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Fútbol sala femenino

El San Pablo-Eivissa se deja dos puntos incomprensibles en Galicia

Las ibicencas empataron ante Meigas en un choque que ganaban 1-4 a falta de diez minutos

Lucía, autora de dos goles ante Meigas, en una imagen de archivo

Lucía, autora de dos goles ante Meigas, en una imagen de archivo / Vicent Marí

Jesús Rodríguez

Jesús Rodríguez

Ibiza

El San Pablo-Eivissa tiró por la borda un partido que tenía totalmente controlado. Las de Ca n’Escandell ganaban por tres goles a falta de diez minutos ante el Meigas, duodécimo clasificado, y acabaron concediendo un empate (4-4) que sabe a derrota. Tres tantos encajados en un tramo final impropio de un equipo que había competido con enorme seriedad durante 30 minutos.

El choque arrancó con una parada milagrosa de Tatiana, salvadora en un mano a mano tras una buena acción de Mariña, que superó a Fati y se plantó sola ante la guardameta insular. Fue el primer aviso de un Meigas que monopolizó el balón desde el inicio. El plan del conjunto ibicenco fue claro desde el primer minuto: líneas juntas, bloque medio-bajo y transiciones rápidas. Ceder la posesión para golpear al espacio. Y el guion salió a la perfección en la primera mitad.

En el minuto 3, Lari robó en campo propio y culminó con maestría un contragolpe letal para firmar el 0-1. Un golpe directo al mentón de un Meigas que siguió amasando balón, pero que se topó una y otra vez con una defensa bien organizada.

El segundo zarpazo llegó poco antes del descanso. Otro robo, otra transición vertiginosa y asistencia de Lari para que Lucía empujara el 0-2. El partido estaba exactamente donde quería el equipo de Sergio Oruj. Incluso pudo sentenciarlo antes del intermedio, pero el disparo de Fati se estrelló en la madera cuando ya se cantaba el tercero. Al descanso, 0-2 y sensaciones inmejorables.

Del control al desconcierto

La segunda parte comenzó con la misma eficacia. Lucía amplió la ventaja y, aunque Yaiza recortó distancias, Gema volvió a estirar el marcador con el 1-4 a falta de diez minutos. Partido cerrado. O eso parecía. Porque ahí se apagó la luz. El San Pablo perdió el orden, reculó en exceso y concedió metros y confianza a un Meigas que no tenía nada que perder. Sofía abrió la grieta. Carla la ensanchó. Y Mariña, en pleno vendaval gallego, culminó la remontada parcial con el 4-4 ante la incredulidad pitiusa. Tres goles en diez minutos que borraron todo el buen trabajo anterior.

Un empate que deja un regusto amargo, porque el partido estaba ganado y porque este tipo de desconexiones penalizan demasiado en una categoría tan igualada. Las insulares se mantienen octavas con 26 puntos, pero con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad de oro para dar un paso firme hacia arriba. Competir bien durante media hora no basta. En esta liga hay que cerrar los partidos. Y el San Pablo-Eivissa no supo hacerlo.

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