Fútbol sala femenino | Segunda División
Una pretemporada a contrarreloj para el San Pablo-Eivissa
El equipo de Sergio Oruj comenzará los entrenamientos de pretemporada el 1 de septiembre, el 12-13 jugará la primera eliminatoria de la Copa de la Reina y el 19 disputará su primer partido liguero

Fati regatea a una rival en una imagen de archivo. | VICENT MARÍ

No ha empezado la competición oficial y ya le crecen los enanos al San Pablo-Eivissa. El equipo de Ca n’Escandell, que debutará en Liga el próximo 19 de septiembre en Ibiza ante Les Corts, se está viendo obligado a modificar por completo su planificación de pretemporada por uno de los problemas que más condicionan a los equipos y la sociedad pitiusa: la vivienda. Es público y notorio que encontrar alojamiento se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para los clubes de Ibiza a la hora de confeccionar sus plantillas. Pero esta temporada el problema ha ido un paso más allá. Según ha podido confirmar Diario de Ibiza, el San Pablo no tendrá disponibles los pisos en los que se alojan sus jugadoras del primer equipo hasta el 1 de septiembre, una fecha que deja al conjunto ibicenco prácticamente sin margen de maniobra antes del inicio de la competición.
El problema es evidente. Un equipo que debería afrontar alrededor de un mes para tener preparación una preparación de garantías tendrá únicamente 18 días de trabajo antes de su primer partido oficial. Y ni siquiera serán 18 días completos de preparación para la Liga, porque el calendario ha querido apretar todavía más las tuercas. El 12 o 13 de septiembre, apenas 11 días después de comenzar los entrenamientos, el San Pablo disputará la primera eliminatoria de la Copa de la Reina, competición que además vivirá por primera vez en la historia con presencia de un equipo ibicenco. El objetivo será superar esa primera ronda y avanzar a una segunda eliminatoria que sería histórica para el club y para la isla.
Sergio Oruj tendrá que hacer encaje de bolillos. El técnico catalán, con una dilatada experiencia en los banquillos de Segunda División, ha reaccionado a la situación con previsión y ha preparado un plan de trabajo individualizado para sus jugadoras, que continúan de vacaciones, con el objetivo de que lleguen al 1 de septiembre en las mejores condiciones posibles. Porque en una pretemporada tan corta no hay tiempo que perder. Hay que recuperar el tono físico, cargar las piernas, integrar a las nuevas incorporaciones, asimilar los conceptos del entrenador y empezar a construir los automatismos de un equipo que tendrá que competir prácticamente desde el primer día.
Un grupo más cómodo para viajar
El San Pablo-Eivissa regresará esta temporada al Grupo 2 de Segunda División, después de competir el pasado curso en el Grupo 1, junto a los equipos de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. El cambio supone un alivio en materia de desplazamientos y gastos. La pasada temporada, las conexiones aéreas obligaron al equipo a realizar varias noches fuera ante la imposibilidad de viajar, jugar y regresar en el mismo día. Una problemática que debería reducirse este curso. A cambio, el grupo catalán presenta un nivel competitivo mayor. Un reto para el que, según aseguran desde el club a este periódico, están «más que preparados».
Para paliar la falta de tiempo, desde la planta noble de la entidad aseguran a Diario de Ibiza que "Sergio Oruj ha programado entrenar durante tres semanas cinco días semanales, por lo que llegaremos al primer partido de liga con unos 15 entrenamientos. Es lo que tenemos, a funcionar y que la Copa de la Reina nos sirva de rodaje, porque para el primer partido de Copa sí que tendremos poca preparación. Jugar esta competición ya es histórico para el club, así que por esa parte estamos contentos".
La Copa aprieta todavía más
La gran novedad será la Copa de la Reina, que aterriza por primera vez en Ibiza. La competición contará con 48 equipos, 16 de Primera División y 32 de Segunda (los diez primeros de cada grupo y los dos mejores undécimos), y en la primera eliminatoria los conjuntos de la categoría de plata se medirán entre sí, con preferencia por los emparejamientos de proximidad geográfica. Lo que sí es seguro es que, si toca jugar, las de Ca n’Escandell tendrán que afrontar su primer partido oficial solo 11 días después de comenzar a entrenar. Una pretemporada exprés provocada por una circunstancia que vuelve a poner sobre la mesa uno de los grandes problemas del deporte pitiuso: la vivienda. Esta vez le ha tocado al San Pablo-Eivissa. Y tendrá que correr para llegar a tiempo.
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