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Entrevista | Elías Escandell Delegado de la Federación Balear de Motociclismo en Ibiza

Elías Escandell, delegado de la Federación Balear de Motociclismo en Ibiza: «Sobrevivimos sin circuito y eso nos hizo más fuertes y más creíbles»

El representante en Ibiza repasa dos décadas de lucha para hacer realidad el Parc Motor de Sa Coma, una instalación que espera albergar competiciones internacionales

Elías Escandell le entrega un premio al joven piloto ibicenco Fernando Alba

Elías Escandell le entrega un premio al joven piloto ibicenco Fernando Alba / DI

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Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

El Parc Motor de Sa Coma lleva décadas siendo una reivindicación del motociclismo ibicenco. ¿Qué siente al ver que por fin está a punto de hacerse realidad?

Principalmente siento orgullo. Este es un colectivo que sobrevivió al cierre de la instalación provisional que teníamos en 2016. Pudimos habernos convertido en un deporte errante y desaparecer, pero la pasión de los clubes y de los deportistas hizo que siguiéramos adelante, haciendo pistas provisionales, corriendo aquí y allá, aunque luego hubiera que desmontarlo todo. Esa capacidad de resistencia nos hizo creíbles y seguramente ha sido una de las razones por las que este proyecto ha evolucionado hasta convertirse en una realidad. Algo habremos hecho bien, porque las dificultades eran enormes. Las exigencias medioambientales no tienen nada que ver con las de hace años y cada paso suponía superar nuevos obstáculos. Pero seguíamos organizando carreras del Campeonato de Baleares con más de cien pilotos inscritos y mucho público. Eso ha sido fundamental.

¿Cuánto daño ha hecho la falta de un circuito durante todos estos años?

Muchísimo. Depender de ferris, vuelos y desplazamientos constantes para entrenar o competir es agotador y muy caro. Ha perjudicado a la base, pero también a muchos aficionados que tenían el motociclismo como una pasión y que después tenían que trabajar. Si no puedes entrenar en tu isla, llega un momento en el que la moto acaba en un rincón y terminas abandonando. Ha sido una travesía muy dura. Me gustaría agradecer al Consell de Eivissa y a los Ayuntamientos su trabajo de estos años, especialmente a Salvador Losa, que ha realizado una tarea constante y siempre pendiente de nosotros

El nuevo circuito tendrá más de 1.500 metros, zonas de seguridad, paddock, enfermería y capacidad para grandes eventos. ¿Está Ibiza preparada para convertirse en una referencia del motocross?

Sin duda. Ibiza es un lugar idóneo para albergar pruebas de alto nivel. Tenemos una gran planta hotelera, un aeropuerto internacional y conexiones con muchísimos lugares. Eso nos convierte en un escenario privilegiado y creo sinceramente que podemos aspirar a pruebas internacionales.

El alcalde Marcos Serra llegó a decir que Sa Coma podría albergar campeonatos de España, de Europa e incluso del mundo. ¿Es un sueño o un objetivo real?

Coincido con él. Es un objetivo perfectamente alcanzable, aunque requiere mucho trabajo. Ibiza siempre ha apostado por atraer deporte de élite y creo que nuestra isla es un oasis para el deporte de alto nivel.

¿Se trabaja ya para atraer un Campeonato de España?

Primero tenemos que rodar la instalación. No podemos empezar la casa por el tejado. Habrá que organizar competiciones locales y regionales que nos permitan poner todo en marcha y ganar experiencia. Pero sí, la intención existe y ya se trabaja junto a la Federación Española para traer pruebas nacionales e incluso internacionales. Hablar de fechas exactas es complicado, pero la voluntad está ahí.

¿Puede el Parc Motor provocar una explosión del motociclismo base en la isla?

Estoy convencido. Ahora tenemos unas 150 licencias y creo que esa cifra podría duplicarse. Además, detrás de los éxitos de pilotos como Hugo Blasco, Xicu Marí, Fernando Alba, Elías Escandell y tantos otros, hay escuelas de formación que llevan años haciendo un trabajo extraordinario. Una empezó hace doce años, otra se ha puesto en marcha recientemente en Santa Eulària y hay más proyectos. Ellos son los verdaderos generadores de talento.

¿Cómo le gustaría que fuese la inauguración?

Tiene que ser algo especial. Una competición asequible desde el punto de vista organizativo, pero con pilotos de nivel nacional o internacional para que tanto aficionados como deportistas disfruten de una jornada histórica.

Más allá del deporte, ¿puede esta instalación mejorar la seguridad?

Por supuesto. El Parc Motor mejorará la calidad de vida de nuestros deportistas, atraerá nuevos talentos y ofrecerá un lugar seguro y regulado para practicar motociclismo. Va a ser positivo para todos y generará crecimiento a todos los niveles.

El circuito supondrá una inversión cercana a los seis millones de euros. ¿Cómo se explica esa inversión a la sociedad?

Hay que entender primero que una gran parte de ese coste responde a las medidas medioambientales y acústicas. Se ha invertido mucho dinero para garantizar que el circuito no sea un problema para nadie. Y luego está la parte deportiva. Estos 150 federados y todos los que vendrán tienen el mismo derecho a practicar su deporte que cualquier niño que juegue al fútbol, natación o baloncesto. Nadie cuestiona esas instalaciones deportivas. Nosotros creemos que nos hemos ganado ese derecho y, además, hemos trabajado durante años para hacerlo compatible con el entorno.

¿También puede convertirse en un motor económico?

Estoy convencido. No solo por el turismo deportivo que puede generar una prueba nacional o internacional, que tendría un enorme impacto económico. También se venderán más motos, habrá más talleres, más actividad comercial y más movimiento económico alrededor del motociclismo. Todo eso genera riqueza.

Después de tantos años de lucha, ¿Sa Coma llega tarde o llega a tiempo?

Posiblemente llegue tarde, pero también creo que toda esta espera nos ha convertido en un colectivo muy serio y muy luchador. No tener dónde correr, tener que buscar ubicaciones, construirlas y desmontarlas una y otra vez nos ha hecho plenamente merecedores de esta instalación.

¿Qué pasará por su cabeza cuando se baje por primera vez la valla de salida?

Será un día muy emocionante. Habrá responsabilidad, porque querrás que todo salga bien, pero sobre todo habrá recuerdos. Y no hablo solo de mí. Sería injusto. Aquí ha habido otros delegados, motoclubs, pilotos y muchísima gente que ha aportado su granito de arena durante más de veinte años. Cuando salga el cartel de quince segundos y los motores empiecen a rugir alguna lágrima se me escapará, eso seguro.

¿Qué modelo de gestión le gustaría para el circuito?

Me gustaría una instalación con una amplia periodicidad de apertura. No hace falta abrir todos los días, porque tampoco sería bueno para los pilotos, pero sí entrenar dos o tres veces por semana, dar espacio a las escuelas y organizar una liga local que mantenga activos a los deportistas. Y, por supuesto, albergar competiciones baleares, nacionales e internacionales.

Si hace diez años le hubieran dicho que Ibiza tendría en 2026 un Parc Motor de casi seis millones de euros, ¿se lo habría creído?

Me habría costado mucho, aunque siempre fui de los menos escépticos. Hace diez años nos dijeron que teníamos que abandonar Sa Coma y lo único cierto era que nos quedábamos sin nada. Empezaba una década muy dura para el motociclismo ibicenco. Por suerte, poco a poco, el camino se fue reconduciendo. Y ahora estamos a las puertas de algo que parecía imposible.

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