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Fútbol

La violencia en los estadios: el pan de cada día en el fútbol base de Ibiza y Baleares

Tras la medida impulsada por el Govern y la FFIB el pasado viernes, se consigue dar un paso más en la lucha por la erradicación de la violencia en el fútbol base de las islas, presente cada fin de semana en los estadios

Jordi Horrach junto a Rafael Triguero en un acto de la FFIB en la Gala del Fútbol Pitiuso

Jordi Horrach junto a Rafael Triguero en un acto de la FFIB en la Gala del Fútbol Pitiuso / DIB

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Ibiza

El fútbol balear dio un nuevo paso en la lucha contra la violencia en los campos de fútbol el pasado viernes. El Govern Balear, en colaboración con la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB), dictó una resolución a favor de imponer una sanción de hasta cinco mil euros y la prohibición de entrada a instalaciones deportivas a un hombre que agredió físicamente a varias personas durante el encuentro de la Liga Nacional Juvenil entre el Alcúdia y el Artà el pasado 19 de noviembre en la ciudad mallorquina.

Aunque la aplicación de esta medida es pionera en Baleares, ya está tipificada como infracción muy grave en la Ley 2/2023 de la actividad física y el deporte de les Illes Balears, que «sanciona la participación violenta en riñas y desórdenes en recintos deportivos que ocasionen daños graves a las personas», según recoge la nota informativa del Govern.

«Necesitamos que todas las partes involucradas colaboren», afirma Jordi Horrach, presidente de la FFIB, a este diario, y pide que «tanto padres como clubes y administraciones públicas [responsables de gran parte de las instalaciones deportivas de Baleares] tomen parte de responsabilidad» en este tema, sobre el que ya se están dando pasos en firme para erradicarlo. Y es que el alto cargo balear es consciente de la dificultad que puede suponer solucionar esta situación en una comunidad autónoma en la que «se juegan mil partidos cada fin de semana», señala.

Las pruebas audiovisuales, fundamentales

El pasado fin de semana se volvió a vivir un capítulo similar en Can Misses, donde varios padres increparon al colegiado desde la grada y mantuvieron una acalorada discusión que terminó en la suspensión en el minuto 36 del encuentro disputado entre los equipos alevines de la UD Ibiza y la Peña Deportiva.

El método de detección de estas trifulcas, en ocasiones, termina beneficiando a los agresores, ya que en muchos partidos no hay disponibles pruebas audiovisuales que prueben la existencia de acciones punibles y «el árbitro es quien tiene que reflejar en el acta todo este tipo de acciones, además de la colaboración por parte de los presentes», explica Horrach. Sin embargo, «plataformas como Eivo TV, que retransmiten algunos de estos partidos, facilitan el trabajo cuando ocurren este tipo de actos», prosigue el alto cargo.

Y es que gracias a la retransmisión en este espacio digital, se pudo apreciar otro caso extremo de violencia que se vivió el pasado domingo, en esta ocasión en Menorca, donde un jugador del Villacarlos juvenil propinó varios puñetazos a una persona de avanzada edad que estaba en la grada, en el choque que se disputó entre este equipo y el Ferreries.

«Cada vez hay menos violencia»

Horrach lamenta estas situaciones, ya que en algunos casos «implica tener que cerrar los campos durante uno o más partidos, y muchas veces ha habido que hacerlo», reconoce, además de especificar que es una actuación que «se lleva haciendo desde hace año y medio». El cierre de las instalaciones deportivas es una de las sanciones por infracciones muy graves recogidas en el artículo 163 de dicha ley, que, además, aborda penalizaciones que van desde multas de hasta 30.000 euros hasta la pérdida del 6 o el 12% de los puntos que ha cosechado el equipo en la tabla clasificatoria, además del descenso de categoría o la prohibición de acceso a las instalaciones por un tiempo que va de uno a cuatro años, en el caso de los aficionados.

Otro de los agentes implicados en estos escenarios conflictivos son las administraciones públicas, de las que corren a cargo muchos de los campos donde se juegan centenares de partidos del fútbol base ibicenco y balear cada semana. Sobre ellas, Horrach incide también en «la posibilidad de que se impongan multas» a las instituciones por la parte de responsabilidad que les concierne.

Sin embargo, el presidente se muestra optimista en relación a los avances en este tema durante los últimos años: «Cada vez hay menos violencia. Puede parecer que no a veces porque, cuando ocurre, se hace mucho ruido, y es normal, pero tanto padres como clubes cada vez son más conscientes de las repercusiones que tiene y cada vez se dan menos casos». El secretario general reivindicó también a este diario las constantes actuaciones que están llevando a cabo desde la Federación con el objetivo de erradicar la violencia de los campos de fútbol: «En los últimos meses hemos impulsado hasta siete medidas para que esto acabe, como la instalación de los códigos QR en los campos para cualquier tipo de comportamiento violento en tiempo real».

Aunque desde las instituciones se impulsan nuevas medidas para afrontar esta problemática que rodea al deporte rey, será cuestión de tiempo determinar si este tipo de situaciones que protagonizan algunas jornadas del fútbol base en Ibiza, Baleares y en todo el país irá disminuyendo o no.

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