de Ibiza retoma sus programas de prevención.
El uso de internet y de las nuevas tecnologías, la educación afectivo-sexual, la igualdad, la violencia de género o el consumo de drogas volverán a ponerse sobre la mesa en las aulas dentro de la educación para la salud que, tal y como destaca la responsable del servicio, Belén Alvite, debe fomentarse entre los niños y adolescentes.
Todo ello con el propósito fundamental de conseguir un «desarrollo saludable» en todos los aspectos: físico, psicológico y social.
Analizar en primer lugar qué quedó pendiente el curso pasado y cómo abordar todo aquello que se considere imprescindible.
Introducir nuevos contenidos para tratar más en profundidad tanto el consumo de la pornografía, de forma que no se hable de ella de pasada sino intentando destripar «qué es y qué hay detrás», como de la prostitución, ya que «los puteros del futuro están ahora sentados en las aulas», subraya Alvite. Incidir en el acompañamiento de los profesores para reforzar sus programas. Todos estos son algunos de los objetivos que se han marcado para este nuevo curso.
Echarse a un lado para ahora volver
Cuando los centros educativos cerraron sus puertas, los técnicos del Cepca tuvieron que paralizar todos los programas que llevaban a cabo con los estudiantes de Ibiza.
Alvite destaca que no poder acabarlos les provocó «mucha pena», pero que en ese momento, aunque los docentes y los equipos directivos continuaron su labor online, ellos consideraron que debían dar un paso atrás.
«Dijimos: no vamos a buscar la manera de seguir; el propio sistema educativo no es capaz de solventar lo que tiene entre manos, a nosotros nos toca retirarnos», recuerda.
Sin embargo, iniciado el nuevo curso, los técnicos del servicio están preparados para regresar a las aulas, adoptando todas las medidas de seguridad necesarias, que incluyen organizarse para no ir a varios centros distintos en una misma semana, y precisamente esta semana han comenzado ya su trabajo en un insittuto de la isla.
Alvite cuenta que si bien cada año enviaban a los centros toda la oferta de programas antes de que comenzaran las clases, esta vez optaron por darles cierto margen de tiempo.
«Queríamos que se fuesen acostumbrando a sus circunstancias, que vieran cómo iban funcionando antes de ver cómo integrar técnicos de fuera», indica. Sin embargo, en las primeras semanas de septiembre ya hubo algunos que les llamaron para saber qué tenían previsto y planificarse. «Puede que alguno decida que este año no vayan técnicos de fuera al centro. Lo tendremos en cuenta y el curso que viene veremos cómo se recupera o qué hacemos», dice.
Porque, apunta, continuar incidiendo en prevención en colegios e institutos es fundamental. «Llevamos tiempo trabajando con los centros en la necesidad de que todos sean promotores de la salud y la verdad es que la tendencia es bastante positiva; se van sumando cada año», comenta y resalta que ahora se ha puesto de manifiesto, más que nunca, la importancia de la educación para la salud como eje «fundamental y transversal» del desarrollo del ser humano.
«Y se ha puesto de relieve la necesidad de integrar agentes de salud en los centros educativos», indica y recuerda que si bien el curso pasado fue «un gran hito» que todos los institutos dispusieran de una Consulta Jove en el centro, dirigida por una enfermera, es necesario también que los colegios que son promotores de la salud cuentan con un representante de Atención Primaria.
«Entendemos que este es un momento difícil para sacar a los profesionales de los centros de salud porque tienen una presión asistencial brutal», dice pero añade que, en todo caso, es necesario «crear sinergias y alianzas» para ir hacia adelante.
«Y en ese encuadre de la educación para la salud es donde entran los programas de prevención que nosotros desarrollamos», subraya la responsable del Cepca. Explica que durante el verano han renovado los materiales y han cambiado los formatos, para mejorarlos. «No sólo a nivel estético; hemos dado una vuelta de rosca a todas esas impresiones que recibimos de los chicos. Hemos reforzado unas cosas, hemos cambiado otras», comenta.
Los programas y los nuevos contenidos
Su intención es dar prioridad durante el primer y segundo trimestre del curso a los programas de Secundaria, que son 'En Parlem' y 'Sextima' y que cuentan con sesiones desde primero a cuarto de ESO.
En el primero se aborda el consumo de drogas, el uso de la tecnología, internet y las redes sociales, las relaciones de pareja, la igualdad y la tolerancia, la prevención de la violencia de género y la salud afectivo-sexual y las conductas de riesgo. El segundo, por su parte, se centra en la educación afectivo-sexual y se imparte en colaboración con el área de Salud de las Pitiüses, que realiza una de las sesiones.
«Nuestra idea primero es ver qué faltó [el curso pasado], porque hay programas en los que creemos que debe haber una continuidad y que todos los contenidos se den. Sobre todo en el de educación afectivo-sexual, ya que si quitamos sesiones quitamos capacidad de acción», indica y agrega que precisamente en éste, al personal del área de Salud que no pudo acabar sus sesiones se les ofrecerá la oportunidad de retomarlos.
Además, y puesto que siguen detectando necesidades entre los jóvenes y adolescentes, Alvite dice que están preparando unas sesiones sobre dos cuestiones que creen que es necesario abordar en profundidad: la pornografía y la prostitución.
«Queremos poner el tema de la pornografía encima de la mesa, no hablar de pasada, que lo hemos hecho siempre. Vamos a destripar qué es, qué nos venden, qué hay detrás», comenta y apunta que tienen la sesión «casi acabada» para probarla con los chicos. Sobre la prostitución insiste en que «los puteros del futuro están ahora sentados en las aulas»: «Tenemos que poder hablar con ellos y desterrar cosas que oímos en las aulas; los típicos mitos de: 'Están ahí porque quieren' o 'es que es más fácil ganarse la vida así'. Lo dice gente muy joven y tenemos que abrirles los ojos».
Ambas cuestiones se ofrecerán al alumnado de Bachillerato, pues son más mayores y «tienen otra capacidad crítica», si bien su intención es que estas sesiones acaben formando parte del programa del 'Sextima'. «Haremos la prueba este año en los bachilleres, daremos la oportunidad de que los centros que quieran, lo hagan, y así también veremos cómo funcionan las sesiones y mejoraremos el material», agrega.
Junto a todo esto, Alvite plantea que van a buscar «otra manera de trabajar». «Todavía no lo tenemos muy claro, estamos ahora en esto, pero vamos a buscar el acompañamiento de los profesores, para que nosotros hagamos una sesión y luego haya otra desarrollada por los tutores», comenta y dice que están desarrollando los materiales necesarios para ello.
Y es que, opina, es «fundamental» que los docentes «asuman trabajos preventivos»: «El objetivo de un servicio como el Cepca es garantizar una ley de mínimos, que todos los niños y las niñas de la isla reciban un mínimo [de formación en estas cuestiones]. A partir de ahí todo lo demás es ganar puntos y eso lo tienen que hacer los profesores, que son quienes les conocen y con quienes tienen confianza», señala.
En el caso de que haya un nuevo confinamiento, deberán buscar estrategias para seguir su trabajo. «Tendremos que buscar la posibilidad de hacerlo como sea. Si se dan clases online, también se darán tutorías online. Y si las hay, podemos ser nosotros quienes lo hagamos», comenta y agrega que tienen los recursos necesarios para hacerlo, a falta de dos cámaras web.
Eso sí, apostilla que en ningún caso será lo mismo que impartir los programas presencialmente, puesto que su forma de trabajar no es una clase magistral «entendida como dar unos conocimientos» a los chicos. «En 'En Parlem' y 'Sextima' construimos conocimiento de lo que ellos saben.
Nosotros llegamos con cuatro preguntas: ¿Qué pensáis de tal cosa?, ¿por qué creéis que tal otra? Y a partir de ahí construimos de lo que saben, de lo que han oído, de lo que han visto, y reubicamos en tres mensajes que repetimos», apunta y agrega: «Al final, no queremos que tengan una lista de conocimientos enormes. Queremos que si quieren más conocimiento, sepan dónde buscarlo.
Queremos que nos tengan de referencia si necesitan más información. Y sobre todo queremos que se escuchen entre ellos hablando de estos temas que para ellos son importantes. Y claro, este tipo de trabajo a través de una cámara no permite la misma fluidez, por eso no queremos renunciar a la presencialidad».
Las escuelas de familias, más adelante
Las escuelas de madres y padres que cada año organiza el Cepca en centros de educativos también se retomarán, pero más adelante. «De momento vamos a intentar garantizar las actuaciones con los chicos, que es a lo que vamos a dar prioridad, y el tema de padres quizás para el segundo trimestre podamos hacer algo», comenta la responsable del servicio, Belén Alvite.
Todavía no sabe si se harían de forma presencial, ya que los grupos son reducidos, con un máximo de entre 12 y 15 participantes, o a través de herramientas telemáticas. «Quizás sí que podemos hacer un grupo por viodeoconferencia, por Zoom», plantea
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