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Billar

Jonás Souto, billarista de Ibiza y campeón de Europa: «Siempre me ha encantado representar a la isla por todo el mundo y es un honor»

El ibicenco, del Club Ilusions Pool, se coronó en el europeo disputado en Turquía con dos medallas -un oro en equipos y una plata en individual- y suma más títulos para su vitrina, que ya alberga grandes títulos mundiales pese a sus 24 años

Jonás Souto, reciente campeón de Europa, en el Ilusions Pool Ibiza

Jonás Souto, reciente campeón de Europa, en el Ilusions Pool Ibiza / Vicent Marí

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Ibiza

El ibicenco Jonás Souto, o 'The Island Boy' -tal y como le llaman en Estados Unidos- sigue consolidando su figura como uno de los mejores billaristas que existen en el planeta. El pitiuso, del Club Ilusions Pool de Ibiza, se proclamó campeón de Europa por equipos y subcampeón individual en el Predator European Pool Championship celebrado en Antalya, Turquía, y continúa expandiendo sus éxitos en los torneos más importantes del deporte billarístico. El joven de 24 años atiende a Diario de Ibiza para repasar cómo vivió el campeonato disputado en Turquía y cómo ha sido su trayectoria.

¿Cómo vivió la experiencia en el europeo de Turquía?

Muy bonita, la verdad. Los campeonatos en Antalya fueron muy bonitos y viví una experiencia inolvidable porque conseguimos un par de medallas y logramos el título de campeón de Europa con la selección. Los primeros días me costó adaptarme porque venía de jugar en Las Vegas, que son 11 horas de diferencia, y tuve un poco de jet lag.

¿Dónde se sintió más cómodo, en el individual o en equipo?

Al fin y al cabo, en el individual, porque siempre juego ahí, pero el que más disfruté fue en equipo. El equipo lo formábamos yo, Juan Carlos Expósito, de Asturias, Iker Echeverría, del País Vasco, Álvaro Canóniga, también asturiano, y Diego Pedro Simón, de Valencia.

¿Cómo vivió la última partida ante Alemania en la final?

Juan Carlos ganó muy rápido su partido y eso nos dio bastante confianza para que los dos que quedábamos [Iker y Jonás] le metiésemos un poco de caña. Iker estaba bastante apretado y yo me puse perdiendo 6-5 (a nueve ganadas). Al final llegamos al 8-8 y, si vencía, ganábamos el torneo, mientras que si me ganaba mi rival, teníamos que depender de nuestro compañero.

¿Sentiste mucha presión?

Sí que es verdad que estaba más o menos pendiente de mi compañero para ver cómo iba, pero hubo una bola en la que tuve la oportunidad de terminar, y ahí no podía fallar porque íbamos a quedar campeones. Y así fue [risas].

¿Cómo se sintió durante todo el campeonato individual hasta lograr la medalla de plata?

Fui de menos a más. Al principio, las sensaciones no eran tan buenas, pero a medida que iban pasando las rondas y ganando, cogí más confianza hasta que llegué a la final. Tuve la mala suerte de perder ante Marciol, que ya fue campeón de Europa, pero bueno, son cosas que pasan.

Como ibicenco ¿qué representa para usted que la isla tenga a un campeón de Europa?

Siempre he dicho que me ha encantado representar a Ibiza. Llevo muchos años compitiendo aquí y me encanta Ibiza. Es un honor para mí representar a la isla y a España en torneos internacionales, y lo llevo con mucho orgullo.

Regresando a sus inicios, ¿qué fue lo que le llamó la atención del billar y cómo se aficionó a este deporte?

Me llamó la atención porque mi madre conoció al dueño de esta sala [Ilusions Pool Café] y, lo típico cuando eres pequeño, tu madre te pone encima del billar con cuatro o cinco años. Luego, me acuerdo que con siete u ocho años jugué mi primer torneo aquí, y lo hacía con una caja de cerveza o de Coca Cola en los pies para llegar a la mesa [risas] y, a partir de ahí, uno va creciendo y jugando más hasta que llegué a un campeonato de España con 12 o 13 años en Murcia, donde quedé segundo y tercero en júnior de España. Allí me 'ficharon' y me tuve que ir a un centro alto de rendimiento hasta los 15 o 16. Después me clasificaron a europeos, donde conseguí tres medallas, y cuando fui campeón del mundo júnior ya quise dedicarme a esto. Desde pequeñito ya estaba rodeado de billares, aunque también jugué a fútbol de más pequeño.

¿Cuál diría que fue el logro que le catapultó a la élite?

Ser campeón del mundo júnior porque, aunque sea júnior, no deja de ser un campeonato mundial y le guardo mucho cariño. Ese logro fue lo que me llevó a dar el paso de intentar dedicarme a este deporte.

¿Cómo fue el salto de júnior a profesional?

En júnior hay nivel, pero a nivel profesional ya te encuentras a gente de todo tipo, con muchísima más experiencia y que lleva muchos años jugando y compitiendo. El nivel cambia, pero tú también cambias un poco tu nivel, manera de pensar, cabeza... cambia todo por completo.

¿Cómo de importante diría que es el aspecto mental en el billar?

Es muy importante. Lo malo que tiene el billar es que estás todo el rato pensando, y cuando piensas siempre... puede sacar lo mejor o lo peor de cada uno. La cabeza es muy importante tanto cuando estás jugando bien como cuando estás jugando mal. Muchas veces hay que ser realista y dar todo lo que tienes sin centrarte tanto en el resultado.

¿Cómo es su rutina para preparar un gran torneo?

Depende del torneo, pero intento entrenar cinco o seis horas al día. Hay días que entreno dos y otros que entreno 12 [risas].

¿A cuántos países ha tenido la oportunidad de viajar gracias al billar?

No lo sé. Podrían ser 25, 30 o 35, probablemente.

He visto que tiene una gran comunidad en redes, ¿cómo compagina esta faceta 'influencer' con el billar?

No, estoy muy lejos de ser 'influencer' [risas]. Simplemente, hago vídeos para que la gente descubra un poco más el billar y lo conozcan un poquito más. Yo juego al billar, y si puedo compartir mis historias y mis consejos con la gente, bienvenido sea. A la gente le gusta también ver cómo te preparas, qué haces cuando te toca viajar, por ejemplo, a China... y, como me han dicho que tengo carácter para hacer esto, lo sigo haciendo.

¿Qué le diría a un joven a quien le gustaría ser el próximo Jonás Souto?

Que disfrute y que no le importe fallar y perder, pero, sobre todo, que se lo pase bien, que intente aprender siempre porque no todo va a ser siempre tan bonito y este deporte es muy lento. Un día parece que has mejorado un montón, y al día siguiente, vuelves a fallar en lo que mejoraste ayer. Sobre, que tenga mucha paciencia.

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