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Segunda RFEF

La SD Ibiza y las claves de un descenso a Tercera RFEF

Los goles recibidos al final de los partidos, las lesiones, la mala dinámica en el tramo decisivo, la falta de un goleador y algunas decisiones desacertadas en el mercado explican la vuelta de los rojillos al fútbol autonómico

Desolación de varios jugadores de la SD Ibiza tras confirmarse su descenso en la última jornada liguera.

Desolación de varios jugadores de la SD Ibiza tras confirmarse su descenso en la última jornada liguera. / Vicent Marí

Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Ibiza

La SD Ibiza hizo los deberes ante la UD Poblense, a la que venció por 3-1. Sin embargo, no los hizo durante el resto de la temporada y, por ello, el pasado domingo, 3 de mayo, se certificó su descenso directo a Tercera RFEF.

En el fútbol, como en cualquier otro deporte, bajar de categoría es una de las peores cosas que le pueden pasar a un equipo. El caso del conjunto rojillo no fue una excepción. El semblante serio de los futbolistas al celebrar los goles ante el club pobler, posiblemente conscientes de que no iban a servir para mantener la categoría, el gesto cabizbajo tras confirmarse su vuelta, dos años después, a Tercera RFEF y el silencio prácticamente sepulcral en las gradas del Municipal de Sant Rafel son pruebas irrefutables de ello.

En el caso de Sa Deportiva, son varios los factores que explican su regreso a la quinta categoría del fútbol nacional. Sin embargo, uno de los principales ha sido la enorme cantidad de puntos que ha perdido en los compases finales. Ya avisó el entrenador rojillo, Raúl Casañ, en la previa del duelo ante el Poblense, de que, en caso de haber encajado menos en los últimos minutos, otro gallo podría haber cantado: “No hemos estado al nivel y, en muchos partidos, sobre todo en los tramos finales, se nos han escapado puntos en encuentros que podíamos haber ganado o empatado. Ahora lo estamos pagando”. Finalmente, lo acabaron pagando, y muy caro. Y es que la Segunda RFEF es una categoría que no perdona y que no permite despistes.

En este sentido, en los últimos 14 partidos, el conjunto dirigido por Casañ ha encajado ocho goles a partir del minuto 85, distribuidos en siete encuentros distintos, que le han supuesto pasar de un empate a una derrota o de una victoria a un empate. Ante el Atlètic Lleida, los dos goles de la derrota de los pitiusos llegaron en el tiempo de descuento. Una situación similar ocurrió ante el Reus Reddis, que se llevó el gato al agua en el 90+5, o ante la UD Barbastro, rival directo en la lucha por la permanencia, que se llevó los tres puntos del Municipal de Sant Rafel en el 90+2. Además, a la SD Ibiza le empató el Torrent en el minuto 87, el Valencia Mestalla en el 89, el Girona B en el 90+1 y el Porreres, colista de la competición, en el 90. Muy difícil mantenerse en Segunda RFEF con este percal.

Otra de las claves ha sido la pésima dinámica de resultados. En los duelos anteriores al derbi ante el Poblense, Sa Deportiva acumulaba cinco partidos consecutivos sin conocer la victoria, con un pobre balance de dos empates y tres derrotas. Si a esta racha se le suma la de los seis partidos anteriores, el resultado es que, durante ese tramo, el más decisivo de la campaña, tan solo logró una victoria en 11 duelos.

A la gran cantidad de puntos perdidos en los compases finales, muchos de ellos ante rivales directos en la lucha por la salvación, y a la pésima racha de resultados en el tramo decisivo, se le suman otros elementos, como decisiones desacertadas en el mercado de fichajes. En este contexto, sobresale un nombre: el de Manel Martínez. El ariete era una de las incorporaciones estrella del pasado verano. Sin embargo, estuvo muy por debajo de las expectativas. Tan solo anotó un gol y se marchó en invierno.

Problemas en la portería y falta de la figura de un goleador

Hasta cuatro porteros han jugado a lo largo de la temporada: Sebastián Arenas, con un partido; Rimvydas Kiriejevas, con cuatro; Joan Pol, fichado en invierno, con diez; y Edu Frías, con 19. Además, este último, que se presuponía a priori como el guardameta de mayor nivel, ha estado lastrado por las lesiones, ya que se ha perdido los diez últimos encuentros ligueros. El baile de nombres en la portería y la indisponibilidad de Frías durante un tramo de la temporada son factores que afectan a la solidez defensiva.

La SD Ibiza también ha pagado muy cara la falta de un hombre gol. Los números no engañan. El máximo goleador ha sido Marcos García, con tan solo seis dianas, varias de ellas desde el punto de penalti. Le siguen, con cinco, Carlos Gilbert y Fernando Carrasco Vargas, que llegó a la entidad en el mercado de invierno; y un central como Diego Jiménez, con cuatro.

Tampoco ha ayudado la caída del rendimiento de algún jugador que brilló el año pasado. En este apartado, cabe destacar la figura de Mario Riquelme. El talentoso y prometedor centrocampista ibicenco fue un hombre clave en la salvación de los rojillos en la temporada 2024-2025, ya que, entre otras virtudes, anotó ocho goles. Esta campaña no ha marcado ninguno.

Con la intención de regresar a Segunda RFEF

¿Y ahora qué ocurrirá? Esta es la pregunta del millón que ronda en la mente de los aficionados rojillos. Aunque la noticia del descenso es muy reciente, según ha podido saber Diario de Ibiza a través del club, esta semana está prevista una reunión con el cuerpo técnico para decidir el rumbo de la entidad de cara a la próxima temporada.

Según ha podido conocer este periódico, la intención pasa por armar, de cara al próximo curso, un equipo de garantías y competitivo que aspire a estar en los primeros puestos del grupo XI de Tercera RFEF y, con ello, tratar de regresar lo antes posible a la cuarta categoría del fútbol español.

Para regresar a Segunda RFEF, la entidad presidida por Vicente López, que afrontará en la temporada 2025-2026 su primer curso al frente del club, necesitará una gestión acertada y una dosis de suerte que este año le ha sido esquiva. Solo el tiempo y los resultados dictarán el futuro de la SD Ibiza.

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