Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol

La Peña Deportiva vuelve a donde merece

El conjunto de Santa Eulària supera una temporada llena de altibajos, cambió de rumbo el 31 de marzo con la contratación de Ramiro González y culmina su resurrección con el ascenso a Segunda RFEF

Una imagen del partido entre la Peña Deportiva y el Arenas de Armilla. | MARCELO SASTRE

Una imagen del partido entre la Peña Deportiva y el Arenas de Armilla. | MARCELO SASTRE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

La Peña Deportiva es de Segunda RFEF. El equipo ibicenco hizo lo difícil, lo realmente complicado, y logró regresar a una categoría de la que descendió la pasada temporada y a la que ha tenido que volver derramando sangre, sudor y lágrimas.

Los de Santa Eulària terminaron terceros en la fase regular y tuvieron que superar dos durísimas eliminatorias baleares ante Constància y Manacor antes de jugarse el ascenso en la final nacional frente al Arenas de Armilla. Allí rascó un valioso empate a uno en tierras granadinas y remató la faena en casa, con un incontestable 5-2 cimentado en tres minutos gloriosos en los que arrasó a su rival y convirtió el Municipal en una fiesta.

Pero para nada ha sido un camino sencillo. Ni mucho menos. La entidad de la Villa del Río arrancó la temporada aguantando el frenético ritmo impuesto por Mallorca B y Manacor. Raúl Garrido, técnico elegido para liderar el proyecto, consiguió que los suyos compitiesen de tú a tú durante las doce primeras jornadas. El balance era sobresaliente: diez victorias, un empate y una derrota para sumar 31 puntos, los mismos que el filial bermellón y solo dos menos que el líder.

Sin embargo, la maquinaria empezó a gripar. En la jornada 13, el Manacor ya había abierto una brecha de cinco puntos, que aumentó a siete tres jornadas después. Los peñistas reaccionaron y llegaron a colocarse a cuatro unidades del liderato en la jornada 20, pero el equipo volvió a perder fuelle en el tramo decisivo.

Cambio de rumbo

La gota que colmó el vaso llegó tras un empate ante el Llosetense (1-1) y dos dolorosas derrotas consecutivas en los derbis pitiusos frente al Inter Ibiza (3-0) y la SD Formentera (0-1). La Peña era tercera, pero estaba a 13 puntos del liderato, una distancia demasiado grande para un equipo confeccionado para ascender de manera directa. La directiva tomó entonces una decisión tan arriesgada como valiente: cesar a Raúl Garrido y apostar por Ramiro González.

Y el tiempo le terminó dando la razón. Curiosamente, González había sufrido un golpe muy parecido apenas un año antes. El técnico llevó a la extinta Penya Independent al play-off de ascenso a Segunda RFEF y cayó de forma cruel en la prórroga de la final balear ante el Porreres. Pero el fútbol, a veces, concede segundas oportunidades. Ramiro aterrizó en Santa Eulària sin hacer ruido. Con perfil bajo y mucho trabajo. Tenía seis jornadas para recuperar a un equipo tocado anímicamente, corregir errores y convencer a una plantilla que, pese a sus dudas, seguía teniendo mucho fútbol en las botas. Y lo consiguió.

Montori celebra uno de sus goles ante el Arenas de Armilla

Montori celebra uno de sus goles ante el Arenas de Armilla / Marcelo Sastre

«Encontramos un gran equipo y veníamos diciendo desde hace tiempo que estos jugadores eran muy buenos, aunque mucha gente no nos creía», explicó el entrenador el pasado sábado tras certificar el ascenso. Más allá del aspecto táctico, González logró algo todavía más importante: devolver la confianza a sus futbolistas. La Peña compitió con personalidad en el ‘play-off’, eliminó a Constància y Manacor y terminó atropellando al Arenas de Armilla en la segunda parte de una vuelta para el recuerdo.

El técnico, emocionado tras el ascenso, no se olvidó de quienes le ayudaron a llegar hasta aquí: «Si hoy estoy aquí es gracias a mucha gente. A Raúl Casañ, que apostó por mí; a Mario Ormaechea; a toda mi familia y, sobre todo, a todos mis jugadores del año pasado. Uno por uno. Sin ellos yo no habría venido a la Peña Deportiva. Gracias de corazón a todos ellos».

Ramiro se ha quitado así la espina clavada de la pasada temporada y, aunque su renovación se activó automáticamente con el ascenso, dejó la puerta abierta a seguir al frente del proyecto: «El contrato está ahí. Si ellos me quieren, yo continúo. Evidentemente, quiero sentir el respaldo y que estén contentos con mi trabajo. Creo que el club está contento conmigo y yo con ellos. Lo que hemos conseguido es algo muy grande, por lo menos para mí».

Toma de decisiones

En el momento en que se reúnan directiva y cuerpo técnico, la parcela deportiva deberá ponerse manos a la obra confeccionar un equipo de garantías para competir en una Segunda RFEF cuyo mapa todavía está por definirse. Todo apunta a que los baleares compartirán grupo con valencianos y murcianos, aunque la Real Federación Española de Fútbol todavía no ha hecho oficial la composición, prevista para finales de junio.

Lo que sí parece evidente es que el club tendrá que acertar con los fichajes. Porque el ascenso ya está en el bolsillo, pero la permanencia será una guerra distinta en una categoría dura, exigente y con muy poco margen para el error. La Peña ya ha demostrado que sabe sufrir. Ahora tendrá que demostrar que también sabe quedarse.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents